Palamós

Escribo, consulto en el ordenador con el pescuezo torcido. Es incomodísimo. Resulta que tras unos parpadeos de mal agüero en el brillo de la pantalla, llegaron unas manchas rojizas por la parte inferior derecha, unas manchas como si anunciaran sangre, unas cosas que han desembocado en el oscurecimiento total de la pantalla. A mi flamante portátil se le ha quedado la pantalla de color negro, como cuando está apagado, ajeno al mundo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.