Muy penosa búsqueda

Parecía triste. Sus ojos cerrados y sus cejas mantenían el arco de los tristes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 28).

La fuerza del amor

De repente me hallé con un despojo dentro de una sábana.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 27).

Año seco de viajes

Ayer decidí no salir de vacaciones. He tenido que elegir entre el tiempo dedicado al Dietario y el tiempo dedicado al Quijote. Me he decantado por el Quijote, ya que quiero tenerlo listo para el mes de septiembre. Como se sabe, para mí salir de viaje no es sólo salir de viaje. Para mí viajar significa escribir, un trabajo que continúa tras la llegada a la madriguera y que consiste en depurar lo escrito a mano y trasladarlo al marco digital. Como antes del traqueteo del mundo de la enseñanza, de los institutos, tan sólo dispongo de un mes por delante, me he visto obligado a hacer una criba en mis actividades. Mal fario me dio no salir durante la primera quincena de julio. Sospecho que 2010 va a ser un año de lluvia seca en cuanto a viajes de pluma y cuadernillo. Otra vez será. Y el Quijote, de escándalo. Me va saliendo de escándalo, como contrapartida. Así que sin salir de vacaciones. Dicen que sarna con gusto no pica.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

El Lazarillo, en castellano moderno

¡POR FIN!

¡POR FIN!

Portada del Lazarillo, al castellano moderno, en Morfeo Editorial

Uno de los folios del Lazarillo, del segundo borrador (son todos similares)

«Aquí entrego la primera adaptación al castellano moderno que he hecho de una obra antigua de nuestra literatura. No ha sido una tarea sencilla. He reescrito la novelita cuatro veces. Para esta labor no sólo basta la búsqueda del término preciso sobre una palabra o un sintagma ya desaparecidos, o con el significado cambiado actualmente, sino que hay que pulverizar la dislocada sintaxis que tantos quebrantos causa al lector de hoy».

Fragmento perteneciente a la Introducción,
de La vida de Lazarillo de Tormes (edición en castellano moderno).

LA VIDA DE LAZARILLO DE TORMES
se puede adquirir en las siguientes plataformas digitales
iBookstore
Amazon
Tagus
Google Play
Kobo
Nook

Ana, mi novia

Es lo que se entiende por amor a primera vista.

Es mentira pero verdad.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

El poder de la valentía

Pero yo pasé la orilla y ella se hubo de quedar de pie sobre el agua, toda mojadita de espanto e impotencia.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 26).

Drástica decisión

La hermana me dijo que me mataron al novio.

«Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 25).

La niña, objeto de peregrinación

se separa de sus remordimientos, del tormento de sus carnes enfermas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 21).

Difícil trance

, una niña durmiente que no respiraba,

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 20).

Muerte y libertad

Halló un tiro limpio en la frente.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 19).

Un levantamiento

La tenía sobre sus rodillas, la arrullaba en su pecho marchito, la mojaba de lágrimas

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 18).

El Lazarillo, el agua, Cervantes

Ayer me pegué el primer chapuzón de la temporada en mi vieja y queridísima playa de Castelldefels. El calor, lleno de pringue. El agua, algo turbia, sin bacterias con hambre de lo malo. A un metro de profundidad, apenas se me veían los graciosos pies. Hubo sesión de fotos. Todas las que me hice recién salido del agua, con las manos mojadas en la cámara, no valen: se me vislumbra un diminuto moco blanquecino en la aleta derecha de la nariz, tan pequeño como traidor, tan reblandecido como pingüe, que se mofa de todo el mundo. Y de mí. A veces pasa. Y a mí me pasó.

Por fin, ayer, un pequeño paréntesis en mi incansable laboriosidad. Ya le estoy viendo un maravilloso punto final al Lazarillo, a la “traducción” al castellano moderno que estoy haciendo del Lazarillo. Todo gozo y sorpresa. La sintaxis, ya ordenada. Con el destierro sin pena de entrañables fósiles, como el famoso “Vuestra Merced”. Con la paginación de Sebastián de Covarrubias, que me guarda las espaldas, siempre a mano. Y la sombra de Cervantes. Sí, voy a “traducir” el Quijote. Para empezar, los capítulos escogidos que salen en Bachillerato, en la Selectividad. Que al menos los alumnos tengan la opción de encontrarse el pastel digerible. En la introducción de esta edición parcial, tan sólo voy a incluir las explicaciones de cada capítulo, lo que hay que tener en cuenta de cada capítulo, unas explicaciones que tengo escritas a mano, para las clases, desde 2006.

Habiendo pasado lo peor con el Lazarillo —por ahora he reescrito la novelita tres veces—, abordo la posibilidad de una pequeña escapada, de un viaje estival. No es nada seguro todavía. Todo lo dejo supeditado al Lazarillo. Si consigo dejar lista la edición antes de que termine este mes, me escapo hacia una zona cercana: Peñíscola y Valencia. Ya se verá. Como vengo haciendo los últimos años, dejaré anunciado mi viaje en la cabecera de este blog. Con este último párrafo, le estoy dando respuesta a la pregunta de un querido y ya viejo alumno de segundo de Bachillerato que aún no sabe si está admitido en Periodismo: “Una curiosidad, Antonio: ¿este año no haces ningún viaje de los tuyos por la España literaria?”.

Indudablemente, por ahora es la pregunta del millón.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Cautiverio

La niña Eduvigis creció con mimo y amor, como corresponde a una santa.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 17).

El nacimiento de la niña Eduvigis

El cura de la aldea era verriondo y siempre gastaba sotana negra.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 16).

En la Basílica

La niña Eduvigis Lindavista nació del pecado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 15).

Un adiós y un encuentro

Con el aire impregnado de agua, diviso, desde las alturas

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 170).

Unas noticias

Su mujer, abuelo…

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 169).

Una extravagancia iracunda

Los relámpagos del aire, por un instante, conceden la claridad del día a todo lo que se ciñe en el Paseo y alrededores.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 168).

Inimaginable quién era

Pepín, el camarero trasnochado

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 167).

De retirada

Los camareros, al final de su briega, respiran el aire fresco del ciprés

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 165).