Respuesta a Jordi Juan, de La Vanguardia, sobre la independencia de Cataluña

El artículo de Jordi Juan, completo, aquí.
Empecemos con un lema:
Por las buenas, todo; por las malas, nada.

Dices:
“La tentación de llegar hasta el final y declarar la independencia en base a los resultados del 1-O es muy grande. Dos almas conviven en el seno del Govern. Hay quien opina que no se puede parar: “La gente que literalmente se ha partido la cara y se ha jugado el físico para ir a votar, que se ha enfrentado a la Policía y a la Guardia Civil, no entendería que ahora renunciáramos a la independencia. No hemos llegado hasta aquí para nada””.

Efectivamente, esa alma, de las dos que conviven en el seno del Govern, tiene toda la razón.  El independentismo, arriesgando el físico de niños de cinco años de edad, por poner un ejemplo, para realizar un acto ilegal, prohibido por el Tribunal Constitucional, no solo no entendería la renuncia a la independencia ahora, tan lejos en el camino, sino que se sentiría manipulado y engañado por sus líderes del Govern, con lo cual, renunciaría a volver a prestar su apoyo incondicional a la independencia de Cataluña, aseverando, sin temor a equivocarse, que sus líderes, como niños, no han pasado de propinar una rabiosa pataleta infantil.

Dices, sobre la otra alma:
“Y hay quien defiende lo contrario: “Si declaramos la independencia, el Gobierno ya no tendrá excusas para imponer el Estado de excepción, suspender la autonomía y detener a todos los miembros del Govern. ¿Y qué hemos de hacer? ¿Sacar a la gente a la calle para que haya un drama? ¿Hemos de poner muertos encima de la mesa para que Europa se tome en serio el problema de Catalunya?””.

Efectivamente, si mañana martes el Govern declara la indendencia, de cualquier manera imaginable, se verá claramente que ha cometido otro acto ilegal, porque el Estado, como consecuencia, posiblemente imponga en el acto el Estado de excepción, a lo mejor suspende la autonomía y detiene, o retiene, como ya ha hecho con otros, a todos los miembros del Govern. Por supuesto, las preguntas que, a continuación, se hace esta alma de las dos que conviven en el Govern, son muy pero que muy perversas, al hablar de muertos ajenos a ellos mismos. Como si la gente, su masa independentista, no fuese personas, sino marionetas, los mueve a la calle, al drama, a la muerte, para que  Europa se tome en serio el problema de Cataluña. ¡Pero qué estupidez! ¡Independentistas, despertad! En Europa saben perfectamente que los muertos catalanes no son más guapos que los muertos del resto de España, del resto de Europa, del resto del mundo. En Europa saben que los presuntos muertos catalanes habrían muerto defendiendo un acto ilegal. En Europa hacen suyo este lema: Por las buenas, todo; por las malas, nada: legalidad. 

Tanto los independentistas como los no independentistas sabemos que no estamos viviendo en la generación de nuestros padres y abuelos, una etapa histórica plagada de miseria, de abuso y de analfabetismo. Todos sabemos que vivimos, hoy, en la sociedad del bienestar. ¿Rebeldes sin causa? Todos los que queramos, pero sin arriesgar nuestras vidas.

Dices, como conclusión:
“La mejor solución sería contarnos y convocar elecciones autonómicas. Esto daría tranquilidad al mundo económico, frenaría cualquier intento del Gobierno central de intervención de la autonomía, y facilitaría las vías de mediación que se han puesto en marcha (algunas con posibilidades de éxito). No serían unas elecciones autonómicas como las últimas porque esta vez el mundo sí que está mirando a Catalunya y el independentismo está en condiciones de sacar un resultado muy contundente después del impacto emocional que ha supuesto el 1-O”.

Te equivocas, tu perspectiva anda desenfocada, puesto que no cuentas con la jurisprudencia que ha provocado el independentismo catalán y únicamente te basas en apelar a los sentimientos, al impacto emocional, sin recordar que el romanticismo solo es válido en la literatura, no en la vida. El independentismo catalán ha desbordado, ya, sin que haya muertos, todo el aguante del Estado. Las elecciones autonómicas no pueden regirse de la misma manera: entraríamos en un bucle, volvería a repetirse todo. La independencia de Cataluña no puede volver a formar parte del progama de ningún partido político autonómico. Entramos en otra etapa política en España, debido a que el mundo entero ha visto hasta dónde llega el independentismo catalán, el nacionalismo catalán: devora a quien no comparte sus ideas, excluyendo al otro, incluso en su propio Parlament.

