Deborah de Robertis, el desnudo como protesta, todavía

Acabo de enterarme de que Deborah de Robertis la ha vuelto a liar con otro de sus desnudos artísticos. Sus desnudos, aparte del mensaje del arte, siguen llevando consigo un mensaje de protesta en pleno siglo XXI. Fue el sábado pasado.
Resulta que Deborah de Robertis se fue al santuario de Lourdes, un lugar de peregrinación, de silencio, de oración. Y va Deborah y, peregrinando, en silencio, y en actitud de oración, posa desnuda en un escenario que inspira arte, junto al velamen y la imagen de la Virgen María en la gruta donde, según la tradición, la Virgen se apareció hace ya muchos años, siendo este el motivo de la peregrinación de devotos y turistas.

Deborah de Robertis, en el santuario de Lourdes, el pasado viernes

Deborah de Robertis, en el santuario de Lourdes

Efectivamente, a Deborah de Robertis la sacaron de allí por estar desnuda. Si hubiera estado vestida, no la sacan. Se supone que las autoridades competentes no quieren otorgar permiso a nadie, ni a Deborah de Robertis, para que se desnude en un lugar tenido por sagrado por miles y miles de personas. Sin embargo, cuesta creer que el museo parisino de Orsay no otorgue un permiso artístico, ni siquiera a Deborah de Robertis, para que se haga posados artísticos. A Deborah de Robertis también la tuvieron que sacar de este museo, pese al aplauso de algunos congregantes, puesto que la ubicación, en teoría, se entrega al arte por el arte, como todos los museos. Si hubiera estado vestida, no la sacan. Se ve que a Deborah de Robertis, para la recreación de su arte, le interesa el momento cotidiano, natural, jugar con los prejuicios imperantes en el momento que le ha tocado vivir, manifestar protesta. Y eso que en el museo de Orsay se plantó bajo el cuadro, de Gustave Courbet, titulado El origen del mundo.

Foto de Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Primer plano de Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Vídeo de Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Deborah de Robertis en el museo de Orsay

Que el desnudo no implique protesta en el corazón de Europa es cuestión tiempo. Que el desnudo artístico solo arroje mensajes de arte, que son generalmente muy ricos y sugestivos, es cuestión de unos cuarenta años, si nos atenemos al ejemplo que deja la fotógrafa Penny Slinger con su fotografía, de 1973, Wedding invitation 2 (Art is Just a Piece of Cake). ¿Quién, en el corazón de Europa, en 2018, ve un mensaje de protesta contra las ceremonias matrimoniales en esta fotografía de 1973? Nadie. Lo único que se ve es arte.

Foto de Penny Slinger, Wedding invitation 2 (Art is Just a Piece of Cake)

Foto de Penny Slinger, Wedding invitation 2 (Art is Just a Piece of Cake)

Todos tenemos un sentido artístico del erotismo; parte del mío, se encuentra, por ejemplo, en  CALIENTE. Hay que dejar que el arte fluya libremente. Como digo, sobre este tema, que no haya prejuicios en Europa es cuestión de tiempo. Tal vez unos cuarenta años.

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