En el hospital, y sobre una reina:

Erotómano

Fotograma de una película italiana de los años 70.

ADVERTENCIA DE UNA MUJER
En el hospital de Valencia, estudiando yo el último año de Medicina, ingresó en una sala un hombre joven de veinte o veintidós años a lo más, demacrado, en los huesos, con una tuberculosis de las que llamaban entre el pueblo tisis galopante. Le acompañaba su mujer, una rubia muy perfilada y muy guapa.
A un condiscípulo y a mí nos encargó el profesor que hiciéramos la historia clínica del enfermo.
El tuberculoso estaba en plena consunción, sin remedio, y apenas tenía fuerzas para hablar. Le preguntamos a su mujer qué le había pasado al enfermo, qué origen tenía el mal de su marido.
Ella nos dijo, naturalmente, con otras palabras, que era un erotómano y que así se había exterminado. La explicación de la mujer fue muy cruda y muy cínica.
Al principio nos pareció que la rubia tenía cariño por el enfermo, pero dos o tres días después nos dijo con frialdad:
–No hagan ustedes mucho caso de este, porque es un hombre muy ingrato.
Problamente la mujer estaba deseando que se muriera su marido.

FERNANDO VII
Como se sabe, Fernando VII, aconsejado por los médicos, llevó a su mujer, la reina María Amalia, al balnearia de La Isabela para ver si tenía descendencia.
Habían salido de Sacedón una tarde de agosto de calor sofocante. La reina iba en coche, y los palaciegos y el rey, a pie.
El tiempo era pesado, de bochorno, Fernando VII dijo, de mal humor:
–De aquí vamos a salir todos preñados… menos la reina.

Fragmentos pertenecientes al libro de Pío Baroja, Bagatelas de otoño (págs. 28 y 38).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

Las tetas y Cabuxa Tola

Las tetas y las culebras

Culebras en las tetas: haberlas haylas.

A Cabuxa Tola le mamó las tetas el muerto que mató a Afouto, a mi difunto y puede que a doce más, pero el hijo de puta está ahora muerto y ni siquiera enterrado, don Camilo, que una mujer, algún día le diré quién, usted cállese que la que habla soy yo, y Dios quiera que no hable más de la cuenta, robó sus restos del camposanto e hizo con ellos lo que jamás podrá saberse como no quiera decirlo. Tiene mi edad, uno o dos años más que yo, y fuimos siempre muy buenas amigas. A todas las mujeres nos mamó alguien las tetas alguna vez, para eso estamos, que el gusto no nos lo quita nadie, lo que importa es no guardar el asco: un mozo en el pajar y otro en la cuadra, el cura en la sacristía, un feriante en la lareira, el molinero en el molino, un forastero en el monte, el marido cuando le da la gana…, lo que importa es no guardar el asco. De estas dos tetas, cuando estaba criando a mi hija Benicia y eran dos tetas de verdad y como Dios manda, grandes y duras y llenas de leche, también mamó la culebra, pero mi difunto le partió la cabeza con un sacho y la mató, aquí no hay más que difuntos y el viento famento soplando la Marcha Real en los carballos.

Fragmento perteneciente a la novela de Camilo José Cela, Mazurca para dos muertos (pág. 20).

Escritos míos donde aparece Camilo José Cela:

Revista Fogosa Miscelánea 1: iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Google Play

Dietario en Red 2004-2006: iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook

Dietario en Red 2007-2008: iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook

Artículos fronterizos: iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook

En la tumba de Camilo José Cela: iBookstore, Tagus, Google Play

Madera de perdedor: iBookstore, Amazon, Tagus

Melancolía: iBookstore, Amazon, Tagus

Adiós, Vallirana: iBookstore, Amazon, Tagus

Las sardinas y las mujeres (con Josep Pla)

Las sardinas como condumio que lleva a la mujer en Josep Pla

Sardinas con mujeres.