Hoy, la Diada, reivindicación

Diada

Este titular de ayer, de La Vanguardia, me exasperó

 

Un titular de un día antes de la DiadaPuigdemont, todo un presidente de Cataluña, mandando a una gente que se encare con otra, instando a la violencia verbal, pero “de forma serena”. ¡Qué rabiosa ironía, olida hasta por el más despistado! ¡Qué vergüenza ajena! ¡Qué insulto a la inteligencia! Si yo tuviera unos 20 años de edad, este titular, el día antes de la Diada, me habría obligado a salir a la calle el día de la Diada, para pegar cuatro gritos en contra de este presunto bandido sedicioso (tiene una querella criminal) que insta a la violencia verbal con la fuerza de un sarcasmo hediondo. Y yo, con unos 20 años, no solo era un experto en taekwondo de competición, sino que era amante de la obra de Azorín, Baroja, Valle, Bécquer, Poe, y hasta del primer Cela, e incluso tenía un fajo de folios de mi primera novela El Paseo de los Caracoles. O sea, yo, con unos 20 años, tenía la cabeza, los puños y las piernas muy bien puestos. Pero debido a la edad, más dispuestos las piernas y los puños que la cabeza.

Solo pido hoy, y las próximas semanas, que la violencia verbal no se transforme en violencia física, que las pasiones de los jóvenes, y no tan jóvenes, no desemboquen en hostiones y en sangre, que sería la salsa y armonía de unos cuantos politiquillos zumbados con muy mala leche.

 

El independentismo catalán

Ya empieza a haber jurisprudencia.
Estamos a las puertas de que el independentismo catalán
sea declarado en España como “movimiento político ilegal”.
2012-2017

Independentismo catalán

Conexión

La conexión con la muerte. Salvadas las distancias, acabo de descubrir la conexión de una historia real, una de las que ofrece hoy el diario digital El Español (ver fotos) con uno de mis viejos relatos. La protagonista de la historia real se llama Josefa Rego, y mi historia se titula Doce campanadas de cálido carmesí, que por pura casualidad Morfeo anunció ayer, una de mis historias de juventud, que incluso fue premiada con el Sant Jordi por el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat.

La ancina Josefa, probando su ataúd (conexión con la muerte)..

La ancina Josefa, probando su ataúd (conexión con la muerte).

La muerte entre realidad y ficción

Portada de “Doce campanadas de cálido carmesí”.

Suerte, tienda de Morfeo

¡Suerte, tienda de Morfeo!
Y que ese dios de los sueños
te proporcione sueños bonitos.

La tienda de Morfeo

Una captura de la tienda de Morfeo

Cuidado, chicas, con los rasurados

Cuidado, cuidaaado, con los rasurados, según La Vanguardia de ayer.
Yo también creo que “no es la mejor idea”. Yo también abogo
“por disfrutar de la comodidad de un pelo púbico fuerte, visible y sano”.

Nada…|… El erotismo…|…

Rebonita imagen... de cuidado.

Bonita imagen… de cuidado.

Terrorismo islamista en Barcelona

Barcelona. Mi Barcelona. Y en mi barrio.
Fue un jueves por la tarde, un 17 de agosto de 2017,
hacia las cinco de la tarde,
en la Rambla.

Terrorismo islamista en Barcelona, en la Rambla

Marilyn Monroe, 55 años muerta

Marilyn Monroe es una estrella que nunca se apaga. Todos los años es recordada en el aniversario de su muerte, y van ya 55 años. A mí me dejó fascinado cuando contaba solamente dieciséis años de edad. El diario El País la homenajea, en esta ocasión, con una galería de fotos, de las cuales me quedo la siguiente:

Marilyn Monroe, galería de fotos de El País

Marilyn Monroe, hoy, 55 años muerta.

