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EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

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Archivo para la categoría ‘Enseñanza Secundaria’

Un chaval ya en edad laboral

Miércoles, 17 de Febrero de 2010 Sin comentarios

Furia

Ayer, en una clase sulfurosa, el nene de 4º de ESO que la semana pasada, durante un examen, estiraba el cuello como una jirafa en busca de las respuestas de su compañera de delante, un nene que labora tanto como larga tiene la lengua, me dijo lo que sigue:

—¡Tú pones negativos porque te sale de los cojones!

Hay que ver. Mis cojones, en bandolera, en medio de una clase. Qué risa. Sin embargo, el nene tuvo que salir expulsado en nombre de la pedagogía. Se fue con su inmensa carga de arrogancia intacta, rojo como una brasa, envenenado de cólera.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Incógnitas y un punto de frío

Sábado, 23 de Enero de 2010 Sin comentarios

FríoVaya semanita en el instituto. Toda la clase de 2º de Bachillerato en revoloteo, muy inquieta, por la inminente entrega de sus trabajos de investigación (Treballs de Recerca), que han de exponer los días 1 y 2 de febrero frente a un tribunal formado por tres profesores. Vaya Treball el de la alumna a quien he dirigido.

(…)

Vaya semanita. Todavía suena el trueno, aún se me cimbrean los pelillos del oído con el recuerdo del regreso al aula, esta mañana, de una alumna de 2º de Bachillerato, que es de las mayores, algo delgada, muy morena, con experiencia laboral. Continúa pasando el tiempo del día, esa rueda dentada, y sigue retumbando el recuerdo del regreso a clase de esta muchacha. Camino de su pupitre, tras cerrar la puerta, la muchacha insiste en soltar el latigazo realista de las siguientes palabras:

—¡Qué frío hace en el lavabo! ¡Se te queda el chocho helado!

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Oscuridad

Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 Comments off

Oscuridad

Las seis y media de la tarde. Acabo de ponerme a temblar. Acabo de colgar el teléfono. Acabo de recibir una llamada del Jefe de Estudios del instituto del curso pasado, del mismo hombre que me pisoteó el alma el día 23 de abril.

Suena el teléfono. Lo cojo. Una voz habla muy rápido, en catalán. Se identifica. Me pregunta si yo soy Antonio Gálvez. Todo a gran velocidad. Le digo que sí. Vuelve a repetirme quién es, porque todavía no sé quién me llama. Aminora la velocidad de sus palabras. Ya sé quién es. Comienzo a temblar. Recuerdo lo que me hizo el 23 de abril. Recuerdo mis dos últimos días en el instituto. Recuerdo que me fui sin decir ni adiós. Sé que no me ha gustado el tono con que ha repetido su segunda identificación, aminorando la velocidad de sus palabras. Tras su segunda identificación, y sin el menor preámbulo, me hace la siguiente pregunta, que me suena a terrible amenaza:

—¿Dónde trabajas este año?

Le digo que no entiendo por qué me llama y por qué me hace esta pregunta. Me dice que ha llamado a muchos profesores para interesarse por ellos, que en su pregunta no hay ninguna intención morbosa, que no se imaginaba que me lo tomaría a mal. Me dice estas cosas de nuevo, pero con otras palabras. Vuelvo a indicarle que no entiendo su llamada. Vuelve a repetirme lo mismo, pero ahora con el añadido de que pase felices fiestas.

—Igualmente —le respondo fríamente, con todo el cuerpo resquebrajándose en temblores.

Colgamos.

Acaba de llamarme una de las personas más perversas que he conocido, una persona con un lado oscuro tan oculto en su alma que si se pudiera palpar, no podría descubrírsele ni incluso abriéndolo en canal.

No contento con lo que me hizo el 23 de abril, lo imagino intentando volcar en los institutos que me alojan la paranoia preconcebida que tiene sobre mí.

(su chispa)

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un tatuaje

Sábado, 19 de Diciembre de 2009 Sin comentarios

Un tatuaje

Ayer, una alumna de 2º de Bachillerato dejó claro en clase que no le gusta el Quijote.

—¡Don Quijote es un friki!

Ay, Dios, el bueno de don Quijote, con su rocosa nobleza humana y su locura parcial… Si el pobre Cervantes levantara la cabeza…

A veces pienso que esta clase de 2º de Bachillerato más bien parece un corral de gallinas, con tanto cacareo de mujercitas consentidas; un corral de gallinas con dos gallos deslavazados, difuminados: el alumno Joan y yo. Ayer, por ejemplo, con la ocupación de un aula vacía —mi grupo de Literatura se traslada en mi hora desde unos módulos, o “barracas”, como los llaman, al edificio del instituto—, el cacareo de los primeros minutos se ciñó en un capítulo inédito, no presentido.

