Durante el recreo

El niño Alfredo también ama a la niña Margarita. ¿Que por qué? Pues porque es la más guapa de la clase.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Anhelos y luces» , del libro Cuentos agrios (pág. 41).

La vuelta al cole

La niña Margarita piensa en los ojillos brilladores del niño Alfredo y se ruboriza.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Anhelos y luces» , del libro Cuentos agrios (pág. 40).

Un precioso colorín

Un colorín

El colorín Bigfredo, desde la alegría de sus aires, despierta cada mañanica a nuestra niña Margarita. Y cuando esto sucede, un haz de luz, delante de ella, traza los más caprichosos óleos, las más fantásticas y admirables pinturas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Anhelos y luces» , del libro Cuentos agrios (pág. 39).

Entrega

Una familia sagrada

Todo se va a cumplir desde este preciso instante.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 36).

Como un ángel vengador

Un ángel vengador

Nunca me he arrodillado ni me he encogido de esta manera.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 35).

La descripción de los hechos

El caño a presión de su sangre manchaba mi ropa, y con diez o doce estocadas todavía forcejeaba.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 34).

La voz de Dios

Recuerda que eres de polvo y que por ello te escuecen los ojos y las manos heridas

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La confesión» , del libro Cuentos agrios (pág. 33).