Presencia eterna

Nunca cayeron en la cuenta de que yo poseo un corazón como todos, con su mala bestia agazapada.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 79).

En la ermita de Bruguers, Gavá

Conversación muy amena con los compañeros, en un ambiente muy apacible.
Sentimientos de nostalgia.
Y luego, la ermita de Bruguers, en Gavá, Barcelona, con la que tenía una cita en primavera.
Sé de buena tinta que su ábside es del siglo XIII; y su fachada, del XVI.
Bonitas vistas del Mediterráneo, desde las alturas.

La última discusión

Hubo una gran sorpresa. Los compañeros me redujeron. Y durante el forcejeo se escapó un tiro que me rasgó la cara.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 78).

Quedarse atónito

El día clave de mi vida lo afrontaba con una inenarrable calma y una lucidez sin precedentes.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 77).

Persecución y una luz

Una pistola (las carga el diablo)

Pero no, la tajante palabra continuaba resonando por aquella boca de abultados labios, debajo de aquella grasienta nariz pegada, como con sebo, a su obesa y peluda cara.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 76).

La imagen de una madre

Ya no distingo el bien del mal. Sólo sé que tuve una madre buena y que adoro su voz y que odio y que camino desarmado

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 75).

Un apodo malicioso

Un perro vagabundo

Nunca podía borrar de mi mente el aguijón de la venenosa palabra que me enseñó a odiar y a maldecir.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 74).

Muy mala pasada

Matanza de gallinas

Allí hizo más frío que nunca y hube de acurrucarme a los cartones amontonados de las cajas defectuosas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 73).

Una jornada laboral

Una mirada penetrante

Nuestras ocupaciones en el almacén consistían en descargar largos camiones repletos de cajas. Como es natural, yo casi siempre terminaba rezagado (el jefe se ponía a rabiar y

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 72).

Puntos vulnerables

Hipopótamo puede pintarse como un hombre excesivamente malvado, cejijunto, de prominente barriga, de abultados brazos, de malolientes y constantes sudores, de casi dos metros de altura.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 71).

Mi Quijote

Mucho gusto. Y muchas horas. Y buenamente disponible está ya mi traducción del Quijote (es la primera que se hace).

Subestimarse

¿Seré una mala bestia, de esas que dicen estar desatadas? Es posible.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 70).