—Profe, ¿tienes un tatus?
—Claro.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Clases

Lunes, 9 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

¿La gramática como puzzle?

A día de hoy se nos ve a todos muy recuperados. No puedo dejar de afirmar que este grupo que encontré devastado por la tos, es de lo mejorcito que he hallado en mis siete años de experiencia. Guardan silencio. Atienden. Absorben. Preguntan. Se transforma en gozada poder transmitirles mis trucos gramaticales, comprobar cómo se quedan boquiabiertos con ellos, con caras de luz.

—Es atractivísima la gramática, ¿eh? —les digo en broma.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

En el Puente del Diablo

Viernes, 23 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Arco gótico del Puente del Diablo, Martorell, BarcelonaSi en Martorell conduces por la N-II, en dirección a Barcelona, merece la pena aparcar en alguno de los muchos espacios reservados para ello en el mismísimo margen derecho de la carretera, a la salida del pueblo, y visitar, a pie, el Puente del Diablo, de origen romano con arcada medieval.

Si ha estado lloviendo durante buena parte del día, como ha ocurrido en el caso de mi visita, encontrarás que la natural savia de la montaña contenida en todo el pueblo, se acrecienta a medida que te acercas al río Llobregat, al Puente del Diablo, y que su olor se va solidificando agradablemente en tu olfato, en tus pulmones, como si cocinara dentro de ti, con sus más frescos condimentos, la mejor salsa que puede ofrecer la tierra removida por la lluvia, por las hierbas, por el coraje del río revuelto. Una vez en el puente tendrás que alzar la vista porque su senda, hasta la primera mitad, se inclina hacia arriba, sin conseguir evitar la visión del cielo gris, un deslumbre arañado por gordezuelos cúmulos de nubes negras, hambrientas. Mientras subes por la ojiva gótica del siglo XIII, comprobarás la crecida del río, su descomunal corriente del color de la carne, su tenebrosa brutalidad, las cañas secas que se arrastran, se hunden y salen a flote, como ocurre con los ahogados. Arco romano del Puente del Diablo, Martorell, BarcelonaUna vez en la misma punta de la ojiva, echarás la vista abajo, al segundo tramo del puente, y descubrirás la única huella romana que ha sobrevivido hasta hoy. Verás la Roma del Imperio en tu presente, frente a ese arco de medio punto ruinoso, de paso obligado, concebido desde su primera dovela para adivinar los pensamientos de las personas que cruzan bajo su sombra. Tendrás ganas de acariciar su milenaria piedra erosionada, como si sopesaras el poder de la historia. Y la acariciarás. Y obtendrás como respuesta, tal vez por primera vez, el saludo y el sabor de la resistente gratitud, esa mole imperecedera, siempre a prueba de inclemencias, de los peores dolores, de los más frenéticos cataclismos.

Piedra del arco romano. Puente del Diablo, Martorell, Barcelona

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Martorell, Barcelona

Lunes, 19 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Pont del Diable (Puente del Diablo), Martorell

Una compañera de Departamento, muy amable, de hechuras y habla muy llanas, me indicó tan bien los pasos a seguir en coche, que el viernes llegué directo con el Ibiza, sin amagos de meter la pata. Descarto la visita al Puente del Diablo, aquel de origen romano con ojiva gótica. Aunque aún no he preguntado a nadie, intuyo que queda muy lejos a pie. El diablo en el candelero. Menudo elemento. Puente del Diablo. Un nombre que incita al morbo.

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El día antes

Jueves, 15 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Playa de Castelldefels (martes por la tarde, recién comido)

Pasa el tiempo. No llama. Llega la hora de comer. Pelo patatas. Y no llama. Frío las patatas. No llama. Casco un huevo frito en la sartén. Con el estrépito, salgo de la cocina para oír el timbre del teléfono, que no suena. Saco el huevo frito con la yema entera. Y no llama. Me frío un filete de lomo. Ninguna llamada. Llevo el plato a la mesa. Las bebidas. Empiezo a comer. Ningún telefonazo. Pienso que a lo mejor se me ha anotado mal el teléfono. Cuando me queda un pelín de comida, un par de bocados, suena el teléfono. Me levanto. Consciencia de que tengo la boca llena, de que así es imposible hablar inmediatamente. Detengo mis pasos. Trago a la carrera. Con el cuarto timbrazo, descuelgo el teléfono. Hablamos por fin.

