Deborah de Robertis, el desnudo como protesta, todavía

Acabo de enterarme de que Deborah de Robertis la ha vuelto a liar con otro de sus desnudos artísticos. Sus desnudos, aparte del mensaje del arte, siguen llevando consigo un mensaje de protesta en pleno siglo XXI. Fue el sábado pasado.
Resulta que Deborah de Robertis se fue al santuario de Lourdes, un lugar de peregrinación, de silencio, de oración. Y va Deborah y, peregrinando, en silencio, y en actitud de oración, posa desnuda en un escenario que inspira arte, junto al velamen y la imagen de la Virgen María en la gruta donde, según la tradición, la Virgen se apareció hace ya muchos años, siendo este el motivo de la peregrinación de devotos y turistas.

Deborah de Robertis, en el santuario de Lourdes, el pasado viernes

Deborah de Robertis, en el santuario de Lourdes

Efectivamente, a Deborah de Robertis la sacaron de allí por estar desnuda. Si hubiera estado vestida, no la sacan. Se supone que las autoridades competentes no quieren otorgar permiso a nadie, ni a Deborah de Robertis, para que se desnude en un lugar tenido por sagrado por miles y miles de personas. Sin embargo, cuesta creer que el museo parisino de Orsay no otorgue un permiso artístico, ni siquiera a Deborah de Robertis, para que se haga posados artísticos. A Deborah de Robertis también la tuvieron que sacar de este museo, pese al aplauso de algunos congregantes, puesto que la ubicación, en teoría, se entrega al arte por el arte, como todos los museos. Si hubiera estado vestida, no la sacan. Se ve que a Deborah de Robertis, para la recreación de su arte, le interesa el momento cotidiano, natural, jugar con los prejuicios imperantes en el momento que le ha tocado vivir, manifestar protesta. Y eso que en el museo de Orsay se plantó bajo el cuadro, de Gustave Courbet, titulado El origen del mundo.

Foto de Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Primer plano de Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Vídeo de Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Que el desnudo no implique protesta en el corazón de Europa es cuestión tiempo. Que el desnudo artístico solo arroje mensajes de arte, que son generalmente muy ricos y sugestivos, es cuestión de unos cuarenta años, si nos atenemos al ejemplo que deja la fotógrafa Penny Slinger con su fotografía, de 1973, Wedding invitation 2 (Art is Just a Piece of Cake). ¿Quién, en el corazón de Europa, en 2018, ve un mensaje de protesta contra las ceremonias matrimoniales en esta fotografía de 1973? Nadie. Lo único que se ve es arte.

Foto de Penny Slinger, Wedding invitation 2 (Art is Just a Piece of Cake)

Foto de Penny Slinger, Wedding invitation 2 (Art is Just a Piece of Cake)

Todos tenemos un sentido artístico del erotismo; parte del mío, se encuentra, por ejemplo, en  CALIENTE. Hay que dejar que el arte fluya libremente. Como digo, sobre este tema, que no haya prejuicios en Europa es cuestión de tiempo. Tal vez unos cuarenta años.

Fin de las vacaciones, con unos cantes

Ahora que estamos viviendo los últimos días del mes de agosto, que suelen coincidir con un período de vacaciones que llega a su fin, no viene mal levantar el ánimo. Y precisamente ahora, para levantar el ánimo generalizado, con el desvanecimiento de las vacaciones, que siempre son cortas, por muy largas que las tengamos, qué mejor que ver y oír el aliento de unos cantes, de unas letras preciosas, sentidas y penosamente pasionales de mi patria chica (y grande), recogidas desde unas voces tan dispares como Pepe Pinto, Juanito Valderrama y Camarón de la Isla.

Sucedió no hace muchos años, como producto de una apuesta con mi morenaza Verónica (siempre tendré por mía, muy dentro, una parte del color de su pelo). Tuve el vídeo colgado un tiempo. Ahora vuelve para levantar el ánimo en general, y, de forma particular, para celebrar el curso 2018-2019, que me promete mucho más que el que está pegando sus últimos coletazos.

