Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Onda Cero

Entrevista, de Eduardo Yañez, en Onda Cero.

Eduardo Yañez, el locutor que me hizo la entrevista en Onda Cero

Eduardo Yañez.

La entrevista, aquí.

P.D. De nuevo, Eduardo, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Entrevista sobre EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Sants Montjuic Radio

Entrevista, de Cándido Querol, en Sants Montjuic Radio.

Cándido Querol, el locutor que me hizo la entrevista en Sants Montjuic Radio

Cándido Querol.

 Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 1.

Lectura de fragmentos escogidos por Cándido Querol,
intercalada con curiosas canciones: 2.

Se inicia la entrevista: 3.

Termina la entrevista: 4.

P.D. De nuevo, Cándido, muchas gracias. Ahora, dieciocho años después.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en El Cultural, de El Mundo

Crítica, excelente, de Care Santos, a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Salió en el suplemento El Cultural, del diario El Mundo, el día 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona mi primera novela con obras cimeras de la literatura en lengua española, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Crítica de Care Santos a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica:

Entre Cornellá y Sant Joan Despí, dos poblaciones de la periferia de Barcelona, se extiende El Paseo de los Caracoles. Es un lugar poblado y vital, pero también perfumado por la fragancia a cipreses que llega de los dos cementerios que lo flanquean. Además, estamos en un largo y caluroso día de verano, y va a haber un eclipse. En estas coordenadas espacio-temporales se sitúa la primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, 1963), quien ya contaba en su haber con un édito libro de cuentos, Relatos del fuego sanguinario y un candor, antes de llegar con esta historia a la recta final del último premio Alba-Prensa Canaria, razón por la cual Menchu Solís decidió publicarla.
Es interesante que el escenario escogido por el autor para su debut en los relatos de largo aliento haya sido su propia ciudad. Una ciudad, por ciento, de escasa o casi nula presencia literaria. He aquí el primer aliciente de esta novela. Pero –como siempre sucede– la descripción de un espacio geográfico implica otras consideraciones mucho más profundas.
Al elegir hablar de Sant Joan Despí y de Cornellá, Gálvez está eligiendo hablar de una determinada Cataluña: la de los emigrantes y su descendencia. Con el diccionario de la Academia en la mano podríamos decir que este es un verídico retrato de la Cataluña charnega, que sí ha conocido glorias literarias. Y valga una sola, como ejemplo: El amante bilingüe, de Juan Marsé.
Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para no entender que el Paseo de los Caracoles es, más que el escenario de esta historia, el verdadero –tal vez el único– protagonista de la misma. El autor nos presenta a un numeroso ramillete de personajes, todos vecinos del paseo: Pepín, Pachurra, Gemma, Federico, Angelines, Fernandín, Mercedes, María…
Y nos habla de sus circunstancias: la drogadicción, el desengaño, la soledad, la muerte. Es una foto de familia plagada de personajes grises que nos transmiten sus grises experiencias. Sin embargo, uno de estos personajes empieza a imponerse misteriosamente: el narrador. Un narrador intervencionista que, cuando por fin se presenta, en el tercer capítulo, ya tiene al lector intrigadísimo.
Y no hay para menos, ya que el narrador –pronto lo sabremos– es un muerto. Y el Paseo de los Caracoles, que a ratos nos parecía La Colmena y a ratos –arrastrados por la interferencia de lo mágico– nos recordaba a Macondo, ya sólo nos evoca irresistiblemente a Comala, el pueblo imaginario que Juan Rulfo pobló de muertos. A medida que avanzamos en la narración, el autor nos demuestra que algo de eso había: los muertos tienen en esta historia muchísima más importancia que los vivos, y serán ellos los que al final del libro se impongan sobre el resto. “Los muertos que ululan por el Paseo son de todos los tamaños y edades. Unos arrojan alegría; otros, los más jóvenes, juegan a las carreras por las aceras vacías; otros hacen malabarismos mientras flotan en el aire; otros se cuentan sus vidas y sus muertes”, nos deja claro el autor en la página 185.
Por todo, el universo que nos presenta Gálvez es fascinante y sobrecogedor. Más aún porque el paisajista ha tenido buen gusto para escoger los colores de la paleta: la grisura de los protagonistas, la oscuridad del conjunto –con la muerte siempre em primer término– y los colorines de un narrador tan jovial como muy pocos vivos.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en Babelia, de El País

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Esta pertenece a Javier Calvo. Salió en el suplemento cultural Babelia, del diario El País, el 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como “original danse macabre” y que se indique que la novela hunde algunas de sus raíces en la novela de Camilo José Cela titulada La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Javier Calvo a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Transcribo la crítica a continuación:

DANZA MACABRA EN UNA BARRIADA DE INMIGRANTES
La primera novela de Antonio Gálvez Alcaide (Barcelona, 1963) es una original danse macabre ambientada en una barriada de inmigrantes andaluces del extrarradio barcelonés. El narrador es un espectro que deambula por ese escenario –representado como ámbito tétrico y mortuorio–, donde la vida miserable de sus habitantes es asimilada con la muerte gracias a la perspectiva del fantasma que ve ambos mundos superpuestos. La fantasmagoría del relato actúa como sistema de metáforas dentro de un retablo donde lo grotesco, lo macabro y la degradación sexual son exagerados deliberadamente en una valiente apuesta por lo horrible más allá de toda sutileza, experimento que hunde algunas de sus raíces en el Pascual Duarte.