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Repeticiones

Lunes, 5 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Poética ondulación del mar

Comida en la playa de Castelldefels, como en los viejos tiempos. Probando la sombra fresca de los pinos del primero de octubre. Esquivando los todavía despiadados rayos del sol de la siesta. Y el azul del mar en mi retina, con el vaporoso y delicioso sabor del chorizo aún entre mis dientes. Aire bueno. Sol como espadas. La tranquila ondulación del mar. Los días que se repiten tras más de un lustro de separación. Naturaleza apacible como mayor rasgo.

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Recordando

Jueves, 1 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Playa de Castelldefels

2003. Recuerdo que aquel año estuvo lloviendo casi todo el mes de abril, y que el sol de junio aparecía tras las ventanas como una mole de fuego, y que el 8 de agosto se me presentó la niña Paz, tan complaciente como Ibiza, pocos días después. Qué tiempos.

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En Esparraguera, hacia la derecha

Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Aparcamiento de Esparraguera, con la montaña de Montserrat al fondo

Y en ella mis ojos tirando hacia la derecha hasta vislumbrar, muy lejos, el río Llobregat, una pequeña curva inerte en el horizonte, como el descuidado manchón de un óleo. Y mis ojos tirando hacia la derecha hasta vislumbrar, muy lejos, la humilde ermita románica de Santa María del Puig. Y en ella mi mirada, como quien respira un manojo de siglos serenos, en un instante. Y mis ojos tirando hacia la derecha hasta contemplar la inmensidad de la montaña de Montserrat, esa prominencia de roca pulida y oronda, el alma de las mujeres, puesta en estampa sorprendente delante de la ciudad para impresionar, para que se evaporen los espíritus sensibles, para que las pequeñas pupilas se llenen de inmensidad, de admiración, de imaginación.

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Esparreguera, de refilón

Jueves, 17 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Ermita de Santa María del Puig, en Esparraguera

Esparreguera es un pueblo, milenario, que produce buenas vibraciones. Sé que tiene una ermita románica; y un pequeño muro, como restos de un castillo medieval; y una iglesia forjada, entre los siglos XVI y XVII; y el río Llobregat, mi viejo conocido; y un torrente, con fama de traidor; y el perenne macizo de Montserrat, tan a la vista que se nota su aliento de hinojo, un macizo tan claramente delimitado y redondo que parece barriga de preñada. A lo mejor tengo tiempo de fijarme, con más precisión, en todos estos elementos.

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La “autoridad” en las aulas de Esperanza Aguirre

Miércoles, 16 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid (…)
Parece que la indisciplina en las aulas, el gamberrismo de las aulas, está calando en la política del país. Salta la noticia de que Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, desea inocular a los profesores de Primaria y Secundaria el titulillo de «autoridad», semejante a la etiqueta de policías, jueces, etc. Así que tanto la agresión física como psicológica de los alumnos, o de sus papás, a los profesores podría pagarse con una temporada en prisión. ¿Quién puede creerse tan gran disparate? (…).

Me levanto. Miro en el cúmulo de papeles viejos de clase. No me sonaba haberlas tirado a la basura. Descubro copia de faltas de conducta que yo mismo he puesto a lo largo de todo un curso. En total son 108. Poquísimas, puesto que tengo una paciencia endiablada, aparte de que el castigo no casa con mi carácter. Pero hay normas en los centros, que los alumnos conocen, y uno no puede quedarse inmóvil frente a tan espinoso tema. Tampoco es pedagógico. A continuación salvo, para mi memoria, todos los textos que conservo de puño y letra, ordenados cronológicamente y por cursos.
(…)
«No deja de jugar y alborotar con el compañero de atrás. Al ver que le ponía amonestación me ha dicho claramente: «tu puta madre». No lo he expulsado porque son las 13.25 h.».
(…)
«Ha dicho en voz alta y clara “hijoputa” a uno de sus compañeros. Al indicarle que lo expulsaba de clase, se ha puesto amenazante conmigo. Por otro lado, veo que este alumno se está tomando demasiadas libertades respecto a mí: al principio de esta misma clase, para llamarme, ha clavado su dedo, fuertemente, varias veces en mi hombro.».
(…)
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Una escena de la ESO

Lunes, 14 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Persona disfrazada de compresa usada

Recuerdo que en uno de aquellos grupos, en el borboteo de pupitres del final, hubo una nena que, acompañándose de sus propias risitas, y de risitas cómplices, nada más empezar la clase levantó el brazo, que enarboló un instante. En la mano tenía una compresa usada, con su rayita de sangre perfectamente perfilada, una compresa supuestamente suya, claro es, absolutamente desvergonzada, violenta.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Barcelona, y el último día en el instituto

Martes, 30 de Junio de 2009 Sin comentarios

Evaporación

Toda la mañana en Barcelona, en la Clínica Barraquer, de Oftalmología, con mi madre. Te mandan a la tercera planta. Se entra por una puerta. Se entra por otra puerta. Y por otra. Se te dice que ahora a la séptima planta. Y así.

