Sábana Santa de Turín

Allí, junto al sillón, apareció un rostro con los ojos cerrados, una faz de tamaño natural, una tez barbada, rigurosamente exacta a la que todavía hoy se conserva en la llamada Sábana Santa de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 21).

Sobre la vida de Jesucristo

Ya lo tengo decidido, y en firme: voy a escribir sobre la vida de Jesucristo. Quien conoce mi narrativa, posiblemente espere, antes que otra cosa, transgresión; y casi al mismo nivel, un realismo descriptivo desorbitado, una fantasía soberbia, siempre sensible al plano poético. Por ahora únicamente puedo adelantar que sólo tengo la intención de la escritura sobre Jesús de Nazaret, que todavía no he decidido su registro lingüístico, que estoy releyendo el Nuevo Testamento, un Nuevo Testamento, el mío, completamente anotado a lápiz. Efectivamente, aquel Antonio de hace más de una década está ayudando al Antonio actual.

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Aquellos vuelos de deseo

El cuento de Ranchito, y su impulso de deseo. Rememorados últimamente con ocasión de su salida en e-book. Por los tabiques de mi casa todavía resuenan los ecos tremendos del llanto de cierta vejez, junto a la alegría y vitalidad de una infancia con algunos flecos de mi realidad. Una vejez muy vieja, la del cuento, frente a una juventud inicial a la que el destino le corta las alas.

Pasaje del Reloj

Otra bifurcación notoria, aunque olvidada y silenciada desde 1864, es el Pasaje del Reloj.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 16).