Mala sangre de la muerte

El agonizante no puede dar crédito a su suerte

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 160).

Cruzando a la otra dimensión

Dejemos en paz a la muerte

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 159).

Dominio del más allá

El cielo da un tumbo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 158).

Dos amigos

Casi todos los muertos se conocen

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 157).

Un idiota en mi entorno

Hay un bobo que, por culpa de la influencia de una mujer, me mira como a un mamarracho. Apenas lo conozco. Apenas nos conocemos. Yo, de él, tan sólo he tenido indicios clarísimos de su memez. Tenemos a un bobo que me mira mal, por culpa de una mujer. Es largo de estatura, corto de miras, un bobo que se me atreve con palabras chamuscadas precisamente porque es bobo. No sabe dónde se mete. Psicológicamente, pueden volarle los dientes.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Sobre la poesía

El poeta necesita endulzar su congoja.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 156).

Lúgubre encuentro

Es muy posible que los sueños torturen esta noche a Fernandín

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 155).

Frente al cementerio

El descampado del cementerio, tras una tormenta como la de hoy, disfruta de una mansedumbre ejemplar.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 154).

Inmediato futuro

“Así te dieras un tropezón y te saltaras los sesos”.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 153).

Ha fallecido José Saramago

Ahora, muy de mañana, acabo de enterarme de que ayer se murió el escritor portugués José Saramago. La última vez que lo vi, el hombre, en silla de ruedas, paseaba en los mismos huesos. Quedarse en los huesos, repentinamente, suele ser preludio de muerte. Se murió José Saramago, a los 87 años, provecta edad cuando se trata de un hombre; las mujeres, como es natural, duran más. Le concedieron el premio Nobel de Literatura a José Saramago. A mí me gustaba oírlo, con aquel empaque tan sereno, tan escéptico, tan de vuelta de casi todo. Y me gustaba verlo, por la concordancia de su rostro con las palabras que pronunciaba, un rostro tranquilo, de cansado escepticismo, tan de vuelta de la banalidad del mundo. También tuvo una mujer joven, otro obsequio del destino a su vejez. Su novela El evangelio según Jesucristo la leí hace once años. En la primera página blanca, tengo anotadas, a lápiz, las siguientes palabras: “Sabrosos detalles. Plasticidad. Imágenes. Un libro hermoso, de sensibilidad y fantasía. Pocas veces decae”. Se murió José Saramago. De muerto, en el ataúd, tiene las gafas puestas. Dicen que lo van a quemar. Y que dividirán sus cenizas en dos partes. Una, para aventarla en su pueblo; la otra, para que termine fundiéndose en el bravo y solitario mar de Lanzarote. Emotividad, de última hora, en un hombre bueno. Hay un ateo más en el cielo. Como diría Valle-Inclán, ironeia.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Hora del retiro

Los granizos ya sólo forman parte de la memoria.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 152).

Un mal cliente

Sus hijos todavía no lo odian, sólo lo temen.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 151).

Tormenta de granizos

sale por pies, despavorida, ante la imprevista avalancha de granizos como piedras

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 150).

Titulación de abuelos

con sus ya inamovibles cincuenta y cinco años, rolliza, tetona, tontiloca.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 149).

Desbordante trasiego

—¡Hijoputa —dice—, que te voy a partir la boca!

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 148).

Un novio fallido

Tiene las marcas de su silla señaladas en el culo.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 147).

Un niño maltratado

le arrea tal mamporro que el crío sale despedido.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 146).

Retrato de un hombre malvado

—Tú, en esta vida, vas a ir de puto culo si mueves las manos así.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 145).

Ajetreo, movimiento

—Muchacho —dice—, estos caracoles no tienen cuernos.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 144).

Un retrato de estudiante

El robusto caballo del Cid, mi platónico amor.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 143).

Deseos de tormenta

Usted desea morirse.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 142).