Por la noche

San Sebastián, por la noche

El rubiasco alargaba sus pisadas como si nada. Otra callejuela. Una sirena muy distante. El rostro sin novedad de los transeúntes.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 14).

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