Un adiós y un encuentro

Con el aire impregnado de agua, diviso, desde las alturas
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 170).


Con el aire impregnado de agua, diviso, desde las alturas
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 170).

Los relámpagos del aire, por un instante, conceden la claridad del día a todo lo que se ciñe en el Paseo y alrededores.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 168).

Pepín, el camarero trasnochado
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 167).

—Déjeme espacio, que no me deja pasar.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 166).

Los camareros, al final de su briega, respiran el aire fresco del ciprés
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 165).

Nadie, ni vivo ni muerto, sólo yo, vislumbra cómo el cielo pega un vuelco.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 164).

El esqueleto Federico, por el que nadie apuesta un duro, camina por las solitarias callejas de las fábricas.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 163).

Una mujer en una fábrica representa quitarle el puesto de trabajo a un hombre.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 162).

El mariquita José tuvo días de esplendor
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 161).

El agonizante no puede dar crédito a su suerte
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 160).

Dejemos en paz a la muerte
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 159).

El cielo da un tumbo.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 158).

Casi todos los muertos se conocen
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 157).

El poeta necesita endulzar su congoja.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 156).

Es muy posible que los sueños torturen esta noche a Fernandín
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 155).
El descampado del cementerio, tras una tormenta como la de hoy, disfruta de una mansedumbre ejemplar.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 154).
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