Erotismo peligroso

muslos

—Venga —digo—, venga, venga, perezosos, que ya sabíais que teníamos para hoy el romance de Quevedo «Pinta el suceso de haber estado una noche con una fregona».

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 23).

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