Vídeo de RENACIMIENTO

Aquí tenemos el vídeo de presentación de
RENACIMIENTO
para You Tube.
El libro estará disponible el próximo jueves,
día 1 de octubre.
Página web

Con Francisco de Aldana

Aquí otra de mis adaptaciones,
al castellano actual,
de RENACIMIENTO

Con un ejemplar de RENACIMIENTO

Con un ejemplar de RENACIMIENTO,
mi antología al castellano actual
de la poesía de los Siglos de Oro (siglo XVI).

Más información

Con Baltasar del Alcázar

Aquí una de mis adaptaciones,
al castellano actual,
de RENACIMIENTO

Galeradas de Renacimiento

Con las galeradas, corregidas, de
RENACIMIENTO,
mi adaptación de la mejor poesía del siglo XVI,
al castellano actual. Solo queda que me lleguen ejemplares de la obra.
¡¡¡Alegría!!!

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Difícil respuesta

Interrogantes muy vitales

Observaba la puerta sin pensar en cosas claras, sin pensar, con las quijadas entreabiertas, sin beber ya, sin moverse ya, con la puerta iluminada en sus pupilas rectangulares, verticales, mientras la noche se expandía.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 9).

Desprecios y recuerdos

La vida de Salvador almacenaba muchos desprecios, muchos rostros ácidos. La cara rota de la única mujer con la que estuvo casado se le aparecía la mayoría de las noches de invierno. En cuanto se acostaba, apagaba la luz y cerraba los ojos, solía florecer en sus párpados la cara desparramada de su esposa, aquella tez amoratada sobre un bordillo, toda la cabellera rubia jaspeada de sangre rojísima, sin vida. Entonces encendía la luz, contenía la respiración y entrecortadamente exclamaba: «Otra noche más». Pasadas varias horas, se dormía bajo las resonancias indelebles del bordillo, de la calamitosa furgoneta que se desvió un segundo, de la murmuradora maraña de la Rambla.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 12).

El camarero Pepín

Cuidado, zona de camareros

Afuera, los camareros de la Rambla recogen las mesas y las sillas con la trágica idea de ahogarse, paulatinamente, en el aire calentón.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 14).

En la Basílica

La niña Eduvigis Lindavista nació del pecado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 15).

Gravísima equivocación

Dio un respingo, y también un codazo que se quebró en las costillas de la almohada. Pensó que la almohada se burló de su falta de puntería, y en el momento de abandonar la cama, totalmente enloquecido, le cruzó la cara a la novia silenciosa.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Entre dos fuegos» , del libro Cuentos agrios (pág. 11).

Entorno amenazante

El miedo

Una inmensa nube de tormenta, con ojos como fauces, raía el azul diáfano del cielo. Se cimentaba con violencia, instalaba sus sacos de pedrería helada, sus aguas granizadas. Los relámpagos mostraban sus múltiples ojos para que las personas de la calle conocieran el rostro de las almas atormentadas: unas fauces amortiguadas por la quemazón del rayo y la Goma-2 de los truenos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 7).

La señora Lola

Una ración de caracoles

Cuando la amplia y oscura cazuela se enfría, el caldo de los caracoles es de un acentuado verde hierbabuena. Los caracoles, tiesecillos, muertos fuera de la concha, con paciencia se pueden contar de uno en uno. Sólo quedan dos o tres raciones.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 13).

Mucha tristeza

La depresion

Desde que falleció su mujer, hacía siete años, se encontraba absolutamente espantado de la vida. Raro era el día que sus ojos se libraban del ahogo de las lágrimas. Pensaba de sí mismo que era un pobre hombre. Tenía la convicción de que se estaba convirtiendo en una verdadera piltrafa, entumecida por el miedo y la pestilencia de la derrota.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 11).

«Presentación», página 65

Lo que parecía una disertación guasona, termina abruptamente de la siguiente manera: «Los escritores de ABC —yo al menos, y que cada uno hable por sí— somos independientes en nuestra línea de pensamiento y no aceptamos necesariamente como nuestras las ideas vertidas en los artículos editoriales. ¿Está claro?».

Fragmento del artículo «Presentación», perteneciente al libro Articulismo formal (Morfeo Editorial, Barcelona, junio, 2020, pág. 65), ya a la venta.

Muerte de Juan Marsé

Hoy ha saltado la noticia. Ayer por la mañana murió Juan Marsé. Reconozco que me hubiera gustado intercambiar con él algunas palabras, pocas, ya que a mí me gusta mucho el apartamiento. Nunca se cruzaron nuestros caminos. Con Francisco Umbral sí que me crucé, en una ocasión. Con Camilo José Cela me crucé en tres ocasiones, y en una de ellas nos estrechamos la mano.

Juan Marsé sale en mi obra literaria. Lo cito en uno de mis artículos publicados en ABC, en el que se titula “Sensaciones”, y aparece en otro, titulado “El premio Planeta”, ambos recopilados en el libro Articulismo formal, publicado el mes pasado.