Cenamos en la taberna de Mata. La Conxita aparece con una inmensa fuente de sardinas a la brasa: gordas, frescas, vivas. En las escamas tocadas por el fuego, el aceite brilla de una manera mortecina y densa. De las escamas azuladas, la luz del mechero de gas saca puntos rutilantes, como un brillante hormigueo. Comemos una cantidad desorbitada de sardinas. La absorción de sardinas a la brasa produce en mi organismo una intensa segregación sentimental. Las sardinas me hacen chorrear los sentimientos, me debilitan la razón y pueblan mi imaginación de formas llenas de gracia. Este fonómeno es en mí tan objetivo que a veces he pensado si los estados de esponjamiento sentimental y poético de los celtas no podrían provenir de la importancia que en su alimentación tienen las sardinas.

Después de una infinidad de declamaciones humanitarias y cordiales, volvemos de madrugada, una madrugada fina, filtrada, de piel de seda, cielo de color de ajenjo sobre el cual se recortan las cosas con un sintetismo de estampa. El vientecillo de tierra es vivo y nos aclara la cabeza. Ahora sería el momento, quizá, de pasar un rato con una mujer malcasada, accesible, generosa y amable.

(…) Larga conversación con Gallart, Coromina, Frigola. El tema de casi siempre: las mujeres. Los dos primeros vienen a decir, en definitiva, que como las mujeres no hay nada en el mundo. Tanto el uno como el otro son enamoradizos de casta y se derriten ante la ropa interior de las mujeres. Las pasiones del amor van ligadas, quizá, a una cierta petulancia temperamental. (…) Con las mujeres, con la generosidad de las mujeres para el amor, ocurre aproximadamente igual. Hay un tanto por ciento preciso, estadístico, cada año, de generosas; las otras son inasequibles, intocables. Respecto a estas, todas las apariencias engañan.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 100).

Escritos míos donde aparece Josep Pla:

Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
En la tumba de Josep Pla: (iBookstore, Tagus, Google Play)
Josep Pla en movimiento: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Triste hervidero: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Rutina de la mala gente: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Adiós, Vallirana: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Carta a una amada: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cerrazón: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Primero la verdad que la paz: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)

El nacionalismo y Pío Baroja (y XVI)

(El nacionalismo y Pío Baroja, decimosexta y última entrega)

Baroja paseando en el Retiro madrileño, de la serie "El nacionalismo y Pío Baroja"

Pío Baroja en el Parque del Retiro de Madrid.

Peor aún que la doctrina nacionalista me parece el procedimiento de los catalanistas. ¿En dónde, en qué está legitimada la campaña antiespañola que ha hecho durante muchos años el catalanismo? Yo he visto en periódicos extranjeros cómo se insultaba a los españoles estúpidamente, y sabía de dónde salían esos artículos publicados en periódicos italianos y franceses; he visto disfrazar la historia y la antropología, y todo con móviles mezquinos y bajos.
(…) Hoy, al lado del sabio, no está el sacerdote, ni el guerrero; hoy, al lado del sabio, marcha junto a él, muchas veces delante de él, el revolucionario. Alguno preguntará: ¿Qué consecuencia se puede deducir de sus palabras? La consecuencia que yo obtengo es esta: Cataluña es, hoy por hoy, un pueblo grande, un pueblo culto, que no ha encontrado los directores espirituales que necesita; que no ha encontrado sus escritores, ni sus artistas, porque una nube de ambiciosos y petulantes, más petulantes y ambiciosos que los que padecemos en Madrid, han venido a encaramarse sobre el tablado de la política y de la literatura y a pretender dirigir el país. Estos geniecillos pedantescos, estos Lloyd Georges de guardarropía, son los que necesitan cerrar la puerta de su región y de su ciudad a los forasteros; son los que necesitan un pequeño escalafón cerrado, en donde se ascienda pronto y no haya miedo a los intrusos; son los que quieren reservarse un trozo de tierra, hoy que nosotros creemos que la tierra debe ser de todos. ¿Y el remedio?, preguntará el que esté conforme conmigo. El remedio es uno: destruir, destruir siempre en la esfera del pensamiento. No hay que aceptar nada sin examen; todo hay que someterlo a la crítica: prestigios, intenciones, facultades, famas…
(…) Voy a concluir, porque estoy cansado de tener la pluma entre los dedos. No pretendo ser exacto; sé que soy arbitrario, pero me basta con ser sincero. Yo no llamo revolución a herir o a matar; yo llamo revolución a transformar.
(…) Que nuestra inteligencia sea como la reja que destroza la dura corteza del suelo. Que nuestro sentimiento crítico sea como el ojo del labrador que sabe distinguir la cizaña del trigo. Destruid y cread alternativamente y el porvenir de España y el porvenir de Cataluña será nuestro.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 100).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

