Lobos

Nos vienen como ovejitas y, por dentro, son unos putos lobos: por sus frutos los conoceréis.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 82).

El rostro de Jesucristo

Se puso al descubierto la totalidad de un rostro atribuido a Jesucristo, exactamente el mismo, y en sus justas proporciones, que el que se aprecia en la denominada Sábana Santa que se conserva en una arqueta de la catedral de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 81).

Dientes

—¡Ah! —continuó Salvador—, se me olvidó enseñarte cómo me bailan los dientes desde hace mucho tiempo, muchísimo tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 80).

La Celestina. Segundo acto

Esta “traducción” de La Celestina, la del segundo acto, ha sido la adaptación más sencilla de todas las que he hecho al castellano actual. Supongo que tendrá que ver el poso que voy adquiriendo sobre esta paciente labor.

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Ya se puede descargar
LA CELESTINA.SEGUNDO ACTO
Texto adaptado al castellano moderno por Antonio Gálvez Alcaide

LA CELESTINA. SEGUNDO ACTO es la tercera entrega de la adaptación al castellano moderno de LA CELESTINA, realizada por el escritor barcelonés Antonio Gálvez Alcaide.

En LA CELESTINA. SEGUNDO ACTO entran en escena el enamorado Calisto y sus criados Sempronio y Pármeno, ambos con una opinión enfrentada respecto a la relación de dependencia que mantiene el amo con la vieja Celestina, que incluso ha sido emplumada. Ya empieza a quedar patente el egoísmo de Calisto.

Número de entregas hasta el momento de

LA CELESTINA:

1. DEL AUTOR A UN AMIGO. PRÓLOGO: Google Play
2. PRIMER ACTO: Google Play
3. SEGUNDO ACTO: Google Play
4. TERCER ACTO: Google Play
5. CUARTO ACTO: Google Play
6. QUINTO ACTO: Google Play

Su adorada Magdalena

Cuando empezaba a admitir la posibilidad de que su adorada Magdalena podía estar muerta, sonó una sola vez el timbre rompiéndole, de cuajo, el inicio de un nuevo tormento.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 79).

Un acceso de pánico

Pánico

Su respiración despedía vaharadas de pánico. Se fijó en la puerta del recibidor.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 78).

Magdalena, desnuda

Como no midió bien sus fuerzas, las sábanas y las mantas se escaparon, disparadas, hacia un lugar indeterminado.

—¡Ts!, quiero verte desnuda.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 77).