Fin de las vacaciones, con unos cantes

Ahora que estamos viviendo los últimos días del mes de agosto, que suelen coincidir con un período de vacaciones que llega a su fin, no viene mal levantar el ánimo. Y precisamente ahora, para levantar el ánimo generalizado, con el desvanecimiento de las vacaciones, que siempre son cortas, por muy largas que las tengamos, qué mejor que ver y oír el aliento de unos cantes, de unas letras preciosas, sentidas y penosamente pasionales de mi patria chica (y grande), recogidas desde unas voces tan dispares como Pepe Pinto, Juanito Valderrama y Camarón de la Isla.

Sucedió no hace muchos años, como producto de una apuesta con mi morenaza Verónica (siempre tendré por mía, muy dentro, una parte del color de su pelo). Tuve el vídeo colgado un tiempo. Ahora vuelve para levantar el ánimo en general, y, de forma particular, para celebrar el curso 2018-2019, que me promete mucho más que el que está pegando sus últimos coletazos.

Va por vosotros,
y por Verónica, eternamente.
¡¡¡ALEGRÍA!!!

El final de las vacaciones, con la alegría de unos cantes

Unos cantes por Pepe Pinto, Juanito Valderrama y Camarón

En Manresa, Barcelona

Monstruo diabólico del interior de la catedral de Manresa

Monstruo diabólico, de más de un metro, flanqueando la capilla del Espíritu Santo. Siglo XIV. Catedral de Manresa.

En Manresa (Barcelona), en la búsqueda tranquila de emociones medievales. Me voy a visitar un puente del siglo XII. Se llama Puente Viejo. Y en el puente Viejo, disfrutando con el río Cardener, que me dice muchas cosas. Y estoy en el pico del puente. Y a ras del agua, que rompe y resuena dulcemente. Y como dirían en mi pueblo, me voy «parriba», a ver más. Y en la parte externa de la cueva de san Ignacio, un gato me mira fijamente a los ojos, con mucha cautela, sabiendo que soy yo quien lo puede hipnotizar a él. Ya en la parte interna de la cueva de san Ignacio, el gato, desde la otra parte de la roca, me sigue olfateando, y me agradece no haber recibido ningún daño tras haberlo hipnotizado unos segundos. Me voy a la otra parte del pueblo, a seguir bajando cuestas, y a subirlas. Camino de la Catedral, gótica, me encuentro con la plaza Mayor, donde se asienta el Ayuntamiento. Y en la Catedral, me llaman mucho la atención los glúteos de María Magdalena. Y también, el símbolo de un demonio en piedra. A la salida de la Catedral, desde la cúspide del pueblo, me inflo los pulmones del aire montuno que empujan una vistas magníficas, con el puente Viejo al acecho y el ferrocarril que muy pronto me asistirá. Ya en el tren (he bajado pitado), con las gafas de leer encajadas, y con el pelo todavía mojado, al haber puesto la cabeza debajo de un grifo, mando un wasap con una foto en la que, a través de la ventanilla, se distinguen las alturas que he caminado, con el edificio gótico con intenciones de prematuras nostalgias. Tren de las 13.24, con un retraso que me ha beneficiado. He caminado Manresa de arriba abajo y de izquierda a derecha, tanto a muy buen paso como a paso de tortuga. De vuelta a Barcelona. He pasado una mañana estupenda.

En el punto más elevado del Puente Viejo, en Manresa

En el pico del Puente Viejo. Siglo XII. Sobre el río Cardener. Manresa.

Puede ver el resto de fotografías
en Facebook
(hay doce más)
Emoticón GuiñoLas crónicas de mis viajes
ÁVILA, SORIA, TOLEDO, CÓRDOBA, RUTA DEL OESTE, otros.

 

La pornografía, según Karl Kraus

Karl Kraus (Jicin, Bohemia, 1874 – Viena, 1936)
Una cita

La pornografía es tan necesaria para la humanidad como un trozo de pan. No imagina uno la cantidad de gente, incluso de clase alta, que no es capaz de masturbarse sin un texto delante ni cuántos, a pesar de disponer de un texto, precisan, además, de una ilustración. Por eso mismo, perseguir a los editores de pornografía es tan estúpido como perseguir a las alcahuetas. Igual que en el caso de estas, resulta reprobable que los editores se dispongan a delatar a los autores que se entregan por dinero. Por otra parte, invocar el arte y la ciencia es tan ridículo como si una alcahueta alegara que actúa por una cuestión de estética o de política social.

El prestigioso escritor Karl Kraus

El prestigioso escritor Karl Kraus

Ilustración de una escena pornográfica.

 Y ahora, mi novela
erótico-pornográfica-metaliteraria-intelectual-inclasificable
CALIENTE
(con su lectura, se recomiendan baños fríos,
incluso ahora que ha terminado la canícula veraniega)
Y según El Cultural: ¡Uf!