Va por vosotros,
y por Verónica, eternamente.
¡¡¡ALEGRÍA!!!

El final de las vacaciones, con la alegría de unos cantes

Unos cantes por Pepe Pinto, Juanito Valderrama y Camarón

En Manresa, Barcelona

Monstruo diabólico del interior de la catedral de Manresa

Monstruo diabólico, de más de un metro, flanqueando la capilla del Espíritu Santo. Siglo XIV. Catedral de Manresa.

En Manresa (Barcelona), en la búsqueda tranquila de emociones medievales. Me voy a visitar un puente del siglo XII. Se llama Puente Viejo. Y en el puente Viejo, disfrutando con el río Cardener, que me dice muchas cosas. Y estoy en el pico del puente. Y a ras del agua, que rompe y resuena dulcemente. Y como dirían en mi pueblo, me voy «parriba», a ver más. Y en la parte externa de la cueva de san Ignacio, un gato me mira fijamente a los ojos, con mucha cautela, sabiendo que soy yo quien lo puede hipnotizar a él. Ya en la parte interna de la cueva de san Ignacio, el gato, desde la otra parte de la roca, me sigue olfateando, y me agradece no haber recibido ningún daño tras haberlo hipnotizado unos segundos. Me voy a la otra parte del pueblo, a seguir bajando cuestas, y a subirlas. Camino de la Catedral, gótica, me encuentro con la plaza Mayor, donde se asienta el Ayuntamiento. Y en la Catedral, me llaman mucho la atención los glúteos de María Magdalena. Y también, el símbolo de un demonio en piedra. A la salida de la Catedral, desde la cúspide del pueblo, me inflo los pulmones del aire montuno que empujan una vistas magníficas, con el puente Viejo al acecho y el ferrocarril que muy pronto me asistirá. Ya en el tren (he bajado pitado), con las gafas de leer encajadas, y con el pelo todavía mojado, al haber puesto la cabeza debajo de un grifo, mando un wasap con una foto en la que, a través de la ventanilla, se distinguen las alturas que he caminado, con el edificio gótico con intenciones de prematuras nostalgias. Tren de las 13.24, con un retraso que me ha beneficiado. He caminado Manresa de arriba abajo y de izquierda a derecha, tanto a muy buen paso como a paso de tortuga. De vuelta a Barcelona. He pasado una mañana estupenda.

En el punto más elevado del Puente Viejo, en Manresa

En el pico del Puente Viejo. Siglo XII. Sobre el río Cardener. Manresa.

Puede ver el resto de fotografías
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(hay doce más)
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La pornografía, según Karl Kraus

Karl Kraus (Jicin, Bohemia, 1874 – Viena, 1936)
Una cita

La pornografía es tan necesaria para la humanidad como un trozo de pan. No imagina uno la cantidad de gente, incluso de clase alta, que no es capaz de masturbarse sin un texto delante ni cuántos, a pesar de disponer de un texto, precisan, además, de una ilustración. Por eso mismo, perseguir a los editores de pornografía es tan estúpido como perseguir a las alcahuetas. Igual que en el caso de estas, resulta reprobable que los editores se dispongan a delatar a los autores que se entregan por dinero. Por otra parte, invocar el arte y la ciencia es tan ridículo como si una alcahueta alegara que actúa por una cuestión de estética o de política social.

El prestigioso escritor Karl Kraus

El prestigioso escritor Karl Kraus

Ilustración de una escena pornográfica.

 Y ahora, mi novela
erótico-pornográfica-metaliteraria-intelectual-inclasificable
CALIENTE
(con su lectura, se recomiendan baños fríos,
incluso ahora que ha terminado la canícula veraniega)
Y según El Cultural: ¡Uf!