Tramontana fuerte en un entierro

Tramontana fuerte. La oigo silbar desde la cama. Sin moverme de casa, puedo, en realidad, saber siempre qué viento sopla. Solo hace falta escuchar las campanas. Si el tintineo es fresco, preciso y cristalino, hace tramontana; si es opaco, cascado, deshilachado, el viento es de garbí.

Tramontana y Josep Pla

Un entierro de los años 20 (siglo XX).

(…). Por la tarde veo pasar por el Carrer de Cavallers un entierro envuelto en la tramontana. El viento hace tintinear las coronas y parece como si las uñas de un gato arañasen la hojalata. Pone carne de gallina. Las cintas revolotean sobre el coche mortuorio como los brazos de un pulpo, como los velos de Salomé, por decirlo más finamente. En lo alto de su asiento, el cochero ha quedado como aplastado y resumido, como un monigote que hubiese recibido un enorme mazazo sobre la gorra de charol y hubiese quedado comprimido. Dentro de la luz rutilante, afilada, cruda, de la tarde; bajo el cielo despoblado, metálico, inmenso; en el vacío de la calle, el entierro con el cortejo vestido de negro, tiene un aspecto irrisoriamente grotesco. El cura, con el roquete hinchado lleno de viento, parece como si fuese a ponerse a flotar en el aire de un momento a otro. El monaguillo, con la cruz alzada, tiene dificultades para caminar. Los del duelo no pueden dar a su cara ninguna compunción: tienen bastante trabajo en sujetarse el sombrero con las dos manos. Las campanas tocan a muerto y el viento se lleva la gravedad: los toques volean, de aquí para allá, como andrajos. El entierro enfila el Carrer Estret y parece un animal extraño y fabuloso que camina como una fuerza siniestra.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 97).

Escritos míos donde aparece Josep Pla:

Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
En la tumba de Josep Pla: (iBookstore, Tagus, Google Play)
Josep Pla en movimiento: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Triste hervidero: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Rutina de la mala gente: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Adiós, Vallirana: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Carta a una amada: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cerrazón: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Primero la verdad que la paz: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)

El nacionalismo y Pío Baroja (XV)

(El nacionalismo y Pío Baroja, decimoquinta entrega)

Pío Baroja, junto al mar de San Sebastián. (De la serie "El nacionalismo y Pío Baroja").

Pío Baroja, junto al mar de San Sebastián.

Además, el nacionalismo lleva un cargamento histórico que la masa popular, con un gran sentido de la realidad, mira con un desdén absoluto. La masa popular es radical, es antitradicionalista, es antihistórica, y tiene razón. Su instinto le hace comprender que en la tradición está su enemigo. El hombre que vive en el pasado no ama el presente y quiere vaciar casi siempre el porvenir en el molde de lo pretérito. Nosotros, no; nosotros no queremos ocuparnos del pasado, no queremos saber las fases que han servido de etapas al martirologio del pueblo. La Humanidad ha levantado dos grandes construcciones: la Historia y la Ciencia. La Historia es como un río, tan pronto claro, tan pronto turbio, que viene de la oscuridad de las edades lejanas; la Ciencia es la construcción sólida de la Humanidad, la única bienhechora; ella, poco a poco, a medida que avanza, nos va dando el pan del cuerpo y del espíritu, y va alejando de nuestro lado las enfermedades y la muerte.
(…). Sí, la ciencia es sagrada; podremos comprenderla o no; podrá estar por encima de nosotros, pero no importa, es nuestra protectora, es nuestra madre. La historia, no; la historia es traidora, la historia es reaccionaria, la historia trata de escarmentarnos con el ejemplo; pero, afortunadamente, los pueblos no tienen memoria y olvidan a los tiranos y olvidan a sus verdugos. Es la manera mejor de vengarse de ellos.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 96).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja (XIV)

(El nacionalismo y Pío Baroja, decimocuarta entrega)

Pío Baroja en Itzea, en 1918. (De la serie "El nacionalismo y Pío Baroja").