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES, en la revista Lateral

Crítica a la primera edición de la novela EL PASEO DE LOS CARACOLES. Pertenece a Eusebi Boyés. Salió en la revista Lateral, en el número 59, de noviembre de 1999. Este crítico, además de acercarme a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también me aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé. Paso escaneo.

Crítica de Eusebi Boyés a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Crítica a EL PASEO DE LOS CARACOLES

Como no se ve muy clara la crítica, la transcribo a continuación:

Una colmena deudora de Cela y su variopinto catálogo de habitantes: ése es el marco de El Paseo de los Caracoles, opera prima de Antonio Gálvez Alcaide (Sant Joan Despí, Barcelona, 1963). El título remite a la rambla que separa dos municipios del extrarradio barcelonés: Cornellá y Sant Joan Despí. Una rambla conocida por sus bares de caracoles y por su peculiar ubicación, ya que separa los cementerios de ambas poblaciones. Es decir: conviven en ella la vida de las terrazas y la muerte de los nichos, los vivos y los muertos.
Dos son los principales aciertos de la novela. Por un lado, el confundir, como si de un relato de Juan Rulfo se tratara, espíritus y seres de carne y hueso, fantasmas repletos de vitalidad y gente muerta en vida. El propio narrador, como se irá descubriendo, es un espectro que tiene acceso a la existencia de decenas de personajes gracias a su invisibilidad. Por otro lado, utilizar para el retrato de ese microcosmos un lenguaje rico y sugerente, en la línea del esgrimido por Umbral o el mismo Cela. Su mayor defecto –justo es señalarlo– deriva de esa circunstancia. El autor no acaba de encontrar su estilo propio y la prosa suena a leída. Pero ésa no es razón para abandonar la lectura. Sobre todo si el lector es amante de la literaturización de la Barcelona periférica, la Barcelona de los emigrantes, los contrastes, los viejos pobres y los nuevos ricos. En ese sentido, no hay duda de que el Cornellá de Gálvez Alcaide es el heredero de La Verneda de Juan Marsé.

 

El Paseo de los Caracoles en formato papel

Desde el pasado 21 de enero,
tenemos una nueva edición, en formato papel, de
El Paseo de los Caracoles.
Su volumen es de 14 x 21,5 cm.
Tiene 178 páginas.

El Paseo de los Caracoles, de Antonio Gálvez Alcaide

Portada de la reedición de EL PASEO DE LOS CARACOLES

EL PASEO DE LOS CARACOLES es el nombre popular de una rambla ubicada entre los municipios barceloneses de Cornellá de Llobregat y San Juan Despí. Curiosamente, sus extremos limitan con los cementerios de ambas poblaciones. A lo largo de la rambla, la gente, soslayando la proximidad de la muerte, se encuentra a la caída de la tarde estival para disfrutar de las tapas de caracoles. Antonio Gálvez Alcaide sitúa su novela en el extrarradio de Barcelona, un escenario poco frecuentado por la literatura; sin embargo, el espacio real y palpaple de esta obra se dirige, de forma literal, más allá, hacia esos extremos del paseo. La voz del narrador, cuya identidad vamos descubriendo a medida que sus palabras avanzan y nos conmueven, expresa un mundo paralelo, el mundo de los muertos, en abierta convivencia con los vivos. EL PASEO DE LOS CARACOLES parece un retablo medieval en el que se suceden distintas secuencias pictóricas sabiamente engarzadas y unitarias que configuran un vivaz fresco actual de aquella densa oleada migratoria, en su mayoría andaluza, que se produjo a principios de los años sesenta del siglo XX para instalarse, principalmente, en el cinturón industrial de Barcelona. Sus páginas evocan una tristeza desgarradora y, aunque en ellas se demuestra, en un mismo nivel, la impotencia de la vida y de la muerte, con sus gozos y sus lágrimas, la novela es un canto a la vida.

Entrevista en Onda Cero, aquí.

Entrevista en Sants Montjuïc Radio (haga clic en los siguientes números):  1234

Crítica, excelente, de Care Santos, aquí. El Cultural, 27 de junio de 1999. Llama la atención cómo se parangona la primera novela del autor con obras cimeras de la literatura en castellano, como La colmena, de Camilo José Cela, Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

Reseña de J.C. en Babelia, aquí. El País, 17 de julio de 1999. Resulta llamativo que se califique la novela como “original danse macabre” y que hunda sus raíces en otra novela de Camilo José Cela: La familia de Pascual Duarte.