En el museo Frederic Marès

El museo Frederic Marès está en pleno centro de Barcelona, en la calle estrecha que deja el lateral izquierdo de la Catedral, más exactamente en la plaza de Sant Iu, que permite ensanchar un poquito la callejuela.
Dejo aquí un pequeño resumen fotográfico de lo que me pareció más emotivo (en Facebook tienen siete fotografías más, no duden observarlas). Hago mención de este resumen fotográfico. Como por ejemplo, el rostro de un niño que exhibe una contundente cara severa de hombre; o de las decenas de crucificados del museo, los únicos ojos tensos y sequizos de la muerte; o la espada del soldado que se hunde en un bebé, mientras muy cerca, una lanza ensarta a otro bebé; o la bellísima tez de una mujer, cincelada en la piedra de su propio sepulcro; o la clásica caracterización de una María Magdalena con su impresionante melena y su generoso escote, que aquí está a punto de coger la mano de su gran amigo y maestro, recién asesinado; o la teta de una madre en el instante en que su hijo se dispone a mamar; o la presentación de una mujer en sociedad, espectacular, con esas redondas caderas y esos pechos sinuosos, a cargo de dos hombres que la secundan; o la mano amorosa de un niño de unos tres meses de edad, que vuelve, en una milésima de segundo, la mejilla de su madre (alguna madres saben qué se siente con la casualidad de un caso parecido); o la representación simbólica del bien pisoteando al mal (qué gustazo, aunque al bien le falte la lanza)… Y para cambiar de aires temporales, como colofón, la siniestra cara de una niña de porcelana en su carrito del siglo XIX.

¡Cuántas emociones! Disfruten.

Crucificado en el museo Frederic Marès (Barcelona)Lucha contra los demonios en el museo Frederic Marès (Barcelona)Las crónicas de mis viajes
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Advertencia

Sí, una advertencia.
Detente.
Mira alrededor.
Ahora clava la vista en tus pies.
Piénsalo.
Ya estás pagando la factura de tu maldad.
Y en este mundo.
Del otro mundo no hablemos.
Ni de ninguna religión habida o por haber.
No teatralices más mentiras.
Tu alma es putrefacta;
y tu futuro, olor de cloaca.

Advertencia: representación, en piedra, de un demonio

Representación, en piedra, de un demonio

En el monasterio de Sant Cugat del Vallès

Tras reposar, ya del todo, las emociones que me ha transmitido una visita al monasterio románico-gótico de Sant Cugat del Vallès, me complace compartir, ya en general, una serie de notas.

Lo más destacable

El descubrimiento de una historia violenta, el asesinato de un abad en plena celebración de la misa del Gallo del año 1350. Se dice que un gallo de hierro cantó durante el asesinato.

El gallo de sant Cugat

El gallo medieval que cantó

Una pintura gótica que sobrepasa la ternura. Lo que aparentemente parece ser un bebé poniendo su manita en un pecho de su madre, no es así. Como puede comprobarse fácilmente, el bebé, a su madre, no le pone la manita en un pecho, se la pone en el corazón.

Pintura de la Virgen y el Niño en sant Cugat

La mano en el pecho, aparentemente

El capitel más íntimo del claustro románico es el relieve de un hombre barbudo laborando;

Capitel de lo cotidiano en sant Cugat

Capitel íntimo

y el capitel más inquietante, el de un cuchillo empuñado.

Capitel del puñal en sant Cugat

Capitel inquietante

También hay un espacio para el terror, a través de una pintura entre gótica y renacentista, de la mano del pintor Aine Bru. Pertenece al degüello del mártir que da nombre a la ciudad. La pintura, del año 1507, está, como reproducción a tamaño natural, en el piso superior del claustro.

