En abierto

caliente

Paz Vega López. Echo mano, de nuevo, a Paz Vega López, el personaje que me nació en la Red, el personaje que se transformó en Caliente, mi primera novela cibernética.

Se me ha ocurrido que mi niña Paz podría auxiliar mi irregularidad bloguera. Para ello dejaré toda la novela en abierto, poco a poco, día a día; un abierto esporádico, dicho el asunto subrayado. Si la experiencia me satisface mínimamente, podría hacer lo mismo con toda mi obra literaria, una obra construida a lo largo, ya, de más de media vida.

Bien es cierto que mi actual estado anímico no acompaña al carácter festivo de mi niña Paz, ese personaje unamuniano que me sigue resultando queridísimo. Pero a veces hay que hacer de tripas corazón.

He de recordar que mi niña tuvo una página web en la que colgó la foto de su rostro. Tan sólo duró un mes, pues un comentarista la identificó como salida de la Red. Nadie le dio crédito. Pero a mí me resultó suficiente para retirarla con una convincente pataleta de la niña. El mito ya estaba inoculado. Lo gordo surgió después.

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Texto perteneciente a DIETARIO EN RED 2007-2008.