Fiera anécdota

Una navaja

Rebasa al nota un par de metros, echa el freno de mano, deja el coche en marcha, empuña una navaja de la guantera, deja su portezuela abierta de par en par y se dirige hacia el nota abriendo la navaja.

—¿Tú acabas de pedirme un cigarro?

Fragmento perteneciente a TRENZADO DE HOMICIDAS.

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