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Ricardo Costa, despedido por malo

Domingo, 11 de Octubre de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Con los relojes a pares, ¿será uno de ellos el de lujo regalado?¡Que echan a Ricardo Costa! Aquel talle impecable de chulapón para mi pueblo, de lechuguino para el profesor de latín. ¡Que echan a Ricardo Costa! Su presunto tejemaneje corrupto de político corrupto todavía joven, fiestero, de habilidad fonética, perfumado de lujazos. ¡Que lo echan! Se nubla el cielo. Retumba el naranjal. Rueda la primera cabeza apreciable para el partido gobernante en España: Ricardo Costa, aquel guapetón del negociado y los negocios alfombrados. Que dicen que le regalaron un reloj que valía un pastón impronunciable por el favor de sus hilos en el manejo del poder. Que dicen que le dijeron que no se lo pusiera porque daría el cante. Y va él y se lo pone. Tan limpio por fuera. Tan perfumado. Tan trajeado. Tan chulo. El lupanar del dinero. Con el siguiente titular: el principal partido de la oposición en España cede su primera cabeza apreciable a la ciudadanía como primera prueba de escarmientos frente a la presunta corrupción política. Y con todo lo que está cayendo, va Ricardo Costa y le dice a su jefe que se va a disfrutar el puente de la Pilarica, o de la Hispanidad, caminando el camino de Santiago. Y aquí tenemos a un Ricardo Costa desaparecido durante el vendaval, con tan sólo unas palabras liminares que se emparentan a las que Santiago, patrón de España, habría pronunciado: «Confianza en mi persona y en mi gestión». Parece que Ricardo Costa tiene garras de león. Parece que Ricardo Costa posee aguijón de insecto nocivo para la salud. El poder vigente de quienes manejan marionetas. Ricardo Costa, observando en tienda el Infiniti que parece ser le regalaron por sus favores políticos o empresarialesEl lujazo de los perfumes caros. El dineral de los hombres que se arrodillan. Imágenes que asustan incluso a los que descerrajan tarros, colodrillos, cabezas pulcramente peinadas, y que les harán decir, el próximo martes, que aunque mandan su cabeza política al carajo lo hacen con plena confianza en su persona y en su gestión. La insoportable hipocresía del ser. Y a Ricardo Costa, con todo el ciclón, ahora lo tenemos caminando el camino de Santiago, patrón de España, apóstol de Cristo, santo entre los santos, también conocido como Matamoros. ¿Es cristiano practicante Ricardo Costa? ¿Rezará un paternoster frente al sepulcro de Santiago? ¿Le están saliendo callos en los pies a Ricardo Costa por caminar el camino de Santiago? ¿Son callos que flagelan los pecados veniales y mortales? La vida. La vida cristiana. La vida agnóstica. La vida atea. Con su mierda y sus flores. Que dicen que a Ricardo Costa le regalaron un cochazo de la hostia por el tejemaneje de sus hilos de alambre en el trato de favor político-empresarial desde su poltrona dorada, un cochazo que se llamaba Infíniti, y que ya no se llama así, porque no existe, porque lo dejó hecho pedazos en accidente de circulación, porque se lo cargó, como si fuera la máquina demasiada máquina para dominarla, para su persona, para su gestión, como si tuviera la máquina alguna ínfula o hálito de Dios Padre con ánimo de escarmentar a las presuntas ovejas descarriadas, perfumadas, bien peinadas, fiesteras, de fina inteligencia funambulesca. Y menos mal que Ricardo Costa no se mató. Ricardo Costa, tras el accidente con el coche presuntamente corrompidoMenudo año está teniendo Ricardo Costa. Quedó hecho un cristo tras el accidente. Pero flamante. Quedó como un monigote accidentado de los dibujos animados. Pero flamante. El lujazo. El perfume. El traje sin arrugas. La recta raya en el pelo. La ironía del destino. ¿Estará cumpliendo Ricardo Costa, en este momento, con el camino de Santiago, una promesa a Dios Nuestro Señor, por estar vivo, coleando, sonriendo? ¿Pero por qué camina ahora el camino de Santiago Ricardo Costa? ¿Es un cristiano arrepentido Ricardo Costa? ¿Hincará sus rodillas frente al santísimo Santiago? ¿Le agradecerá al santo patrón de España haberle concedido seguir con vida con el batacazo del cochazo de la hostia? ¿Le pedirá al santo que haga el milagro de que su oficiosa cabeza rodada quede en falsa alarma de la prensa malintencionada? ¿Seguirá en el cargo de secretario general y portavoz del PP valenciano Ricardo Costa el próximo martes, tras la reunión de su partido, por obra del apóstol Santiago? Nunca sabremos si Ricardo Costa le está pidiendo perdón por sus pecados al patrón de España. Lo que sí sabemos, por estar cantado y refregado, es que su cabeza política no la salva ni Dios, el primero en el escalafón, hacedor de santos, ángeles y arcángeles.

Texto perteneciente al libro titulado ARTÍCULOS DOMINICALES

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