Estábamos en casa, anteayer domingo. Nos comíamos un cocido, a solas, mi madre y yo. Dos andaluces en paz. De buenas a primeras, con toda la tranquilidad del mundo, como si el asunto ocurriera todos los días en cualquier casa del mundo, mi madre me dice lo que sigue:

—Este ojo lo tengo ya perdido.

*

Ayer terminé con el instituto. Ayer entregué las notas a los chavales de mi tutoría, a las diez de la mañana. Había un nene que tenía ojos de cloro, unos ojos colorados e inflados como tomates, el salitre de las piscinas. Desde las 11 hasta la 13 h consumí el último Claustro. Qué bien. Entregué las llaves de la ciudad galáctica al conserje, un buen tipo. Me despedí de él con anchas sonrisas. Y salí a lo mío. Y llegué a casa. Y encendí el ordenador. Y no hice el balance del curso 2008-2009. Porque tenía prisa. Porque salí del instituto con mucho asco. Creía que el asco, en mi última jornada, sería desbordante. No lo fue. Todo quedó en mucho asco. Un asco producido por los adultos, que es el que no tolero. Los niños malos no me producen asco. Son críos. Yo también fui un crío. Los niños malos sólo me pellizcan ciertos nervios esporádicos, muy desagradablemente, eso sí, lo desagradable del que escucha un estruendo, y luego me olvido, puesto que tomarse completamente en serio a los críos es de idiotas. Lo dicho, no escribo el balance del curso 2008-2009. No estoy de humor. Lo dejo para más adelante, a lo mejor para finales de julio, cuando haya regresado de Toledo, cuando se haya diluido el ardor guerrero inoculado por este instituto, esa lava escamosa, en la consecución de doscientas sesenta y cuatro meadas, más o menos. Evaporación.

Cerca del final

Domingo, 21 de Junio de 2009 Sin comentarios

Un niño malo

Levantado con las primeras luces del alba. Ya empiezo a respirar un poco el aire futurible del verano que me espera: liquidación del presente instituto (aunque tal vez vuelva a él, de nuevo, en septiembre), y dos meses de desconexión docente.

Ayer terminé de corregir los últimos exámenes. Ya tengo incrustadas, en la Administración, las notas finales del curso. Lo vengo haciendo en casa desde hace un par de años o tres, a través de Internet, del programa SAGA. Qué bonito es el avance tecnológico. Recuerdo que en 2002, cuando empecé a dar clases, los profesores debíamos de guardar cola para cantar las notas en Secretaría.

Mañana libro en el instituto hasta las dos y media de la tarde, momento en que prepararé la evaluación final de 1º de ESO C, el grupo del que soy tutor. Libro por la mañana porque he dejado sin salida tutorial a la clase.  Los nenes han sido malísimos. Me han proporcionado unas tutorías infernales. Todas las tardes de los martes, de tres a cuatro, la hora de tutoría, han sido instantes de puro corte de digestión. Con la comida recién deglutida, los nenes no me han dado tregua. Nunca. Y menos mal que en mi asignatura, Lengua Castellana y Literatura, los he tenido diseminados en distintos grupos. A siete de ellos tan sólo los he visto durante la hora de tutoría. Pero lo malo no ha sido el comportamiento indomable que han tenido conmigo, sino el comportamiento que han demostrado en las salidas (Delta del Llobregat, Museo de la Ciencia, etc.) y en las clases que han impartido monitores (sobre videojuegos, sobre publicidad, sobre alimentación). Los chavales hablaban y hablaban, y reían y reían, como si no tuvieran un monitor delante, una persona a la que acababan de conocer. Recuerdo que en la última charla, sobre la alimentación, a finales de abril, yo no asistí a esa hora. Subió, entonces, una compañera que estaba de guardia. La profesora hubo de suspender la intervención del monitor cuando se vio completamente incapaz de hacer callar a los alumnos. Luego me enteré de que la profesora salió llorando de la clase. Así que debido a esta tesitura, he dejado sin salida tutorial a mis alumnos, tres de ellos con expediente disciplinario. Menos mal que la Dirección no me ha obligado a sacarlos. El mensaje pedagógico hubiera sido nefasto.

