Gravísima equivocación

Dio un respingo, y también un codazo que se quebró en las costillas de la almohada. Pensó que la almohada se burló de su falta de puntería, y en el momento de abandonar la cama, totalmente enloquecido, le cruzó la cara a la novia silenciosa.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 11).

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