Esta imagen es una de las últimas de su vida. O sea, así estaba, físicamente, Marilyn Monroe poco tiempo antes de su muerte. Las cicatrices de la vida, ahí, las tenía completas, no hubo tiempo de que se añadiera ninguna más.

Y hablando de cicatrices, en términos literales, si se fijan en la fotografía que he dejado, si se fijan en el vientre de la estrella, unos cuatro dedos por encima del ombligo, podrán ver la cicatriz que le dejó una intervención quirúrgica. Le extirparon la vesícula biliar. Por lo que parece, hoy día esa extirpación no deja cicatriz.

Por otro lado, Marilyn Monroe es portada de uno de mis libros. Hablo de ella haciendo memoria. La portada:

Marilyn Monroe, en portada

Portada de un libro mío de memorias.

Cap D’Agde, a tres horas de Barcelona

Cap D’Agde, un pueblo costero francés, está a tres horas de mi ciudad, Barcelona. ¿Y? Pues que ayer me enteré, por un reportaje del periódico digital El Español, que es la capital mundial del sexo en público en plena playa. Ah, pues pon fotos de ejemplo. Voy. Aquí está una captura del reportaje:

Cap D'Agde, la playa del sexo público

Dice el reportaje que si en Google se pone “Cap D’Agde Sex”, nos podemos hacer una idea fidedigna de lo que se cuece, públicamente, en la playa. ¿Que si puedo poner un ejemplo? Pues claro:

Cap D'Agde, la playa del sexo público

Una escena cotidiana en la playa de Cap D’Agde.

Oyes, qué haces poniendo aquí un pijo y unas tetas. ¿Estás de guasap? Sip, estoy de guasap. Adivino qué es lo próximo que vas a decir. Sip, esto:

MI NARRATIVA ERÓTICA AQUÍ Y AQUÍ.
Dew. Dew.

Revista Fogosa Miscelánea, nueva página web

Nueva web de la Revista Fogosa Miscelánea, con una novedad.

Revista Fogosa Miscelánea

Página web de la Revista Fogosa Miscelánea

Fragmento de su Presentación: “Esta revista nace con el objeto de promocionar el uso del registro literario de la lengua en obras literarias. Podría parecer un contrasentido, pero no es así. Desde la década de los ochenta del siglo pasado, las publicaciones de obras literarias en cantidades industriales son un hecho que se constata de manera evidente. A día de hoy, casi tres décadas después, como consecuencia de esto, el uso lingüístico habitual de las obras literarias publicadas en España utiliza el registro informativo de la lengua, no el registro literario. De aquí a poder decir que las obras literarias publicadas en España son una ordinariez, solo hay un paso. Ordinariez en el sentido de cotidiano, habitual, común, rutinario, sin signos distintivos, sin estilo. Al surgir la palabra estilo es inevitable que me acuerde de las figuras estilísticas, o retóricas, que aparecen en todos los manuales de Lengua castellana de la enseñanza secundaria que tenemos. Los ejemplos de determinadas figuras estilísticas solo se ciñen en autores nacidos antes de mediados del siglo XX, partiendo de autores grecorromanos. Es natural. Y también es un ejemplo de pobreza, de ausencia de referentes contemporáneos, anunciando estilo literario, entre nuestros estudiantes con edades comprendidas entre los doce y los diecisiete años. Y estos estudiantes son el futuro”. El contenido es el siguiente: Luces de bohemia (teatro), de Ramón María del Valle-Inclán. Madrigal apasionado (poesía), de Federico García Lorca. Curva menguante (narrativa), Contra la independencia de Cataluña (artículo de opinión), En la tumba de Camilo José Cela (crónica literaria), León (crónica de viajes), Cementerio de las moreras, Barcelona (crónica social y política), de Antonio Gálvez Alcaide. La crónica “Cementerio de las moreras, Barcelona” incluye un reportaje fotográfico partiendo de enlaces, que son directos en formato digital. En formato papel, las direcciones de estos enlaces se presentan, ordenadas, en la sección Apéndice.

Novelas, nueva página web

Me parece que no ha quedado mal
la web que anuncia mis novelas, aquí.
Son cinco conclusas y dos por concluir.

