Tabernas

Caricatura de una borracha
En la explanada había cinco o seis tabernas de mala muerte, ahumadas y grasientas. Se vendía horchata de pícaro y caña sin rebajar. Exteriormente tenían un aire miserable y desgarrado; pero dentro me encontraba bien. Me gustaba, sobre todo, un bergantín minúsculo que colgaba del techo rojizo de una taberna, pintado de blanco y negro, al cual no le faltaba nada. La persona más importante de aquel barrio era la Rosa, una mujer alta, cuadrada, pálida como una muerta, que bebía la caña como si fuese agua. La Rosa ratoneaba por el muelle, fumaba medio caliqueño detrás de los bocoyes y se entretenía con los embarcados. La Rosa llevaba unas medias con rayas rojas; sabía tres o cuatro canciones de su época, pero no podía cantar porque siempre tenía la boca seca. A la Rosa no la había visto nunca nadie borracha, y el notario de Palamós, que llevaba una capa llena de desgarrones, decía que el hígado de aquella mujer debía de ser soluble en alcohol.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 71).

Escritos míos donde aparece Josep Pla:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
En la tumba de Josep Pla: (iBookstore, Tagus, Google Play)
Josep Pla en movimiento: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)

 

Etiquetado , , , , , , , , , , , , .Enlace para bookmark : permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.