La señora Lola

Cuando la amplia y oscura cazuela se enfría, el caldo de los caracoles es de un acentuado verde hierbabuena. Los caracoles, tiesecillos, muertos fuera de la concha, con paciencia se pueden contar de uno en uno. Sólo quedan dos o tres raciones.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 13).




































“La freidora aún quema, la plancha no se utiliza ya, hay panecillos por todos los sitios, también tomates partidos por la mitad. Toda la cocina es un desorden envuelto en un vaho templado y desconsiderado”. -Cri de Santa Cruz -1987
Qué tiempos aquellos de la fábrica. Cuántos proyectos, y qué jóvenes…