Como digo, me hubiera gustado intercambiar con Juan Marsé algunas palabras, pocas. Ahora tendrá que ser como las palabras que intercambié con Camilo José Cela, publicadas en la crónica “En la tumba de Camilo José Cela”, perteneciente, también, al libro misceláneo Articulismo formal.

«En la tumba de Camilo José Cela», página 55

Me levanto temprano, como es costumbre. Sé, por la información que he ido recogiendo, que para llegar a Iria Flavia es mejor viajar en autobús que en tren. La estación de autobuses de Santiago está a la espalda de la Xunta de Galicia, a veinticinco minutos a pie desde la Calle de Calderería, donde me alojo.

Fragmento inicial del artículo «En la tumba de Camilo José Cela», perteneciente al libro Articulismo formal (Morfeo Editorial, Barcelona, junio, 2020, pág. 55), ya a la venta.

Portada del ebook «En la tumba de Camilo José Cela»

«En la tumba de Josep Pla», página 49

Nunca es tarde para hacerle una visita a Josep Pla. Aunque ahora se oculta entre las hechuras de los difuntos, el próximo día 8 de marzo cumplirá ciento tres años de vida. La acción de salir de casa y emprender un largo viaje, por tierras de Gerona, con el exclusivo objeto de ofrecerle compañía, durante unos minutos, a un muerto totalmente ajeno a la sangre del visitante, es circunstancia de explicaciones sumamente embarazosas.

Fragmento inicial del artículo «En la tumba de Josep Pla», perteneciente al libro Articulismo formal (Morfeo Editorial, Barcelona, junio, 2020, pág. 49), ya a la venta.

«En la tumba de Josep Pla», Revista Lateral, nº 62, febrero, 2000

«’Carta a los jóvenes escritores’», página 45

Me dirijo a ustedes, los autores que caminan a salto de mata por los escarpados caminos de la literatura; a ustedes, los autores que se hallan aislados, por temperamento o por sencillas cuestiones geográficas; a ustedes, los que, en esas veredas muchas veces incomprensibles, solo cuentan como mediadores a unas solicitadísimas señoras que se llaman Estafeta de Correos.

Fragmento inicial del artículo «’Carta a los jóvenes escritores’», perteneciente al libro Articulismo formal (Morfeo Editorial, Barcelona, junio, 2020, pág. 45), ya a la venta.

«’Carta a los jóvenes escritores’», ABC, 11/11/1998

Donde murió Quevedo

Villanueva de los Infantes

He visitado la casa en que, viejo, perseguido, amargado, expiró Quevedo. Hoy, esta y la casa contigua forman una sola; pero aún se ven claras las trazas de la antigua vivienda y aún perdura íntegro el cuarto donde se despidió del mundo el autor de los Sueños… La casa era pequeña, de dos pisos, sencilla, casi mezquina, sin requilorios arquitectónicos.

Antonio Azorín, José Martínez Ruiz, Azorín, Bruguera, Barcelona, 1983, pág. 189.

Acabo de trasladar aquí unos datos interesantes sobre la casa donde murió Quevedo. El libro de la cita lo muestro aquí, a continuación. Me llama la atención una anotación, mía, a lápiz, de la primera página blanca. Es la que sigue:

Santa Cruz, 29-08-1983

¡Qué tiempos! ¿Pero qué hacía yo, con diecinueve años de edad, en Santa Cruz de Tenerife? La respuesta es sencilla. Como dirían los antiguos, servir al Rey como soldado.

P.D. En mi libro Articulismo formal,
que acaba de salir publicado,
le dedico unas líneas (9) a Azorín,
en el artículo «Cuestión de pulmón«.

«Josep Pla en movimiento», página 41

Confieso que todavía me zarandea un extraño temblor. El cortísimo primer plano del maestro se me ha pegado a la retina como un manchón de decadencia taciturna. Por fin he logrado contemplar, en cinta de vídeo a la venta, la valiosa entrevista que Joaquín Soler Serrano le hizo a Josep Pla en 1976.

Fragmento inicial del artículo «Josep Pla en movimiento», perteneciente al libro Articulismo formal (pág. 41, Morfeo Editorial, Barcelona, junio, 2020), ya a la venta.

«Josep Pla en movimiento», ABC, 3/10/1998

«Tímido esbozo», página 37

Un estímulo que pellizca, un suspiro descarrilado, unos puntuales latidos en las sienes, como el inesperado y brusco titilar de la angustia, son suficientes para sacarnos fuera. Repentinamente notamos que una parte de nuestro espíritu serpentea como los soplos del aire, entre las bocanadas del aire, y lo detenemos. Pero hoy debe ser distinto.

Fragmento inicial del artículo «Tímido esbozo», perteneciente al libro Articulismo formal (pág. 37, Morfeo Editorial, Barcelona, junio, 2020), ya a la venta.

«Tímido esbozo», ABC, 30/08/1998