Joan Brossa

Joan Brossa, en el instante de la sonrisilla de crío zascandilUn par de horas antes de acudir a la cena de Nochebuena con mi madre —los dos solitarios de la familia—, me desternillo de risa, en mi solitaria madriguera, frente a la televisión; una risa muy placentera y ruidosa, incluso escandalosa, sin maldad. Acabo de desternillarme de risa con la presentación que le hace Joaquín Soler Serrano al poeta visual Joan Brossa, una entrevista que tuvo lugar hace treinta y tantos años, en el programa A Fondo, de buen recuerdo infantil en mi memoria, filetes de lomo sabrosamente engrasados en mi paladar.

Resulta que yo me hallaba acomodado en el sofá, a oscuras, a la expectativa, dejando transcurrir la musiquilla inicial del programa, que siempre vuelve a trasladarme a la niñez, cuando repentinamente, como de costumbre, sale el trajeado periodista Soler Serrano, grandote, oblongo, como un militar de la Antigua Roma, el general Galba, según Josep Pla. Otra vez el simpatiquísimo Soler Serrano, en otra presentación de las usualmente tremendas, con su carácter enfático, con su talento y facilidad en la suelta de adjetivos ditirámbicos, apabullantes.

Como no encuentro desperdicio, aquí traslado el manejo literal que el simpatiquísimo y renegrido Soler Serrano llevó a cabo en su fantástica presentación:

«Vamos a intentar subirnos por un rato en el mundo fascinante de Joan Brossa. Joan Brossa, que es un hombre de una enorme versatilidad. Es un gran poeta. Es un poeta múltiple, disparada su sensibilidad hacia campos y caminos muy variados. Es un hombre de una poesía insidiosa y violenta en ocasiones. Es un hombre de una poesía revulsiva. Tiene también, por otra parte, sonetos que son de una rara perfección. Es al mismo tiempo el hombre de los poemas visuales. Es el gran autor de un teatro que rompe un poco con las estructuras del teatro clásico. Es, en definitiva, un conquistador, un experimentador, un hombre que está siempre en la línea del más allá de lo posible».

¡La Virgen! ¡Menuda presentación! He de confesar que mis carcajadas estallaron prácticamente al arrancar el discurso de Soler Serrano. Cuando terminó su primera línea, al pronunciar el nombre del poeta, tras el adjetivo «fascinante», apareció un primer plano del poeta, que fue recibido por mis aburridos ojos como un cañonazo. De golpe y porrazo, con el inicio, con las laudatorias palabras «poeta múltiple», al poeta se le escapó una breve sonrisilla de crío zascandil, que yo recibí como flechazo de ardiente júbilo. Instantáneamente, en el rostro de Joan Brossa vi al hombre del bar de abajo, un hombre sencillo que suele estar en el umbral de la taberna con una cerveza en la mano. Vi a un hombre de simples ropajes, en contraste con las flamantes telas del periodista. Vi a un hombre refugiado en unas gafas negras, graciosamente bizco y como en Babia. Evidentemente, mis carcajadas aumentaron con los geniales adjetivos, de potentísima fonética, del irrepetible y maravilloso periodista, al mismo tiempo que descubría los dientecillos del poeta, totalmente picados, comidos, podridos, a un paso de convertirse en arena negruzca, penosa circunstancia bucal muy recurrente en la turbamulta de mi barrio… Joan Brossa, el poeta de los sonetos reglados, de las dificultosas sextinas; el poeta de las letras que se quiebran y forman dibujos anecdóticos y abstracciones.

Me ha caído muy bien este hombre, pese a sus hechuras de cuco. A lo mejor algún día me acerco a su obra.

*

—Mama, acabo de reírme a carcajadas, digo a carcajadas, con una entrevista que le han hecho a un poeta.
—Pues yo no me río así desde hace años. No hay nada… No sé…

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

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2 reacciones a Joan Brossa

  1. Joselu dice:

    Joan Brossa tenía fama de arisco, antipático, hosco y de trato un tanto difícil. Su estilo rayaba con el perfeccionismo que le llevaba a ser un tanto intemperante. Sin embargo, el día en que lo conocí (en abril de 1999, el mismo año en que murió), mantuvimos una intensa y sabrosa conversación sobre sus comienzos en los años cuarenta en Dau al set, sus primeros poemas y su difusión clandestina, la poesía visual y conceptual… En el restaurante donde le invitamos a comer habían preparado suculentos platos, pero él prefirió comerse dos huevos fritos. Era su marca personal. Yo disfruté de su persona, y guardo un cálido recuerdo de aquel día. Me pareció un hombre sencillo y de fácil trato, no envanecido. Leí para este encuentro varios libros de poemas y algunas piezas de teatro experimental. Me pareció un excelente poeta, infinitamente mejor que ese almibarado sensiblero que fue Miquel Martí Pol. Un cordial saludo. Deseo que todo te vaya muy bien, compañero.

  2. @Joselu
    Magnífica y honda aportación la que me haces, querido amigo. Gran alegría de reencontrarme contigo en esta casa cibernética. Yo voy tirandillo, como siempre, aunque ahora con una comedida alegría subrepticia. Gracias por tus buenos deseos, y que los requiebros de la vida se mantengan alejados de ti.

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