¿Cenáculo?

Dolor de cabeza por la mañana, y un Gelocatil. Me parece que he dormido en mala postura, enroscado como una culebra, con la sangre coagulada en el cerebro, latiendo mal, embotellada, soñando pesados bucles reiterados. Y el clima. La carga del cielo cubierto. Su presión atmosférica sobre las sienes. Van a darme las uvas y voy a seguir con manga corta. Un otoño muy raro. Menos dolor de cabeza. Todo se evapora. Todo va a su aire, como debe ser: la familia, los alumnos, los pocos amigos que uno tiene… Eso de las amistades. Verónica Puertollano, atenta, muy grata, para celebrar “el nacimiento editorial de la niña Paz”, intenta organizarme un encuentro con algunos implicados de Caliente: Arcadi Espada, Jordi Bernal, José María Albert de Paco, Iván Tubau e incluso Teresa Giménez, todo un cúmulo de gente avispada y buena. Demasiado para una figura tan triste y mínima como la mía. De esto hace ya una semana. Las agendas hierven. No creo que tenga lugar esta reunión. Una reunión que en absoluto echo de menos. Carezco de atenciones. Uno no puede echar de menos lo que jamás ha tenido. Por otro lado, no me gusta reunirme con nadie, ni siquiera con gente afín y buena. La vida es tan ondulante… y uno anda tan complacido con la soledad… Arcadi Espada persona paralela, y Jordi Bernal hondo, siempre entrañable, por lo que sé ya dijeron que sí a la cita. Iván Tubau, dando por primera vez señales de vida, en un e-mail titulado “Más vale tarde que nunca”, me dice a mí que sí, y que le ha dicho a Vero que, por Caliente, habría de cobrar derechos de autor si los hubiere. Este Iván siempre me ha parecido tan cercano y hermano como pardillo: cobrar derechos de autor de un material de desecho, únicamente con sentido si se trabaja como he hecho yo, si se trabaja como también lo puede hacer él. Le regalaré la idea si “por fin nos vemos las caras”, frase que le gusta referirme, frase entresacada de uno de los hijos de Balzac, que contiene un sí es no es de moscas, con la que parece que me vaya a comer. Este Iván Tubau, siempre tan hermano y pardillo. La verdad es que lo aprecio muchísimo. Caigo en la cuenta. Casi ningún dolor de cabeza. Escribo y mis males desaparecen. Cuando escribo, ni siquiera noto el paso del tiempo, ese amigo que me trata tan bien desde chico. El cielo que parece caerse por su propio peso. La mención de una gente que se mueve en la vida. Las dulces soledades de mi guarida. Todo bien paladeado. Y llegando a las diez y cinco de la mañana.

Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Iván Tubau

Una librería

Palabras destempladas con el jefe de compras de una cadena librera barcelonesa. Avisado está el tipo, tan chulazo, de que pertenece a las memorias de Morfeo, de que la tiranía de lo suyo es algo que saldrá publicado a su debido tiempo.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Elecciones catalanas

Las nueve menos cuarto. Y levantado desde las seis de la madrugada, corrigiendo unas escrituras interrumpidas por el paréntesis de la mesa electoral. Me ha tocado ser segundo suplente de Presidente.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006