Qué poco respeto tienen los críos de hoy en las aulas. Antes no pasaba apenas, puesto que los padres transmitían a sus hijos unos valores que hoy se han olvidado. La maldad infantil, una dentellada que se mantiene incólume a lo largo de los siglos, y que en el siglo XXI se desarrolla mucho menos autorreprimida. Yo he escrito historias en las que la maldad infantil se refleja como tentáculo dominante. A bote pronto recuerdo un par: “Cosa de tres”, de Trenzado de homicidas; y “Temblor de invierno”, de Cuentos agrios. Y lo que me queda…

Mejor será que me ponga a hacer el desayuno de los domingos, las mocarracas, la receta casera cordobesa que se asemeja a los churros convencionales, aunque en absoluto empalagosos y mucho más sabrosos. En los próximos minutos, estoy de suerte.

Descubierto en Internet

Sábado, 14 de Marzo de 2009 Sin comentarios

Antonio Gálvez Alcaide, como autor reconocido y en ovación

Me han localizado en Internet alumnos de 1º de ESO. Demasiados críos. No me ha gustado ni un pelo. Pero alguna vez tendría que ocurrir. Ya ha ocurrido.

Todo partió de una nena de la agrupación 13, una nena, por cierto, muy aplicada en el estudio. Me ha explicado que se le ocurrió poner en Google los nombres de los profesores, por comprobar si tenían fotos. Se conoce que cuando llegó al mío, le cayó todo el chaparrón. Y la noticia se extendió como un virus informático (iba a decir “como la pólvora”). Todos los grupos que tengo me pidieron explicaciones cuando me vieron aparecer por la clase. Muchos se reían. Y decían Caliente, El solitario. Curiosamente, El solitario ha sido el título más citado. Y preguntaban: “¿Eres escritor?”. Y volvían a repetir Caliente. Y El solitario.  Y El solitario de nuevo. Y Caliente. Y más risas. Y no faltó la voz de una nena pizpireta:

—Los profesores están para dar ejemplo.

Ni la voz de una nena que suele dar la lata en ocasiones:

—¿Sabes que te podemos denunciar?

Los callé a todos mediante un compromiso:

—Vale, me habéis descubierto en Internet. Yo soy vuestro profesor de Lengua Castellana y Literatura. Y lo que tengo en Internet se refiere a la literatura. Así que como vuestro profesor de Literatura que soy en el curso actual, podría hablaros perfectamente del asunto. Pero se da otra circunstancia. Todo lo que tengo en Internet tiene que ver con mi vida personal. Así que en absoluto estoy obligado a hablaros de ello. Ahora bien, como habéis descubierto mi faceta literaria, me comprometo a responder a todas las preguntas que queráis, de uno en uno y en completo orden, el último día de las clases lectivas de Lengua, que, como sabéis, terminan la primera semana de junio. Y todo esto, claro es, si os portáis bien y os ganáis mi confianza. Porque repito, yo no estoy obligado a hablaros de mi labor literaria.

Estas palabras de compromiso las pronuncié el primer día de la semana, el lunes. Y las repetí el martes. Cuando llegó el viernes casi se habían olvidado del asunto. Ah, el jueves habló conmigo una tutora de 1º de ESO, sobre el descubrimiento literario en Internet. Me dijo que tuvo que darles explicaciones a los chavales en su tutoría.

—¿Por lo de la novela erótica?
—Sí.
—¡A la hoguera, a la hoguera! —dije entre risas—, como en tiempos de la Inquisición.

La tutora me dijo que habló a los alumnos sobre la vida privada de los profesores, y que lo importante es que seamos buenos profesores. Y volvió a salir el tema de Internet.

—Hay que tener cuidado —me dijo.
—Yo no. Estoy promocionando una obra literaria.

Una definición

Sábado, 7 de Febrero de 2009 Sin comentarios

Una imagen literaria

En mitad de una clase de 1º de ESO, una alumna guineana, tan negra como una hermosísima noche, me interrumpe:

—Profesor, tú eres muy literario.
—Nadie me ha definido tan bien como lo has hecho tú —digo al instante—, ni siquiera los de 2º de Bachillerato.
—Gracias —dice.
—De nada.

Cortesía laboral.

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