El degüello del santo de sant Cugat

Degüello de sant Cugat, o san Cucufato

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Un ejemplo de maldad gratuita

La maldad que acecha. ¿Recuerdan ustedes el hermoso párrafo de mi entradilla del pasado domingo, 5 de agosto? Por si no lo recuerdan, coloco su captura de imagen a continuación:

Elogio respondido con veneno, con maldad

Sí, a nuestro favor, en líneas generales, salvo en los casos particulares en que acecha la maldad de esa misma naturaleza humana. Resulta que al día siguiente, el lunes, anteayer, esta misma mujer encantadora cometió conmigo tal maldad que da vergüenza ajena explicarla. Incluso cuesta creer. Su maldad podría tomarse como una de mis exageradas metáforas. Afortunadamente, tengo la prueba de la maldad de esta mujer encantadora en mi teléfono móvil, para que los ojos de mis íntimos vean y crean. Sí, en mi teléfono móvil, en la radiografía escrita que proporciona la red de mensajería instantánea WhatsApp, la prueba de la maldad de esta mujer encantadora, una maldad mantenida paso a paso a lo largo de más de tres meses, de los cuales, el primer paso tras su retorno fue una fotografía de sus largas piernas hasta la mismísima raya del chichi. Sin embargo, en la prolongada conversación del WhatsApp, como es natural, no aparece ni remotamente el tema del sexo. Esta mujer encantadora utilizó mi confianza en ella, la misma que depositan en ella todos sus clientes, para fríamente cumplir su objetivo en la fecha que ella misma eligió, un día después de su cumpleaños. La ironía del destino es que la larga conversación mantenida con ella en WhatsApp es ya un documento que prueba, objetivamente, que esta mujer encantadora es una persona repugnante. Efectivamente, esta mujer encantadora tiene todos los números para convertirse en personaje de uno de mis cuentos de malditos. Un descubrimiento tardío, una conclusión tras mi enriquecedora experiencia con ella: el mejor impermeable contra la cortesía masculina, contra la ternura masculina, contra el limpio encantamiento masculino, es ser lesbiana.

Dado el perfil profesional de esta mujer encantadora, podría descubrir aquí, como aviso para navegantes, el nombre de su empresa, que es de servicio público, o su propio nombre y apellidos. ¿Para qué? A mí no me gusta perjudicar ni siquiera a las personas que me cocean con su maldad. Bastante tiene esta mujer encantadora con lo que tiene encima: el sufrimiento de un cuerpo que no deja de producirle dolor físico y desequilibrios mentales.

Lo que sí que he hecho, a modo de prevención, ha sido bloquear su cuenta en mi cuenta de Facebook, tanto su cuenta individual como su cuenta profesional, para que no tenga tan sencillo el acceso a un material que ya viene usurpando, y que no enlaza a su cuenta individual (algo legítimo), sino a la profesional, con lo que su empresa se apunta unos tantos comunicativos conseguidos por otros profesionales de su mismo ramo.  Y no solo ha hecho esto en su cuenta de empresa de Facebook, sino también en su cuenta de empresa de Instagram. Espero que con su borrado depure su error, quién sabe si provocado por las palabras necesidad y orgullo, que no economía, puesto que su tren de vida nos obliga a colegir que no necesita para vivir ninguna profesión.

Tenemos a otra persona más que se amontona en el saco cruel de los «hipócritas de mierda». Y a mí, sin escarmentar. Porque esta es la segunda vez que le retiro mi amistad virtual en Facebook a esta mujer encantadora, a la que volví tras un fuerte acceso de melancolía. Efectivamente, esta mujer encantadora siempre me dará pena. Sin embargo, como me diría mi madre: «No sabes de la que te has librado, Antonio». No lo sé, pero me lo figuro.

Como otra lección más de gato escaldado, como otra lección más de perro apaleado, lo que hay que hacer, queridos navegantes, frente a las personas encantadoras, es recordar el cuadro de H. J. Draper, el titulado Ulises y las sirenas, en el que aparece Ulises (Odiseo) amarrado al mástil de su barco, para no sucumbir al encantamiento:

Cuadro de H. J. Draper, titulado Ulises y las sirenas (para no caer en la maldad de la gente)

 

Marilyn Monroe, aniversario de su muerte

Marilyn Monroe, en otro aniversario de su muerte.
El año pasado fueron 55 años.
Destaquemos hoy su última y enorme cicatriz física.