Las novelas de Antonio Gálvez Alcaide

Mis novelas hasta la fecha

Reseña, a CALIENTE, de la directora de El Cultural

Reseña de Juan Palomo, seudónimo de Blanca Berasátegui,
directora de El Cultural, a la novela Caliente.

Reseña de Blanca Berasátegui, Juan Palomo

Blanca Berasátegui, directora de El Cultural.

Reseña de Juan Palomo (Blanca Berasátegui), directora de El Cultural

Captura de imagen de la reseña digital (hagan clic)

Enlace del texto en papel, aquí.

Hubo una respuesta mía, aquí.

Caliente, de mi niña Paz, lectura veraniega

Caliente, de mi niña Paz, buena lectura veraniega.
Más información, aquí.
Lo que dijo de Caliente Juan Palomo
(Blanca Berasátegui),
directora de El Cultural, del diario El Mundo, aquí.

Caliente, de la preciosa e inteligentísima Paz Vega López

La ya legendaria novela de mi niña Paz Vega López: Caliente.

CALIENTE EN YOU TUBE

Mi antiguo y famoso vídeo de CALIENTE en You Tube

Paz Vega López nació el 30 de octubre de 1985. Se dio a conocer en 2004, con apenas 18 años de edad, cuando empezó a escribir en Internet su diario personal. Ella misma se presentaba así: “Vivo en Madrid. Últimamente estoy insoportable porque he sacado dos nueves en la Sele, en Lengua y en Literatura. Soy una chica precoz. Y no sólo por mi avidez cerebral. A los 12 años hice el amor con mi mejor amiga y a los 14 me desvirgó un novio de la ESO que sólo me duró un mes. Sí. Soy abiertamente bisexual”. Paz Vega López también es el seudónimo del escritor Antonio Gálvez Alcaide. Su creador afirma que su personaje fue un experimento unamuniano. Y añade: “Sin entrar en la sobrecarga erótica de esta novela, lo que tiene de testimonio es lo que me resulta más curioso. En alguna medida, Paz Vega López sedujo sin proponérselo a una parte de la intelectualidad barcelonesa y de más allá”. Efectivamente, editores, periodistas y escritores consolidados se sintieron atraídos por Paz hasta el punto de rozar el amor. Muchas personas vivieron dentro de una novela sin sospecharlo. Caliente es la historia de Paz Vega López, una chica vivísima con ínfulas literarias que carga, sin tapujos, contra la literatura española actual, llora con los atentados del 11-M o se entera de la muerte de la novelista Carmen Laforet mientras bebe chupitos de tequila y escribe en su blog, momentos antes de trasladarse a la noche madrileña.

Según Juan Palomo, Blanca Besategui, directora de El Cultural:

Me cuentan que una pequeña editorial, Morfeo, acaba de publicar un libro de Paz Vega titulado Caliente, la historia de una chica precoz abiertamente bisexual. Pero que mitómanos y morbosos no se precipiten a las librerías, o al menos que no lo hagan errados (o herrados, el género porno les gusta demasiado), porque bajo el nombre de Paz Vega se oculta un tal Antonio Gálvez que resulta ser también el editor, y un tipo más que calenturiento.

Magnífica iniciativa de un taxista

Un taxista de Nueva York, Ryan Weideman, ha tenido una iniciativa estupenda. Una iniciativa que le duró unos cuarenta años. Nada menos. Fotografió a la variopinta gente que se le sentaba en el asiento de atrás. Menuda fauna. Muy interesante.

Serpiente en el asiento trasero de un taxi. Foto del taxista

En un taxi. Fijaos bien: hay una serpiente.

Posando sexy en un taxi. Foto del taxista

En un taxi. Posando sexy.

Vía La Vanguardia.

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Onda Cero

Entrevista, de Eduardo Yañez, en Onda Cero.

Eduardo Yañez, el locutor que me hizo la entrevista en Onda Cero

Eduardo Yañez.

La entrevista, aquí.

P.D. De nuevo, Eduardo, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Sants Montjuic Radio

Entrevista, de Cándido Querol, en Sants Montjuic Radio.

Cándido Querol, el locutor que me hizo la entrevista en Sants Montjuic Radio

Cándido Querol.

 Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 1.

Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 2.

Se inicia la entrevista: 3.

Termina la entrevista: 4.

P.D. De nuevo, Cándido, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en El Cultural, de El Mundo

Crítica, excelente, de Care Santos, a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Salió en el suplemento El Cultural, del diario El Mundo, el día 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona mi primera novela con obras cimeras de la literatura en lengua española, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Crítica de Care Santos a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica:

Entre Cornellá y Sant Joan Despí, dos poblaciones de la periferia de Barcelona, se extiende El Paseo de los Caracoles. Es un lugar poblado y vital, pero también perfumado por la fragancia a cipreses que llega de los dos cementerios que lo flanquean. Además, estamos en un largo y caluroso día de verano, y va a haber un eclipse. En estas coordenadas espacio-temporales se sitúa la primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, 1963), quien ya contaba en su haber con un édito libro de cuentos, Relatos del fuego sanguinario y un candor, antes de llegar con esta historia a la recta final del último premio Alba-Prensa Canaria, razón por la cual Menchu Solís decidió publicarla.
Es interesante que el escenario escogido por el autor para su debut en los relatos de largo aliento haya sido su propia ciudad. Una ciudad, por ciento, de escasa o casi nula presencia literaria. He aquí el primer aliciente de esta novela. Pero –como siempre sucede– la descripción de un espacio geográfico implica otras consideraciones mucho más profundas.
Al elegir hablar de Sant Joan Despí y de Cornellá, Gálvez está eligiendo hablar de una determinada Cataluña: la de los emigrantes y su descendencia. Con el diccionario de la Academia en la mano podríamos decir que este es un verídico retrato de la Cataluña charnega, que sí ha conocido glorias literarias. Y valga una sola, como ejemplo: El amante bilingüe, de Juan Marsé.
Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para no entender que el Paseo de los Caracoles es, más que el escenario de esta historia, el verdadero –tal vez el único– protagonista de la misma. El autor nos presenta a un numeroso ramillete de personajes, todos vecinos del paseo: Pepín, Pachurra, Gemma, Federico, Angelines, Fernandín, Mercedes, María…
Y nos habla de sus circunstancias: la drogadicción, el desengaño, la soledad, la muerte. Es una foto de familia plagada de personajes grises que nos transmiten sus grises experiencias. Sin embargo, uno de estos personajes empieza a imponerse misteriosamente: el narrador. Un narrador intervencionista que, cuando por fin se presenta, en el tercer capítulo, ya tiene al lector intrigadísimo.
Y no hay para menos, ya que el narrador –pronto lo sabremos– es un muerto. Y el Paseo de los Caracoles, que a ratos nos parecía La Colmena y a ratos –arrastrados por la interferencia de lo mágico– nos recordaba a Macondo, ya sólo nos evoca irresistiblemente a Comala, el pueblo imaginario que Juan Rulfo pobló de muertos. A medida que avanzamos en la narración, el autor nos demuestra que algo de eso había: los muertos tienen en esta historia muchísima más importancia que los vivos, y serán ellos los que al final del libro se impongan sobre el resto. “Los muertos que ululan por el Paseo son de todos los tamaños y edades. Unos arrojan alegría; otros, los más jóvenes, juegan a las carreras por las aceras vacías; otros hacen malabarismos mientras flotan en el aire; otros se cuentan sus vidas y sus muertes”, nos deja claro el autor en la página 185.
Por todo, el universo que nos presenta Gálvez es fascinante y sobrecogedor. Más aún porque el paisajista ha tenido buen gusto para escoger los colores de la paleta: la grisura de los protagonistas, la oscuridad del conjunto –con la muerte siempre em primer término– y los colorines de un narrador tan jovial como muy pocos vivos.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Babelia, de El País

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Esta pertenece a Javier Calvo. Salió en el suplemento cultural Babelia, del diario El País, el 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como “original danse macabre” y que se indique que la novela hunde algunas de sus raíces en la novela de Camilo José Cela titulada La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Javier Calvo a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica a continuación:

