En el cementerio del Espino

Nota: Si pone el cursor en las fotografías, saldrá un globo con un pequeño comentario.

No tiene pérdida. Alentado por esta información, que supone un pronunciado atajo en un laberinto de tumbas, entro en el cementerio, cuya proximidad no dejaba de convidarme. No visito un cementerio ajeno desde julio de 2008, cuando las tumbas de Camilo José Cela y de Valle-Inclán. Y aquí me veo ahora, delante de la jovencísima esposa de Antonio Machado.

Fragmento perteneciente a
SORIA
y a
DIETARIO EN RED 2011-2012

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