Así estaba Marilyn Monroe poco antes de su muerte. Le acababan de extirpar la vesícula biliar. Por aquel tiempo, esta cirugía dejaba el costurón que aquí vemos. Tremendo. Hoy esta cirugía se hace mediante laparoscopia. Ni siquiera deja cicatriz. El tiempo: antes, después; antes, después; antes, después…

DESPUÉS
Marilyn Monroe, cicatriz
Amplíen esta
Marilyn Monroe, la cicatriz por encima del ombligo
ANTES
Marilyn Monroe, veinteañera
Su última morada.
Es bueno ponerse a un metro, o menos, de tus muertos queridos, o admirados.
Créanme
Marilyn Monroe, su tumba casi pelada
Marilyn Monroe, su tumba más engalanada
MIREMOS TODOS ASÍ DURANTE UNOS SEGUNDOS
Marilyn Monroe, preciosa mirada
SONRIAMOS MISTERIOSAMENTE
Marilyn Monroe, sonrisa triste (rompiendo oximoros)
Una nota curiosa. Tengo una amiga que nació el 5 de agosto.
Valga desde aquí mi feliz cumpleaños.
Sí, el mismo día, el mismo mes, en otro año, que murió Marilyn Monroe.
Una mujer encantadora muere. Una mujer encantadora nace. Afortunadamente, los ciclos imparables de la naturaleza humana juegan a nuestro favor.

SONRIAMOS ABIERTAMENTE
Marilyn Monroe, con una sonrisa alegre (no es una redundancia)

La gloriosa erección, según Manuel Vicent

Movido por el afán de la precisión del adjetivo, que Josep Pla manejaba magistralmente, y leyendo uno de los periódicos atrasados que acumulo en el quemadero, me pongo a averiguar el grado de precisión de un adjetivo colocado por Manuel Vicent, en El País. Manuel Vicent califica de «gloriosa» la erección que mantienen en un posado fotográfico los filósofos Friedrich Nietzsche y Paul Rée, junto a la preciosa Lou Andreas-Salomé, quien no solo merece a su alrededor una gloriosa erección, sino miles. Aquí tengo remarcado en rojo las llamativas líneas de Manuel Vicent, escritor valenciano, una de las últimas sonrisas que actualmente escriben en los periódicos.

Recorte del artículo de Manuel Vicent
Como internet lo contiene todo, incluso la piedra filosofal, si se rebusca como en una escombrera, puesto que el destino premia a los humildes; como internet lo contiene todo, digo, me puse a buscar, con cierta ansiedad, la confirmación de que Friedrich Nietzsche, bastante famoso por su teoría filosófica del «superhombre», maridaba a la virtud idealista del superhombre un correspondiente plano físico de supercojones. Encontré la fotografía, y la decepción no pudo ser más profunda, puesto que me llevó a ella la estupenda adjetivación de Manuel Vicent, en este caso fallida. Aquí está la fotografía.

Friedrich Nietzche, Paul Rée y Lou Andreas-Salomé, desnudos
La erección de Paul Rée es tan mínima que ni se aprecia como tal, y la erección de Friedrich Nietzsche, absolutamente alejada de Príapo, es tan vulgar como deslucida. Puesto que las gloriosas erecciones miran al techo, no hacia el frente, la de Friedrich, o hacia el suelo, que ya resultan patéticas, por lo que tienen de capa caída.

Un consejo: si usted desea poseer una gloriosa erección, digiera usted una comida diaria como lo hacían vuestros abuelos en sus pueblos. O sea, coma usted comida de pueblo. No importa de qué pueblo. Verá usted cómo al cabo de unos meses el glande de su erección saluda al cielo. Doy fe de ello.

