El ebook Cosa de tres

Sí, ya está Cosa de tres por libre, en solitario, como ebook. Recuerdo aquella etapa de la escritura de este relato como una etapa rebosante de nervio narrativo. Tenía algo entre manos en el barrio barcelonés de Ciutat Vella, muy cerca de la plaza del Pedró, que sale como uno de los espacios en esta historia, así como la calle Escudellers, del barrio de la Ribera, no demasiado lejos de esta plaza mencionada, y que luego -no mucho después-, sirvió de espacio principal en la novela El solitario. Tenía algo entre manos, como digo, y el relato Cosa de tres fue una desembocadura, con la novela El solitario, como ancho mar. El antiguo barrio chino barcelonés, qué tiempos, y la prostitución de los aledaños del Camp Nou, la que conocí en mi lejana época de obrero, cuando salía del turno de noche y me iba a rodar el coche con unos compañeros de curro, todos como observadores, en aquellas noches invernales de las seis de la madrugada. Aquellos descampados… y Cosa de tres.

Última hora

Mirada de frente

—Galleguiña —le pregunto al oído, en la inevitable parsimonia de los flipes—, ¿la has cagao?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 121).

Lorca, el poeta, en clase

Federico García Lorca

Sorprendente anécdota, hoy, en una de mis clases de 1º de ESO. Menciono a una alumna para que corrija un ejercicio. En el instante de pronunciar su primer apellido, Lorca, noto una descomunal corazonada. Inevitablemente le hago la pregunta que me pide el cuerpo:

—¿Tienes algo que ver con el poeta granadino?
—No —contesta la muchacha sin titubear.

Empieza a corregir su ejercicio. Termina su ejercicio, sin fallos, y le hago a la muchacha la aclaración que me pide un cuerpo todavía no satisfecho:

—Te pregunté antes lo de Lorca porque el poeta granadino tiene una sobrina que se parece mucho a ti. Es  la que actualmente preside la Fundación Federico García Lorca.
—Bueno… —dice la muchacha, frente a unas orejas mías que se ensanchan—, mi abuelo era pariente muy lejano.
—Pues que sepas —le digo a la muchacha algo encendido, tal vez ligeramente emocionado— que Federico García Lorca, según mi gusto, y sobre gustos no hay nada escrito, es el poeta más sensible que ha dado la historia de España.

Fragmento perteneciente al libro Dietario en Red 2011-2012

Pinchazo de heroína

Inyección de heroína

Meto y saco, meto y saco, la jeringa sobre las venas y la heroína sobre la sangre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 120).

Sus mujeres

Periodontitis (piorrea)

—¡Galleguiña, tía!

Y viene la galleguiña.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 119).

Sol, mar

Una gamba

Hay que ver, vaya solar más pisoteado de yonquis.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue», del libro Cuentos agrios (pág. 118).

Robos domésticos

Un monedero

Mi cabeza me pide que hable con mi cabeza, pero yo no sé muy bien si hoy me entiendo con ella. Qué, cabeza, ¿nos hallamos?

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Aquella que fue» , del libro Cuentos agrios (pág. 117).

Carámbanos

Carámbanos

La noche se endurecía entre los adornos de sus carámbanos. El niño observaba cómo se cuajaban los charcos.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 113).

Vuelta a las aulas

Aunque este año he tenido unas jornadas muy intensas de reuniones, desde el primero de septiembre, la hora de la verdad, la vuelta a las aulas, comienza hoy mismo. Revoloteo, prisas, cargos a pares sobre uno han sido la tónica dominante de estos días. Pese a todo, siempre un profesor empieza un nuevo curso con la ligera sospecha de hacer un mejor balance que el curso anterior.

Falta poco para que coja el coche, camino del instituto. Sensación de que la cosa puede ir como la seda.

Fragmento perteneciente al libro Dietario en Red 2011-2012

Boa

Estoy trabajando en un relato en que una boa es un componente esclarecedor, estrechamente unido a su personaje principal, que tiene alma de demonio andrógino. Será el segundo relato del libro en construcción Cuentos de malditos.

Creía que tendría lista esta historia –va teniendo mucha vena– antes de reemprender las clases, pero no ha sido posible. Seguiremos informando.

Noche y monte

Frío

Los antiguos amigos, después de la larga cacería del mochuelo, se olvidaron de lo que dejaban atrás, al borde del cementerio. Los carámbanos del cielo tiraron de ellos hacia lo calentico de sus casas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 112).

Un pavazo

Cosa que se merece. A veces la naturaleza, o el destino, se toma su venganza.

Fragmento perteneciente al libro Dietario en Red 2011-2012

Crueldad infantil

Imagen de maltrato infantil

Más que nunca deseaba la soledad de su monte. Los niños se relamían en la picante y gustosa crueldad.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Temblor de invierno» , del libro Cuentos agrios (pág. 111).

Mataperros

Cuando me acuerdo del relato Mataperros, inmediatamente llega a mi memoria una alusión popular sobre las personas que nacen con estrella, para a continuación trasladarme a mi remota edad de diecinueve años, allá en Santa Cruz de Tenerife, cuando mi etapa de soldado. Un compañero, de Cartagena, me dijo lo que sigue:

—Tú, Gálvez, has nacido con estrella.

A pesar de los años que iban transcurriendo, no se me olvidaba aquello, ni siquiera cuando las estrellas parecían sublevadas contra mí, dejándome algún que otro morado.

Síntomas

Estos síntomas se refieren al adulterio. En el relato Síntomas todo es sintomático, efectivamente, hasta que llega la evidencia, cosa que parece que duele. A través de la noticia pormenorizada de un cornudo, uno se encuentra con que lo que es de otro también parece suyo. Qué ironía. Hay que tener en cuenta, y es muy importante tenerlo en cuenta en nuestras vidas, que para Quevedo e incluso para Lazarillo, el adulterio suponía dos cosas muy importantes: tener teta y sopa. Así que no nos hagamos muy mala sangre con unos cuernos sobrepuestos y empezar a asimilar que un trío también puede ser excitante y enriquecedor (no me hagan mucho caso).

El fragor de la sangre

El protagonista de El fragor de la sangre es un profesor de instituto con una personalidad muy dada a la sensibilidad. Dadas las circunstancias, es curioso señalar que este relato lo escribí mucho antes de que yo, también, fuese profesor de instituto. Así que es un relato anterior a enero de 2002.