Pío Baroja en Itzea, en 1918.

Yo no creo que haya nada útil, nada aprovechable, en el nacionalismo; no me parece, ni mucho menos, el régimen del porvenir. Si ya a los hombres nos empieza a pesar el ser nacionales; si ya comenzamos a querer ser solo humanos, solo terrestres, ¿cómo vamos a permitir que nos subdividan más, y el uno sea catalán, y el otro castellano, y el otro gallego como una obligación?
Porque ahora lo somos todos, claro, según nuestro nacimiento; pero yo, vascongado, voy a vivir a Madrid y soy un madrileño, sin necesidad de exigirme expediente, y el aragonés, o el valenciano, o el gallego que viene a vivir a Barcelona es un catalán como el que haya nacido en Reus o en Gerona.
(…) ¿Y por qué obligar al que se siente castellano o aragonés, que es una tierra de trigo, de viñas y de olivos, a identificarse con el vasco verdadero, de una tierra de maíz y de manzanos?
No, yo no veo en el nacionalismo como un régimen del porvenir; podrá ser un camino en países constituidos por razas distintas: en Austria, por ejemplo, en donde los checos luchan contra los sajones; en Rusia, donde los polacos luchan contra los eslavos; en los Balcanes, en Finlandia, en Irlanda; ¡pero aquí!, aquí no tiene razón de ser y creo que en el fondo no tiene tampoco raíz; creo que en el fondo no se sostiene más que por rivalidades personales, por celos de unos personajes contra otros, por ver el modo de quitarse la parroquia mutuamente.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 96).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja (XIII)

(El nacionalismo y Pío Baroja, decimotercera entrega)

Billete de Pío Bajoja, de 1978 (en la serie sobre el nacionalismo)

Curioso billete de 25 pesetas (cinco duros).

Así, como decía antes, que era muy posible que no hubiese problema catalán, creo también muy posible que no haya dentro de ese problema, si lo hay, cuestión de rivalidad de lenguas.

La cuestión del predominio del idioma se ha de resolver por el tiempo. El castellano se ha convertido en español y hasta en hispanoamericano; es una lengua tan nuestra como de los demás españoles, tan del catalán como del gallego o del vascongado.

(…) Hace unos días se decía que los yaquis querían proponer el español como un idioma universal. ¿Y no sería estúpido hacer perder la extensión de una lengua, que es también de uno, por un prurito de amor propio? Dar a entender, como lo hacen los catalanistas, que el castellano se conserva en Cataluña por la presión oficial, es un absurdo. Aquí, en Barcelona, se han hecho en estos últimos tres o cuatro años grandes Enciclopedias; pero se han hecho en español, y es natural, porque es la única manera de tener la venta en América, porque el interés de todas las regiones españolas es hacer del español una lengua expansiva.

Ante los hechos es ridículo afirmar es despotismo central en la cuestión del idioma. Es naturalísimo que de los cuatro o cinco idiomas nacionales haya preponderado uno, y esto ha pasado en Francia y en otros países, y esto pasa en España; pero el Estado no ha hecho presión aquí y, si la ha hecho, no ha sido tan enérgica como la han hecho en Francia, en Alemania y en Inglaterra, con sus idiomas regionales.

(…) Todos los pueblos que caen quieren regiones más o menos separatistas, porque el separatismo es el egoísmo, es el sálvese el que pueda de las ciudades, de las provincias o de las regiones.

Ya sé que no se puede hablar hoy de separatismo, porque los nacionalistas, aun los más absolutos, no quieren llamarse así. ¿Pero esta es una cordialidad que debemos agradecer o es el reconocimiento de que no se puede vivir separados? ¿Es un mérito o es el convencimiento de que no se pueden cortar los lazos con que nos une a los españoles, sobre todo, la geografía?