Federico García Lorca, conmigo

Federico García Lorca
El lazo que me une a Federico García Lorca es muy curioso. Es tan curioso que llegará el momento de que sea absolutamente visible, y de que yo lo tenga que contar extendiéndome más. El poema fotografiado a continuación es suyo (las anotaciones con rotulador rojo son mías).

Madrigal apasionado, de Federico García Lorca
Se trata de un poema que se le quedó suelto al poeta. Se titula Madrigal apasionado. Que yo sepa, solo ha sido publicado en dos ocasiones, y las dos ocasiones en el suplemento literario del diario ABC. Yo lo recojo en la revista Fogosa Miscelánea, disponible en ebook, en distintas plataformas, y también en papel, solo en Amazon. En la fotografía de Lorca que incluyo aquí, se homenajea el 120 aniversario de su nacimiento. Fue el pasado 5 de junio. Ese mismo día, en 1998, el diario ABC publicó un artículo mío, de homenaje a Lorca, titulado “Centenario”. El poeta, aquel día, hubiera cumplido 100 años de edad.

***

Sinopsis de Fogosa Miscelánea:
Esta revista nace con el objeto de promocionar el uso del registro literario de la lengua en obras literarias. Podría parecer un contrasentido, pero no es así. Desde la década de los ochenta del siglo pasado, las publicaciones de obras literarias en cantidades industriales son un hecho que se constata de manera evidente. A día de hoy, casi tres décadas después, como consecuencia de esto, el uso lingüístico habitual de las obras literarias publicadas en España utiliza el registro informativo de la lengua, no el registro literario. De aquí a poder decir que las obras literarias publicadas en España son una ordinariez, solo hay un paso. Ordinariez en el sentido de cotidiano, habitual, común, rutinario, sin signos distintivos, sin estilo. Al surgir la palabra estilo es inevitable que me acuerde de las figuras estilísticas, o retóricas, que aparecen en todos los manuales de Lengua castellana de la enseñanza secundaria que tenemos. Los ejemplos de determinadas figuras estilísticas solo se ciñen en autores nacidos antes de mediados del siglo XX, partiendo de autores grecorromanos. Es natural. Y también es un ejemplo de pobreza, de ausencia de referentes contemporáneos, anunciando estilo literario, entre nuestros estudiantes con edades comprendidas entre los doce y los diecisiete años. Y estos estudiantes son el futuro.
El contenido es el siguiente:
Luces de bohemia (teatro), de Ramón María del Valle-Inclán.
Madrigal apasionado (poesía), de Federico García Lorca.
Curva menguante (narrativa), Contra la independencia de Cataluña (artículo de opinión), En la tumba de Camilo José Cela (crónica literaria), León (crónica de viajes), Cementerio de las moreras, Barcelona (crónica social y política), de Antonio Gálvez Alcaide.
La crónica “Cementerio de las moreras, Barcelona” incluye un reportaje fotográfico partiendo de enlaces, que son directos en formato digital. En formato papel, las direcciones de estos enlaces se presentan, ordenadas, en la sección Apéndice.

