Apenas una reacción

Imagen de burla

¿Por qué dispongo de tan poco espíritu?

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 78).

Aferrarse a la confianza

Un gesto de confianza

Me acerqué a la puerta del dormitorio, más muerto que vivo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 77).

Los teléfonos indiscretos

La importancia de un teléfono

Me escamó que dijera, poco antes de colgar, y aflojando la voz: “Mañana, aquí”.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 76).

Consideraciones varias

Calvicie

No creo yo que esta maniobra se haya reproducido en mi cama. La hubiera notado. Bueno, no sé qué pensar. Yo ya no sé qué pensar.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 75).

El encuentro

Tirabuzones

Todavía conservaba los tirabuzones que le hizo el otro en el pelo con los dedos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 74).

La espera

Gran nariz

A ver, a ver qué nuevas trae la Isa. A ver qué dice. A ver qué hace.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 73).

Sobre la narrativa actual

Literatura

¿Que opine sobre la narrativa actual? La respuesta es sencillísima. La narrativa actual es una mierda. La asepsia es el garabato dominante. Nada de infecciones. Todo edulcorado. Ninguna palabra por encima de otra. Todos los narradores iguales, como estúpidos calcos. Algunos de ellos con la potra de contar con una descaradísima operación de mercadotecnia. Todos dominados por el gran jefe, el gran matador, la gran criba, el gran manipulador cultural: las empresas editoriales, valga la redundancia.

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 25 de octubre de 2009

Sobre la narrativa actual pertenece al libro Artículos fronterizos

Triste imagen

Cuernos

Ella sonreía al fulano. Se notaba que se encontraba más a gusto que Dios. A veces le acariciaba una manita a la criatura. A mí, Juan, a mí me dieron ganas de cagar. Se me puso el cuerpo descompuesto. Me dio un miedo de dos pares de cojones.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 72).

En el Puente del Diablo

Arco gótico del Puente del Diablo, Martorell, BarcelonaSi en Martorell conduces por la N-II, en dirección a Barcelona, merece la pena aparcar en alguno de los muchos espacios reservados para ello en el mismísimo margen derecho de la carretera, a la salida del pueblo, y visitar, a pie, el Puente del Diablo, de origen romano con arcada medieval.

Si ha estado lloviendo durante buena parte del día, como ha ocurrido en el caso de mi visita, encontrarás que la natural savia de la montaña contenida en todo el pueblo, se acrecienta a medida que te acercas al río Llobregat, al Puente del Diablo, y que su olor se va solidificando agradablemente en tu olfato, en tus pulmones, como si cocinara dentro de ti, con sus más frescos condimentos, la mejor salsa que puede ofrecer la tierra removida por la lluvia, por las hierbas, por el coraje del río revuelto. Una vez en el puente tendrás que alzar la vista porque su senda, hasta la primera mitad, se inclina hacia arriba, sin conseguir evitar la visión del cielo gris, un deslumbre arañado por gordezuelos cúmulos de nubes negras, hambrientas. Mientras subes por la ojiva gótica del siglo XIII, comprobarás la crecida del río, su descomunal corriente del color de la carne, su tenebrosa brutalidad, las cañas secas que se arrastran, se hunden y salen a flote, como ocurre con los ahogados. Arco romano del Puente del Diablo, Martorell, BarcelonaUna vez en la misma punta de la ojiva, echarás la vista abajo, al segundo tramo del puente, y descubrirás la única huella romana que ha sobrevivido hasta hoy. Verás la Roma del Imperio en tu presente, frente a ese arco de medio punto ruinoso, de paso obligado, concebido desde su primera dovela para adivinar los pensamientos de las personas que cruzan bajo su sombra. Tendrás ganas de acariciar su milenaria piedra erosionada, como si sopesaras el poder de la historia. Y la acariciarás. Y obtendrás como respuesta, tal vez por primera vez, el saludo y el sabor de la resistente gratitud, esa mole imperecedera, siempre a prueba de inclemencias, de los peores dolores, de los más frenéticos cataclismos.

Piedra del arco romano. Puente del Diablo, Martorell, Barcelona

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

¿Adulterio?

Adulterio

Cariño, ¿crees que las situaciones que plasman estas hojas las puede experimentar cualquiera?

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 71).

Rutinas

Un aperitivo

Había muchos silencios. Alguien, ocasionalmente, mascullaba algunas frases.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 67).

De lo peor (3)

Un subfusil

—¿Tomáis bien?
—Sí, perfecto.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 66).

Martorell, Barcelona

Pont del Diable (Puente del Diablo), Martorell

Una compañera de Departamento, muy amable, de hechuras y habla muy llanas, me indicó tan bien los pasos a seguir en coche, que el viernes llegué directo con el Ibiza, sin amagos de meter la pata. Descarto la visita al Puente del Diablo, aquel de origen romano con ojiva gótica. Aunque aún no he preguntado a nadie, intuyo que queda muy lejos a pie. El diablo en el candelero. Menudo elemento. Puente del Diablo. Un nombre que incita al morbo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Sobre el amor a los esqueletos

Filippa Hamilton, en foto trucada con Photoshop por orden de su jefe Ralph Lauren, y despedida, según ella, por estar demasido gorda. Mide 1,75 metros y pesa 54,4 kilos

Me vi viejo, canoso, escuchimizado por dentro y por fuera, flaco pero enterizo, gastando correa de feroz hebilla rectangular, como las que gasta Ralph Lauren, el famoso diseñador de moda al que encantan las modelos esqueléticas, como cantos de sirena. Me vi como amigo del viejo y canoso Ralph Lauren.

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 18 de octubre de 2009

Sobre el amor a los esqueletos pertenece al libro Artículos fronterizos

De lo peor (2)

Llanto inimaginable

La niña de un mes de vida enronquecía. El furor de su llanto la dejaba sin respiración.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 65).

De lo peor (1)

Arañazo

Los cámaras enfocaron un primer plano de las huellas rojizas que dejaban sus uñas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 64).

El día antes

Playa de Castelldefels (martes por la tarde, recién comido)

Pasa el tiempo. No llama. Llega la hora de comer. Pelo patatas. Y no llama. Frío las patatas. No llama. Casco un huevo frito en la sartén. Con el estrépito, salgo de la cocina para oír el timbre del teléfono, que no suena. Saco el huevo frito con la yema entera. Y no llama. Me frío un filete de lomo. Ninguna llamada. Llevo el plato a la mesa. Las bebidas. Empiezo a comer. Ningún telefonazo. Pienso que a lo mejor se me ha anotado mal el teléfono. Cuando me queda un pelín de comida, un par de bocados, suena el teléfono. Me levanto. Consciencia de que tengo la boca llena, de que así es imposible hablar inmediatamente. Detengo mis pasos. Trago a la carrera. Con el cuarto timbrazo, descuelgo el teléfono. Hablamos por fin.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Alivio

Este de Europa

—La morena está chunga —dijo Satán—. ¿De dónde vienen las otras?

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 63).

La paciencia

Imagen que connota paciencia

El yanqui pillaba al vuelo algunas palabras que lo estremecían. El yanqui no era estúpido. El yanqui no era de piedra.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 62).

Nerviosismo

Nerviosismo

—¿Te gusta cargarte españoles?
Yes, sí, claro. Como todo el mundo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 61).