Aquel escote

Un escote

Como a la muchacha se le quedó holgado, un instante, el escote de su jersey de lana, a Salvador no se le pasó por alto el esponjoso canalillo de sus pechos cálidos, abrazados a unos sostenes blancos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 102).

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