***

Sinopsis del “suplemento” de Fogosa Miscelánea:
Esta edición de LUCES DE BOHEMIA, de Antonio Gálvez Alcaide, es un homenaje a la obra y a su autor, Ramón María del Valle-Inclán. Un homenaje que coloca a Valle-Inclán, fallecido en 1936, en el mismo tratamiento que reciben los escritores vivos, contemporáneos, en el momento de ser publicados por primera vez. Por ello, se presenta LUCES DE BOHEMIA en una flamante edición de 14 cm por 21,60 cm, con una imagen de portada, titulada “Noche en vela”, del genial pintor Edvard Munch. Del mismo modo, se presenta el texto sin prólogos ni estudios críticos, exactamente como suelen aparecer las novedades literarias de los escritores vivos. Y todo, a un precio irrisorio, casi de coste. Es un bonito modo de homenajear a Valle-Inclán, y de constatar la evidencia: Ramón María del Valle-Inclán, con su obra literaria, sigue tan fresco, tan actual como cualquier escritor vivo. LUCES DE BOHEMIA es un clásico. Trata el último día de vida de Max Estrella, un viejo escritor, ciego, que vive prácticamente en la miseria, junto a su mujer y su hija, «en un Madrid absurdo, brillante y hambriento». Esta obra, cuya acción se desarrolla a principios del siglo XX, presenta cinco ahogos: el social, el político, el moral, el económico y el literario. Lamentablemente, estos ahogos son casi un trasunto de los ahogos que están marcando la España actual, un siglo después. Todo un aviso.

Habichuelas con arroz

Habichuelas con arroz, ayer. Estilo cordobés, de pueblo. Antes de que la vianda salga de la olla, como diría mi madre, hay que esperar a “que se asiente”; o sea, a que se cuaje. El placer es multicolor, recomendado a los que degustan sinestesias, mmmmm. ¡Qué solidez!

Habichuelas con arroz, qué placer

Exquisito plato de habichuelas con arroz

El Paseo de los Caracoles, a nueve mil y pico euros

Descubro, con cierta perplejidad, que la primera edición de mi primera novela, publicada por Alba Editorial, El Paseo de los Caracoles, se está vendiendo, desde Estados Unidos, al módico precio de 9.411,56 euros (nueve mil cuatrocientos once euros con cincuenta y seis céntimos).

¡Ver para creer!

 

El Paseo de los Caracoles, casi a 9.500 €

Miles de euros por una primera edición de El Paseo de los Caracoles

Reseña de Ysabel M., sobre El solitario

Acabo de leer una reseña
sobre la novela El solitario
en la plataforma literaria ‘Anika entre libros’.
Una puntualización: Magdalena no está casada.
Una contradicción: “Me ha dejado un poco indiferente” / “La relación que tienen ambos es bonita y muy emocionante”.

¡¡¡Muchas gracias!!!

Reseña de Ysabel M., sobre El solitario, en Anika entre libros

Erotismo en el teatro

Erotismo en el teatro, y mucho más,
en ¿Qué haré yo con la espada?, de Angélica Liddell.

Erotismo en escena de ¿Qué haré yo con la espada?, de Angélica Liddell

Escena de ¿Qué haré yo con la espada?, de Angélica Liddell

Como no podía ser de otra manera,
y menos en verano,
mis escenas narrativas eróticas,
aquí y aquí.

La entrevista de Radio Estel

Ayer se emitió la entrevista concedida el martes en el espacio ‘La recomendación del Club més amics’, de Ràdio Estel, sobre la novela El solitario. Estuve muy a gusto con los periodistas Joan Trias y Mercè Papiol. El espacio de la entrevista suma 9 minutos, desde el minuto 14.00 hasta el minuto 23.00. A continuación ofrezco el enlace de la entrevista y otra instantánea.

Audio de la entrevista a Antonio Gálvez Alcaide, sobre El solitario, en Ràdio Estel, por los periodistas Joan Trias y Mercè Papiol

Yo soy quien tiene puesta la camiseta roja

Sinopsis de El solitario

En el número 57 de la calle Escudellers, de Barcelona, vive Salvador, un hombre enfermo y huidizo que arrastra una tragedia personal. De forma inexplicable, su vida empieza a tener paralelismos con la vida de Jesucristo. Rompiendo su terrible soledad aparece Magdalena, una mujer que vive en el famoso barrio chino barcelonés y trabaja como dependienta en el mercado de la Boquería. Entre ellos se produce un amor tan profundo que la miseria de sus vidas se transforma en algo parecido a una constante cucharada de miel. El entorno de Salvador es muy limitado, el mismo que les corresponde a las personas solitarias. Su única relación, más allá de las puertas de su casa y de la irrupción de Magdalena, es la que mantiene con los vecinos de su rellano, que no pueden ocultar el portento que viven en cierta ocasión. Más allá del amor sin cortapisas, del choque entre el bien y el mal, de la denominada violencia de género, de la vida nocturna en la parte vieja de Barcelona, la gran quimera cristiana se convierte en algo tangible, demasiado hermosa para que sea perdurable. Y ante todo, Salvador y Magdalena; Magdalena y Salvador, una pareja inolvidable.