En el museo Frederic Marès

El museo Frederic Marès está en pleno centro de Barcelona, en la calle estrecha que deja el lateral izquierdo de la Catedral, más exactamente en la plaza de Sant Iu, que permite ensanchar un poquito la callejuela.
Dejo aquí un pequeño resumen fotográfico de lo que me pareció más emotivo (en Facebook tienen siete fotografías más, no duden observarlas). Hago mención de este resumen fotográfico. Como por ejemplo, el rostro de un niño que exhibe una contundente cara severa de hombre; o de las decenas de crucificados del museo, los únicos ojos tensos y sequizos de la muerte; o la espada del soldado que se hunde en un bebé, mientras muy cerca, una lanza ensarta a otro bebé; o la bellísima tez de una mujer, cincelada en la piedra de su propio sepulcro; o la clásica caracterización de una María Magdalena con su impresionante melena y su generoso escote, que aquí está a punto de coger la mano de su gran amigo y maestro, recién asesinado; o la teta de una madre en el instante en que su hijo se dispone a mamar; o la presentación de una mujer en sociedad, espectacular, con esas redondas caderas y esos pechos sinuosos, a cargo de dos hombres que la secundan; o la mano amorosa de un niño de unos tres meses de edad, que vuelve, en una milésima de segundo, la mejilla de su madre (alguna madres saben qué se siente con la casualidad de un caso parecido); o la representación simbólica del bien pisoteando al mal (qué gustazo, aunque al bien le falte la lanza)… Y para cambiar de aires temporales, como colofón, la siniestra cara de una niña de porcelana en su carrito del siglo XIX.

¡Cuántas emociones! Disfruten.

Crucificado en el museo Frederic Marès (Barcelona)Lucha contra los demonios en el museo Frederic Marès (Barcelona)Las crónicas de mis viajes
ÁVILA, SORIA, TOLEDO, CÓRDOBA, RUTA DEL OESTE, otros.

Advertencia

Sí, una advertencia.
Detente.
Mira alrededor.
Ahora clava la vista en tus pies.
Piénsalo.
Ya estás pagando la factura de tu maldad.
Y en este mundo.
Del otro mundo no hablemos.
Ni de ninguna religión habida o por haber.
No teatralices más mentiras.
Tu alma es putrefacta;
y tu futuro, olor de cloaca.

Advertencia: representación, en piedra, de un demonio

Representación, en piedra, de un demonio

En el monasterio de Sant Cugat del Vallès

Tras reposar, ya del todo, las emociones que me ha transmitido una visita al monasterio románico-gótico de Sant Cugat del Vallès, me complace compartir, ya en general, una serie de notas.

Lo más destacable

El descubrimiento de una historia violenta, el asesinato de un abad en plena celebración de la misa del Gallo del año 1350. Se dice que un gallo de hierro cantó durante el asesinato.

El gallo de sant Cugat

El gallo medieval que cantó

Una pintura gótica que sobrepasa la ternura. Lo que aparentemente parece ser un bebé poniendo su manita en un pecho de su madre, no es así. Como puede comprobarse fácilmente, el bebé, a su madre, no le pone la manita en un pecho, se la pone en el corazón.

Pintura de la Virgen y el Niño en sant Cugat

La mano en el pecho, aparentemente

El capitel más íntimo del claustro románico es el relieve de un hombre barbudo laborando;

Capitel de lo cotidiano en sant Cugat

Capitel íntimo

y el capitel más inquietante, el de un cuchillo empuñado.

Capitel del puñal en sant Cugat

Capitel inquietante

También hay un espacio para el terror, a través de una pintura entre gótica y renacentista, de la mano del pintor Aine Bru. Pertenece al degüello del mártir que da nombre a la ciudad. La pintura, del año 1507, está, como reproducción a tamaño natural, en el piso superior del claustro.

El degüello del santo de sant Cugat

Degüello de sant Cugat, o san Cucufato

Las crónicas de mis viajes
ÁVILA, SORIA, TOLEDO, CÓRDOBA, RUTA DEL OESTE, otros.

 

Un ejemplo de maldad gratuita

La maldad que acecha. ¿Recuerdan ustedes el hermoso párrafo de mi entradilla del pasado domingo, 5 de agosto? Por si no lo recuerdan, coloco su captura de imagen a continuación:

