La mala suerte de Cervantes

Presumible retrato de Cervantes

De nuevo el desgraciado espíritu de Miguel de Cervantes erizándose triste frente a mis ojos, en mi silenciosa madriguera, por las emigradas aulas de Bachillerato. Qué mala suerte tuvo Cervantes a lo largo de su vida. Qué gran ejemplo de resignación benigna. Qué gran horno crematorio su hígado, que convertía en cenizas la mala sangre de la vida.

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 8 de noviembre de 2009

Batalla naval de Lepanto

La mala suerte de Cervantes pertenece al libro titulado Artículos fronterizos

Televisión incomprensible

Consumo de alcohol en menores de edad

El calor del verano era más insoportable que nunca. La callejuela del portal hedía a orines más que nunca.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 86).

Piso sucio

Suciedad

Los fragmentos de pizza se endurecían en los rincones, igual que algunos calzoncillos apergaminados, acastañados de sucia brisa anal.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 85).

Perfume de mujer

Perfume de mujer

Parece, señor Inspector, que esto de matar puede crear adicción cuando maduran y se olvidan las primeras conmociones.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 82).

Desconcierto

Persona desconcertada

Estoy muy desconcertado. A lo mejor pido asistencia psicológica.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 81).

Hermanos

Bote de Valium

Adiós, hermano.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 80).

Desconfianza

Imagen de desconfianza

Qué asco me dio pensar que otro cipote había hurgado por allí.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 79).

Palabras irreverentes

Códice Beato de Liébana (copia del siglo XIII)

A ver quién se ha librado alguna vez del pretendido veneno de las palabras irreverentes. Nadie. Ni Dios desde su sagrada palabra indirecta en el Viejo Testamento, que tantos conocen. Ni Cristo desde su sagrada palabra indirecta en el Nuevo Testamento, que tantos conocen. Ni siquiera los santos, desde sus palabras volanderas, que por volanderas no tantos conocen.

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 1 de noviembre de 2009

Charles Bukowski tocándole el coño a su esposa, Linda Lee Beighle

Palabras irreverentes pertenece al libro Artículos fronterizos