En Radio Estel

Esta mañana, en Radio Estel, conversando
sobre la novela El solitario, con Joan Trias y Mercè Papiol.
Atención el próximo sábado, día 16, en Ràdio Estel: saldrá la entrevista.
Más información sobre la novela en
https://www.morfeoeditorial.com/tienda/el-solitario/
¡Gracias, Silvia!

Antonio Gálvez Alcaide en Radio Estel, con Joan Trias y Mercè Papiol

Sinopsis de El solitario

En el número 57 de la calle Escudellers, de Barcelona, vive Salvador, un hombre enfermo y huidizo que arrastra una tragedia personal. De forma inexplicable, su vida empieza a tener paralelismos con la vida de Jesucristo. Rompiendo su terrible soledad aparece Magdalena, una mujer que vive en el famoso barrio chino barcelonés y trabaja como dependienta en el mercado de la Boquería. Entre ellos se produce un amor tan profundo que la miseria de sus vidas se transforma en algo parecido a una constante cucharada de miel. El entorno de Salvador es muy limitado, el mismo que les corresponde a las personas solitarias. Su única relación, más allá de las puertas de su casa y de la irrupción de Magdalena, es la que mantiene con los vecinos de su rellano, que no pueden ocultar el portento que viven en cierta ocasión. Más allá del amor sin cortapisas, del choque entre el bien y el mal, de la denominada violencia de género, de la vida nocturna en la parte vieja de Barcelona, la gran quimera cristiana se convierte en algo tangible, demasiado hermosa para que sea perdurable. Y ante todo, Salvador y Magdalena; Magdalena y Salvador, una pareja inolvidable.

Mis manos y Radio Nacional de España

¿Qué hacen mis manos así?
Instantánea de la entrevista,
sobre El solitario,
en Radio Nacional de España con Álex Merayo,
de la que se ha extraído la siguiente propuesta cultural (audio):
https://1drv.ms/u/s!Ar3pE6wITAe7ghrHOMYEDu_m63DZ
¡Gracias, Silvia!

Con Álex Merayo en Radio Nacional de España, Radio 5, sobre la novela El solitario y Morfeo Editorial (las manos)

Sobre El solitario en este sitio

Erotismo doméstico y natural

El erotismo de la fotografía es de Lee Price, un fotógrafo que tiene la virtud de plasmar naturalidad a lo férreamente preparado, como se muestra en el bellísimo posado de la modelo que se inmoviliza con tanta naturalidad (otra virtud). Frente al arte, lo único que hay que seguir haciendo es una reverencia.

El erotismo de Lee PriceMi novela
erótico-pornográfica-metaliteraria-intelectual-inclasificable
CALIENTE
(con su lectura, se recomiendan baños fríos,
ahora que es casi verano –páginas-)

Betty Blue, de nuevo

No veía la película titulada Betty Blue desde los tiempos de los vídeos en VHS. Salvo tres o cuatro escenas disparatadas, inverosímiles, el conjunto es bastante bueno. Es la única película francesa que recomiendo. Si no la han visto, ya saben… Su banda sonora, muy buena, llega a estallar al final, con las últimas palabras de la película, que son de las que se marcan en la memoria.

Béatrice Dalle, como Betty Blue

Béatrice Dalle, siempre brillando en el tiempo congelado de su Betty Blue

Más sexo. Pero sexo festivo, sin amor, aquí.