Nuevo libro

Ya se encuentra toda mi obra literaria, hasta la fecha, en Morfeo.
Sobre este libro, incluso compartiendo cartel.
También disponible en e-Book.

Portada de Relatos del fuego sanguinario y un candor

Sopor

Mujer enorme

—(…) Yema y llena son dos juegos paronomásicos que entran en contacto, ¿comprenden?

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 25).

Comentario de textos poéticos

Comentario de textos

—La ausencia de encabalgamientos —digo— nos hace colegir que la pausa métrica coincide con la sintáctica, con lo que domina una simetría rítmica: la esticomitia.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 24).

Erotismo peligroso

muslos

—Venga —digo—, venga, venga, perezosos, que ya sabíais que teníamos para hoy el romance de Quevedo «Pinta el suceso de haber estado una noche con una fregona».

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 23).

Calor en casa

calor

El delectare et prodesse de los versos de Horacio me aproxima a los alumnos y casi me convierte en uno de ellos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 22).

Sesión satisfecha

Látigo masoquista

Había subestimado su inteligencia. Reconozco que la ciudad ofrece muchas posibilidades.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 21).

Cosas de profesionales

Luis de Góngora, padre del Culteranismo

A veces, con la adrenalina tocándome la chumbera del culo, me pongo filósofo, redicho, como culterano fracasado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 20).

Una compañía

Sadomasoquismo

—Sí, ama.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 19).

En otro bar

¿Un váter de bar?

—Espérame un momento, que voy a echar una meada.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 15).

Por la noche

San Sebastián, por la noche

El rubiasco alargaba sus pisadas como si nada. Otra callejuela. Una sirena muy distante. El rostro sin novedad de los transeúntes.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 14).

En un bar

Puerta abierta para el delirio

—Caballero, ¿se encuentra bien?
—Sí, por supuesto.

El camarero se justificó, carraspeó en su soflama.

—Parecía como acalorado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 13).

Bajo la lluvia

Lluvia en la ciudad

No hallaba la postura adecuada refugiado dentro del abrigo. Los cascajos del escalofrío siempre alcanzaban su hueco, estremeciéndolo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 12).

En la playa de La Concha

Playa de La Concha, San Sebastián

La islilla reverberaba de frescura, exigía ideas frescas.

—¡Yo qué sé!

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 11).

Delirios

Placa de la Guardia Civil

—A sus órdenes.

La fortaleza de Segis, enconada, resquebrajó el teléfono al colgarlo.

—¡Cabronazos!

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 10).

Difícil respuesta

Interrogantes muy vitales

Observaba la puerta sin pensar en cosas claras, sin pensar, con las quijadas entreabiertas, sin beber ya, sin moverse ya, con la puerta iluminada en sus pupilas rectangulares, verticales, mientras la noche se expandía.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 9).

Muerte cercana

Etarras

—Sí, por qué.
—Porque lo acaban de hacer picadillo en Bilbao, junto a un teniente y varios rasos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 8).

Entorno amenazante

El miedo

Una inmensa nube de tormenta, con ojos como fauces, raía el azul diáfano del cielo. Se cimentaba con violencia, instalaba sus sacos de pedrería helada, sus aguas granizadas. Los relámpagos mostraban sus múltiples ojos para que las personas de la calle conocieran el rostro de las almas atormentadas: unas fauces amortiguadas por la quemazón del rayo y la Goma-2 de los truenos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 7).

Fin de experimento literario…(163)

Caliente, un experimento literario que me resultó maravilloso

Ahora sí. Finalizo mi experimento unamuniano, con sus memorias resumidas, y vuelvo a

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 171).

Paz Vega López en zapatillas…(161)

Imagen de la melancolía

Sí. Ya estoy en disposición de liberarme de

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 169).

Un prólogo retardado…(160)

El rostro que me inspiró el personaje de Paz Vega López

Paz Vega López, queridísima amiga, me pide que le publique en este parapeto, poco a poco, su primera novela. Ella supone encontrar en mí una «fuente de autoridad» para su promoción.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 167).