Tiempo y arte

Aquí les muestro un objeto que va más allá de lo religioso. Tiene que ver con el paso del tiempo y el arte. Literalmente, está al alcance de la mano. Yo siempre lo toco al verlo, como si le estuviera dando unas palmaditas a un amigo. Es una pila de agua bendita. Se ubica en la catedral gótica que está a unos cien metros del Ayuntamiento de Barcelona, a un par de pasos del lado derecho de la entrada. Su valor es, a mi entender, incalculable. Y se encuentra sin custodia. Humildemente, como si ignorara quién es, cumple con la labor normal, cotidiana, de todas las pilas. Y se trata de una pila visigoda del siglo V. Si tienen oportunidad, les invito a pasarle la mano por toda su planicie erosionada. Notarán lo mismo que yo: que les devuelve la caricia la Alta Edad Media. Su planicie es tan suave que más que mármol parece alabastro.

Y ahora les dejo la cruz latina, ardiendo, de Notre Dame de París. Por favor, hagan el contraste entre el objeto que acabo de mostrarles arriba y todo lo que había, en llamas, anteayer, en la catedral parisina.

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