La vida en la tele

Frente a la televisión en la infancia

No ha sido así y cada uno de mis hermanos ha seguido el mal camino que predomina en nuestro barrio, que es marginal y despliega un gran índice de drogadicción y delincuencia, como alguna vez dicen los periódicos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 69).

El Quijote, casi a punto

¡Cuántas horas invertidas en la «traducción» del Quijote al castellano actual! Y qué placer. No se trata de la obra completa, sino de una selección: 20 capítulos y los dos prólogos de Cervantes. Para recordar una imagen del grueso, pongo todos los folios juntos en la siguiente fotografía:

Para que se tenga una idea del berenjenal en el que me he visto, de la diferencia entre el castellano antiguo y el moderno, cuelgo la foto de un folio característico del primer borrador:

Como es natural, las correcciones disminuyen en el segundo borrador:

Y el mayor gusto, al final del largo trayecto, con las páginas de la obra casi inmaculadas:

Más información en Don Quijote de la Mancha. Capítulos escogidos .
Posiblemente esté disponible en los próximos días.

Haciendo memoria

Mi madre. Sólo recuerdo un fragmentario sonido de su voz. Una voz sin palabras.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 68).

Personas estrelladas

Señores de la Justicia:
Después de que en el estrado sólo lograra balbucear dos o tres palabras, debido a eso que llaman “impacto emotivo”, me dirijo a ustedes por escrito, como me dijeron, aunque no con poco esfuerzo y tras tachar mucho sobre mucho, ya que esto de la escritura debe de ser para sujetos más sensibles, para cerebros más despiertos que el mío.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 67).

Y se cumplió la ley natural

Yo no pienso nada, él no piensa nada. Yo no digo nada, él no dice nada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 63).

Suenan doce campanadas

Recreación de una vampira

Él se sienta sobre mis piernas, pero gran parte de su cuerpo descansa en sus rodillas, que se clavan en los cojines. Él me deja las manos libres y con las suyas expande hacia atrás mi cabello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 62).

Era verdad

Estoy convencida de que él, halagüeño y sádico, masoquista y dulce, es un vampiro que desea beberse mi gélida sangre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 61).

Como en un juego perverso

Lóbulo de una oreja

Ahora todo el salón es de color negro, él es de color negro y las seis amenazas son de color negro.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 60).

Tema del vampiro

Yo intento patalear, golpear, escurrirme de aquella masa apisonadora. Y no me canso de repetirle, histérica, que me quiero marchar.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 59).

Sobre el sofá

Y él me dice, sonriendo como sólo los ángeles saben sonreír, con una voz afable y sosegada, que es que no es de este mundo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 58).

Contra la pared

Este cuento obtuvo el premio Sant Jordi de Narrativa en 1989, otorgado por el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat, Barcelona.

El aliento de mi compañero huele a whisky barato. Mis labios aprisionan pequeñas porciones de la tensa piel de su cuello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 57).