Elogio respondido con veneno, con maldad

Sí, a nuestro favor, en líneas generales, salvo en los casos particulares en que acecha la maldad de esa misma naturaleza humana. Resulta que al día siguiente, el lunes, anteayer, esta misma mujer encantadora cometió conmigo tal maldad que da vergüenza ajena explicarla. Incluso cuesta creer. Su maldad podría tomarse como una de mis exageradas metáforas. Afortunadamente, tengo la prueba de la maldad de esta mujer encantadora en mi teléfono móvil, para que los ojos de mis íntimos vean y crean. Sí, en mi teléfono móvil, en la radiografía escrita que proporciona la red de mensajería instantánea WhatsApp, la prueba de la maldad de esta mujer encantadora, una maldad mantenida paso a paso a lo largo de más de tres meses, de los cuales, el primer paso tras su retorno fue una fotografía de sus largas piernas hasta la mismísima raya del chichi. Sin embargo, en la prolongada conversación del WhatsApp, como es natural, no aparece ni remotamente el tema del sexo. Esta mujer encantadora utilizó mi confianza en ella, la misma que depositan en ella todos sus clientes, para fríamente cumplir su objetivo en la fecha que ella misma eligió, un día después de su cumpleaños. La ironía del destino es que la larga conversación mantenida con ella en WhatsApp es ya un documento que prueba, objetivamente, que esta mujer encantadora es una persona repugnante. Efectivamente, esta mujer encantadora tiene todos los números para convertirse en personaje de uno de mis cuentos de malditos. Un descubrimiento tardío, una conclusión tras mi enriquecedora experiencia con ella: el mejor impermeable contra la cortesía masculina, contra la ternura masculina, contra el limpio encantamiento masculino, es ser lesbiana.

Dado el perfil profesional de esta mujer encantadora, podría descubrir aquí, como aviso para navegantes, el nombre de su empresa, que es de servicio público, o su propio nombre y apellidos. ¿Para qué? A mí no me gusta perjudicar ni siquiera a las personas que me cocean con su maldad. Bastante tiene esta mujer encantadora con lo que tiene encima: el sufrimiento de un cuerpo que no deja de producirle dolor físico y desequilibrios mentales.

Lo que sí que he hecho, a modo de prevención, ha sido bloquear su cuenta en mi cuenta de Facebook, tanto su cuenta individual como su cuenta profesional, para que no tenga tan sencillo el acceso a un material que ya viene usurpando, y que no enlaza a su cuenta individual (algo legítimo), sino a la profesional, con lo que su empresa se apunta unos tantos comunicativos conseguidos por otros profesionales de su mismo ramo.  Y no solo ha hecho esto en su cuenta de empresa de Facebook, sino también en su cuenta de empresa de Instagram. Espero que con su borrado depure su error, quién sabe si provocado por las palabras necesidad y orgullo, que no economía, puesto que su tren de vida nos obliga a colegir que no necesita para vivir ninguna profesión.

Tenemos a otra persona más que se amontona en el saco cruel de los «hipócritas de mierda». Y a mí, sin escarmentar. Porque esta es la segunda vez que le retiro mi amistad virtual en Facebook a esta mujer encantadora, a la que volví tras un fuerte acceso de melancolía. Efectivamente, esta mujer encantadora siempre me dará pena. Sin embargo, como me diría mi madre: «No sabes de la que te has librado, Antonio». No lo sé, pero me lo figuro.

Como otra lección más de gato escaldado, como otra lección más de perro apaleado, lo que hay que hacer, queridos navegantes, frente a las personas encantadoras, es recordar el cuadro de H. J. Draper, el titulado Ulises y las sirenas, en el que aparece Ulises (Odiseo) amarrado al mástil de su barco, para no sucumbir al encantamiento:

Cuadro de H. J. Draper, titulado Ulises y las sirenas (para no caer en la maldad de la gente)

 

Marilyn Monroe, aniversario de su muerte

Marilyn Monroe, en otro aniversario de su muerte.
El año pasado fueron 55 años.
Destaquemos hoy su última y enorme cicatriz física.

Así estaba Marilyn Monroe poco antes de su muerte. Le acababan de extirpar la vesícula biliar. Por aquel tiempo, esta cirugía dejaba el costurón que aquí vemos. Tremendo. Hoy esta cirugía se hace mediante laparoscopia. Ni siquiera deja cicatriz. El tiempo: antes, después; antes, después; antes, después…

DESPUÉS
Marilyn Monroe, cicatriz
Amplíen esta
Marilyn Monroe, la cicatriz por encima del ombligo
ANTES
Marilyn Monroe, veinteañera
Su última morada.
Es bueno ponerse a un metro, o menos, de tus muertos queridos, o admirados.
Créanme
Marilyn Monroe, su tumba casi pelada
Marilyn Monroe, su tumba más engalanada
MIREMOS TODOS ASÍ DURANTE UNOS SEGUNDOS
Marilyn Monroe, preciosa mirada
SONRIAMOS MISTERIOSAMENTE
Marilyn Monroe, sonrisa triste (rompiendo oximoros)
Una nota curiosa. Tengo una amiga que nació el 5 de agosto.
Valga desde aquí mi feliz cumpleaños.
Sí, el mismo día, el mismo mes, en otro año, que murió Marilyn Monroe.
Una mujer encantadora muere. Una mujer encantadora nace. Afortunadamente, los ciclos imparables de la naturaleza humana juegan a nuestro favor.

SONRIAMOS ABIERTAMENTE
Marilyn Monroe, con una sonrisa alegre (no es una redundancia)