Crítica de Eusebi Boyés, aquí. Lateral, nº 59, noviembre de 1999. Este crítico, además de acercar al autor a Juan Rulfo y a Camilo José Cela, también lo aproxima a Francisco Umbral y a Juan Marsé. Se destaca que proclame que la Cornellá de Antonio Gálvez Alcaide es la heredera de La Verneda de Juan Marsé.

 

Agonía y torpe renacer, en iBookstore

El ebook Agonía y torpe renacer, el inicio de la novela El Paseo de los Caracoles, disponible en iBookstore.

Ebook Agonía y torpe renacer, de Antonio Gálvez Alcaide, en ibookstoreAGONÍA Y TORPE RENACER
también se puede adquirir en
Amazon
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Kobo
Nook

El Paseo de los Caracoles, en iBookstore

El ebook El Paseo de los Caracoles, disponible en iBookstore. La próxima publicación en esta plataforma de Apple, vía iTunes, será Relatos del fuego sanguinario y un candor.

Ebook El Paseo de los Caracoles, de Antonio Gálvez Alcaide, en iBookstoreEL PASEO DE LOS CARACOLES es una novela del escritor barcelonés Antonio Gálvez Alcaide.

EL PASEO DE LOS CARACOLES también es el nombre popular de una rambla ubicada entre los municipios barceloneses de Cornellá de Llobregat y San Juan Despí. Curiosamente, sus extremos limitan con los cementerios de ambas poblaciones. A lo largo de la rambla, la gente, soslayando la proximidad de la muerte, se encuentra a la caída de la tarde estival para disfrutar de las tapas de caracoles. Antonio Gálvez Alcaide sitúa su novela en el extrarradio de Barcelona, un escenario poco frecuentado por la literatura; sin embargo, el espacio real y palpaple de esta obra se dirige, de forma literal, más allá, hacia esos extremos del paseo. La voz del narrador, cuya identidad vamos descubriendo a medida que sus palabras avanzan y nos conmueven, expresa un mundo paralelo, el mundo de los muertos, en abierta convivencia con los vivos.

EL PASEO DE LOS CARACOLES parece un retablo medieval en el que se suceden distintas secuencias pictóricas sabiamente engarzadas y unitarias que configuran un vivaz fresco actual de aquella densa oleada migratoria, en su mayoría andaluza, que se produjo a principios de los años sesenta para instalarse, principalmente, en el cinturón industrial de Barcelona. Sus páginas evocan una tristeza desgarradora y, aunque en ellas se demuestra, en un mismo nivel, la impotencia de la vida y de la muerte, con sus gozos y sus lágrimas, la novela es un canto a la vida.

EL PASEO DE LOS CARACOLES
también se puede adquir en
AMAZON
GOOGLE PLAY
KOBO
NOOK

NOOK Book, nueva distribuidora digital

Nook Book distribuidora digital

Desde hoy mismo cuento con NOOK Book, otra distribuidora digital. Pertenece a Barnes and Noble, según se dice, una de las librerías más importantes de Estados Unidos. Es interesante que Microsoft pueda interesarse por su compra; de hecho, ya posee una participación minoritaria.
Por ahora las páginas donde se muestran mis libros aparecen en inglés, pero es cuestión de tiempo que se reflejen en español. Desde este mismo instante, ya se pueden adquirir mis siguientes libros:

EL PASEO DE LOS CARACOLES
(interesantes las críticas aparecidas sobre El Paseo)
VIAJES
RELATOS DEL FUEGO SANGUINARIO Y UN CANDOR
COMO LAS VÍBORAS
CALIENTE
CUENTOS AGRIOS
EL INFORME DEL ROEDOR
EL SOLITARIO

Seguiremos informando.

En el blog de El País, hoy

Acabo de descubrir que Fernando García, en su blog del diario El País, Sin tinta, hoy mismo ha escrito el correo electrónico que le remití. Cita mi novela El Paseo de los Caracoles, enlazándola con Amazon, y también enlaza este mismo blog.

Gracias, Fernando, por tu cortesía.

El Paseo de los Caracoles, regalado

Siempre satisface encontrarse con un bonito tipo de noticias.
En este caso me estoy refiriendo a mi novela El Paseo de los Caracoles.
MUCHAS GRACIAS

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un adiós y un encuentro

Con el aire impregnado de agua, diviso, desde las alturas

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 170).

Unas noticias

Su mujer, abuelo…

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 169).

Una extravagancia iracunda

Los relámpagos del aire, por un instante, conceden la claridad del día a todo lo que se ciñe en el Paseo y alrededores.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 168).

Inimaginable quién era

Pepín, el camarero trasnochado

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 167).

Aparece un muerto errante

—Déjeme espacio, que no me deja pasar.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 166).

De retirada

Los camareros, al final de su briega, respiran el aire fresco del ciprés

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 165).

Una naturaleza inédita

Nadie, ni vivo ni muerto, sólo yo, vislumbra cómo el cielo pega un vuelco.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 164).

Un nuevo adiós

El esqueleto Federico, por el que nadie apuesta un duro, camina por las solitarias callejas de las fábricas.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 163).

Buena persona, y machista

Una mujer en una fábrica representa quitarle el puesto de trabajo a un hombre.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 162).