Hora de descansar

Las frases van y vienen, como el nubarrón indeciso de las afueras.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 111).

En retirada

Un antipático

—Joder —se sorprende Pepín.
—Chachi.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 110).

San Andrés de la Barca

Sant Andreu de la Barca, a la salida de la A-2

Fin en San Andrés de la Barca. Fue bonito mientras duró: seis meses justos. No es fácil, es muy difícil llegar a tan gran armonía, a tan buena armonía en un centro. Casi ocho años batallando por los andurriales de los institutos del país… y un disco rayado, cuando no por un flanco por otro, es la tónica dominante. Efectivamente, la primera vez que hablo tan bien de un instituto a lo largo de mi trayectoria. Y no sólo bien. Por su carácter singular, atípico, prácticamente inencontrable, diría que he trabajado entre los blancos algodones de una oculta utopía. Si no lo vivo no lo creo. Formidable cercanía con todo el personal en nómina. Con todos. En todos los niveles. Desde conserjería y secretaría, pasando por cada uno de los departamentos del profesorado, e incluso deteniéndome en el equipo directivo al completo. No sólo he tenido risas con todos, sino carcajadas. No puede pedirse más. Si no lo vivo no lo creo. Y sobre la diaria docencia a pie de pupitre, tan sólo me ha faltado apuntalar la optativa de Literatura de 2º de Bachillerato, esa agreste fosforescencia domesticada. Siempre recordaré, por otro lado, las positivas consecuencias de una gran fundida general, muy a tiempo, en una tanda de exámenes de 4º de ESO, en el grupo de «los listos». El grupo, ensoberbecido por sus grandes notas, ya no prestaba atención. Gran lección de humildad por el rapapolvo de un examen en su justo momento. Ahí tenía ya a los chavales, atendiendo con la picardía que he intentado insuflarles.

Sí, ha sido muy grato mi paso por este instituto de Sant Andreu de la Barca. Sensación de que el alumnado aprende, de que asume, con placer, mi estilo. Y hoy, nuevos nombramientos, nuevos institutos. El pez que se muerde la cola.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un viejo compañero

Bestias

—¡Capullo, desgraciado, cuánto tiempo sin verte! —dice.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 109).

Diálogo infantil

Pelea de niños

—¿Y qué te decía?
—Echas peste.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 108).

Fascinante más allá

Bucólica representación de espíritus

—¡Buenas tardes, y buen provecho! —dicen, casi al mismo tiempo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 107).

La importancia de una madre

Preciosa figura maternal

¿Dónde estará mi madre?

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 106).

Misterios opacos

Tópica representación de almas en pena

Con esto quiero decir que algunas personas logran verme y tratarme como si fuese un hombre cualquiera.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 105).

Alarmada conversación

Una representación de Dios

—¿Dios? —me extrañé

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 104).

El otro mundo

Restos humanos

O se sumergen si sus tumbas se alojan bajo tierra, a fin de averiguar qué queda de sus restos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 103).

Un contacto singular

Telepatía

A nadie le gusta rememorar sus propias desgracias

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 102).

Una nueva vida

Una ambulancia

Oiga, que la cosa tuvo su gracia.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 101).

Y el misterio

Una zarzamora

La zarzamora de la lejanía

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 97).

Recordándolo todo

Despedida

Dos de mis hijos, los varones, trepaban en los pinos de las laderas

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 96).

Alejándose, alejándose

Sombra en forma de cruz

La sombra avanza y retrocede lentamente.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 95).

Desvanecimiento

Mujer flotando en el aire

El liviano airecillo la pasea sobre las alturas del comedor

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 94).

Ocupación

Algunos efectos del aire

Sus ojos claros se entreabrieron

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 93).

Apretones morbosos

Entre cuervos

La caja y sus portadores se dirigen a la alcoba de la difunta.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 92).

Se aproxima el ataúd

Empleados de funeraria

Los dos empleados de la funeraria, llevando a cuestas el ataúd, se hacen cargo, mientras avanzan en solitario, de un mínimo pitorreo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 91).

Entre unos versos

El poeta Rubén Darío

Por las escaleras del edificio del bar, dos hombres suben un ataúd vacío.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 90).

Los muertos escuchan

Luis Cernuda

El muchacho recuerda que ayer soñó con la difunta Mercedes

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 89).