DANZA MACABRA EN UNA BARRIADA DE INMIGRANTES
La primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Barcelona, 1963) es una original danse macabre ambientada en una barriada de inmigrantes andaluces del extrarradio barcelonés. El narrador es un espectro que deambula por ese escenario –representado como ámbito tétrico y mortuorio–, donde la vida miserable de sus habitantes es asimilada con la muerte gracias a la perspectiva del fantasma que ve ambos mundos superpuestos. La fantasmagoría del relato actúa como sistema de metáforas dentro de un retablo donde lo grotesco, lo macabro y la degradación sexual son exagerados deliberadamente en una valiente apuesta por lo horrible más allá de toda sutileza, experimento que hunde algunas de sus raíces en el Pascual Duarte.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en la revista Lateral

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Pertenece a Eusebi Boyés. Salió en la revista Lateral, en el número 59, de noviembre de 1999. Este crítico, además de acercarme a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también me aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé. Paso escaneo.

Crítica de Eusebi Boyés a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Como no se ve muy clara la crítica, la transcribo a continuación:

Una colmena deudora de Cela y su variopinto catálogo de habitantes: ése es el marco de El Paseo de los Caracoles, opera prima de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, Barcelona, 1963). El título remite a la rambla que separa dos municipios del extrarradio barcelonés: Cornellá y Sant Joan Despí. Una rambla conocida por sus bares de caracoles y por su peculiar ubicación, ya que separa los cementerios de ambas poblaciones. Es decir: conviven en ella la vida de las terrazas y la muerte de los nichos, los vivos y los muertos.
Dos son los principales aciertos de la novela. Por un lado, el confundir, como si de un relato de Juan Rulfo se tratara, espíritus y seres de carne y hueso, fantasmas repletos de vitalidad y gente muerta en vida. El propio narrador, como se irá descubriendo, es un espectro que tiene acceso a la existencia de decenas de personajes gracias a su invisibilidad. Por otro lado, utilizar para el retrato de ese microcosmos un lenguaje rico y sugerente, en la línea del esgrimido por Umbral o el mismo Cela. Su mayor defecto –justo es señalarlo– deriva de esa circunstancia. El autor no acaba de encontrar su estilo propio y la prosa suena a leída. Pero ésa no es razón para abandonar la lectura. Sobre todo si el lector es amante de la literaturización de la Barcelona periférica, la Barcelona de los emigrantes, los contrastes, los viejos pobres y los nuevos ricos. En ese sentido, no hay duda de que el Cornellá de Gálvez Alcaide es el heredero de La Verneda de Juan Marsé.

 

Sobre la película porno de Marilyn Monroe

Visualizada, después de muchos años, mi película porno, en VHS, de una presunta Marilyn Monroe, que sacó la revista Interviú, a modo de suplemento. A continuación, la foto de mi película en VHS (se ve un poco mi mano):

Sobre la película porno de Marilyn Monroe

Sigo pensando lo mismo que al principio. Creo que la chica de la película porno es Marilyn Monroe, de jovencita. Está igual de rellenita que aquí:

Sobre la película porno de Marilyn Monroe

Sí. Igual de rellenita, con la misma redondez de la barriguilla que aparece en esta foto. Por otro lado, la silueta de los labios de la presunta Marilyn es idéntica que la silueta de los labios de la Marilyn oficial. Conozco muy bien esa silueta. Ella misma la dejó estampada, toda carmín, y aparecen muchas fotos de esos labios. Otra cosa, incluso a la supuesta Marilyn se le ve el piquito de su pelo en la frente. Por otro lado, la depilación de sus cejas tiene otro perfil, y eso despista un poco. Pero sigo creyendo que la supuesta Marilyn, la de la película porno, es la auténtica Marilyn. ¿Hay por aquí alguien de la misma opinión que yo? ¿O con la verdad sobre este tema?

P.D. Si acudís a internet, para visionar el vídeo de esta película porno, que es en blanco y negro, creo que tendréis mala suerte. Yo solo he visto el primer enlace que ofrece Google, y se ve la película porno muy pero que muy borrosa, respecto a la versión de mi cinta en VHS, que es diáfana, muy diáfana.

Y ahora, ya puestos en erotismos,
sobre la narrativa de MI EROTISMO: aquí y aquí.