Morir de pena

Llegaron a tener el cerebro tan caliente que incluso sin el corazón en su pecho, consiguieron recordar la sonrisa de un ataúd de cristal.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Persecución a muerte

El mismísimo hijoputa aquel que fue acribillado, descuartizado y quemado en la plaza pública

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Los alimentos

—Ya no nos queda comida. Ahora nos moriremos de hambre. Procuremos no asustar al niño con nuestro miedo.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Hospitalidad

Como los habitantes del chamizo eran niños, los minutos transcurrían inquietos de chiquillerías.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Cierta educación

Negro con luz

Ya en casa, tras una jornada de tarde, siempre dura, en el instituto. La de hoy ha sido brutal.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Extraña luz

La niña Valeria, con sus diez años, se sentía responsable y madraza al mismo tiempo.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Sobre malos augurios, y sobre La Celestina

(…)

* * *

Una de las viejas portadas de La Celestina

Le contesto, básicamente, lo que sigue:

Muchas gracias por tu ofrecimiento. Como sabes, ya he entrado en la «traducción» de La Celestina. Es tan personal lo que estoy haciendo que, necesariamente, mi traducción tiene que ser distinta a la de otros filólogos. El motivo es sencillo: en todas las traducciones que aparecerán en Morfeo se aplicarán los mismos criterios de cambios morfosintácticos, tendrán la misma concepción literaria, independientemente del género de los textos. Y eso sólo puede conseguirse si el «traductor» es siempre la misma persona. Sé que la labor es ingente, pero también muy complaciente.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Una responsabilidad añadida

Una niña se deslizaba en las aguas del mar emulando la destreza de los peces.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

El aire

La niña Valeria protegió a su hermanito con las mantillas y su regazo, y se encaminó hacia la orilla del mar agradeciéndole al sol sus templadas caricias.

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Así lo hicieron

Desde sus alforjas se rizaba un humo violeta

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Amargo encargo

El día que los dos guajiros de malas costumbres asaltaron el chamizo, los niños de aquella humilde estancia aprendieron a estar queditos y sin respirar debajo de la tierra

Fragmento perteneciente a
UNA NIÑA PERDIDA EN EL MAR.
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
.

Un prodigio de amor

En la noche de la Basílica lejana, unos cirios humeaban su agonía

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 106).

Cavando una fosa

La madre comenzó a escuchar el rumor del arroyo, y una descarga de amarga complacencia se le consumió, al escapársele de los pies.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Justinita la idolatrada» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 105).