Análisis de la obra de Francisco Umbral

Tarde tediosa de Navidad, lluviosa, de centrifugado. Una calma chicha por las calles. Algo de fresco. Se dice que esta noche llega una ola de frío polar. Estoy sentado en el sillón, con la potente luz de mi flexo proyectada sobre un libro. Al escribir “la potente luz de mi flexo”, recuerdo que el flexo se lo señalé con la mano a una antigua novia, que acababa de entrar en el comedor, al mismo tiempo que le definí su potentísima luz redonda con una imagen metafórica:

—Mi pequeño sol.

Recuerdo que la antigua novia se rió y que ese fue mi objetivo, levantarle una sonrisa.

Hojeo un libro de Francisco Umbral. A este hombre lo he leído bastante. Tengo todos estos libros suyos en mi biblioteca, leídos y anotados: El Giocondo, Retrato de un joven malvado, Mortal y rosa, Las ninfas, Amar en Madrid, Teoría de Lola, La noche que llegué al Café Gijón, Trilogía de Madrid, Leyenda del César Visionario, Madrid 1940, Las Señoritas de Aviñón, Las palabras de la tribu, Diccionario de literatura: 1941-1995, Madrid 650, Pío XII, la escolta mora y un general sin ojo, El día en que violé a Alma Mahler, Cela: un cadáver exquisito.

Si a Umbral se le lee a saco, se le descubre la aguja de un disco rayado. (…).

Fragmento inicial de DIETARIO EN RED 2004-2006