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 92).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja, un inciso sobre arquitectura (XII)

(El nacionalismo y Pío Baroja, duodécima entrega, en un inciso)

Pío Baroja, mirando desde arriba. Entradilla en un inciso sobre el nacionalismo

Pío Baroja, asomado. Parece que nos esté diciendo: “Buenos días, buenos días”.

Esta ciudad está orgullosa de sus artes suntuarias y se considera bien ornamentada. Yo os diré que la arquitectura barcelonesa me parece aparatosa y petulante. (…).
Entre nosotros, los arquitectos, con un sentido que me parece bárbaro, quieren ser individualistas; así cada cual se va por los cerros de Úbeda; así hay casa en Barcelona que parece una caverna, otras que tienen el aire de un animal vivo, de un cangrejo puesto de pie o de una montaña de caracoles. (…).
Yo no quisiera vivir en una de esas casas que tienen las puertas parabólicas y los balcones torcidos y las ventanas irregulares; me parecería que me había vuelto loco o que me encontraba preso de los ensueños de una digestión difícil.
Decía el poeta José Carner, cuando yo abominaba de estas puertas parabólicas, que mi enemiga contra ellas era de salvaje. Yo creo que no, que es de civilizado. Esa forma de puertas repugna al sentimiento del equilibrio y de armonía que llevamos dentro.
No soy partidario de lo que se considera aquí como arquitectura artística; primero, porque no representa nuestra época; después, porque estas casas no son absolutamente higiénicas. (…).
Comparad la Sagrada Familia con la Catedral, y esa apreciable familia os parecerá completamente grotesca; comparad cualquiera de los palacios nuevos con la Audiencia o con la torre que hay en esa plaza que creo que se llama de Santa Ana, tan sencilla, tan esbelta, tan armónica.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 84).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja (XI)

(El nacionalismo y Pío Baroja, undécima entrega)

Pío Baroja, algo despistado (en entregas sobre el nacionalismo)

Pío Baroja aparentemente despistado.

Si estas palabras las oye un redactor de La Publicidad, dirá, como decía ayer, que yo no tengo ni memoria ni lógica, y no tengo ninguna de estas cosas importantes, porque antes hablé del semitismo de los catalanes y el otro día dije que Barcelona es la forja donde se funden los ideales colectivos de la España del porvenir.

Yo no veo aquí la falta de lógica. Yo dije que en Cataluña había espíritu judío, y es verdad; yo lo sigo creyendo; este espíritu judío está en muchos comerciantes ricos catalanes, está en muchos de esos hombres que han empujado a España a una guerra imbécil en Melilla; está en los que, después de explotar a rincones desgraciados de nuestro país, han tenido la estupidez de desear que España desaparezca y de gritar muera España, como si se pudiera desear la muerte de un país noble y desgraciado.

Yo no he hablado nunca mal del pueblo de Barcelona; he hablado mal principalmente de sus magnates, de esos señores que han despedido a los soldados con un escapulario y una cajetilla; he hablado de sus intelectuales, que me han parecido pedantes, afectados, mezquinos, y he dicho que tienen espíritu judío; lo he dicho y creo que lo seguiré diciendo, si así me lo parece.

Que yo he afirmado en una novela mía que Prim se parecía a un bandolero y ahora alabo a Prim, dice La Publicidad. No; asegurado así es de mala fe.

En una novela mía un personaje lo dice; yo, no. Pero aunque lo dijera yo, yo no tengo inconveniente en admirar a un bandido. Entre un bandido y un gran comerciante, yo casi prefiero al bandido. El uno roba en el camino real y el otro roba con el libro de cuentas.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 81).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja (X)

(El nacionalismo y Pío Baroja, décima entrega)

Foto incluida en la serie sobre el nacionalismo catalán

Pío Baroja, muerto

Yo lo digo, porque lo creo así; para mí vuestros intelectuales y vuestros políticos no han estado a vuestra altura; ni os han descubierto, ni os han estudiado, ni os han dado beligerancia ante el mundo. Yo lo decía con indignación de los catalanistas. Cataluña y Barcelona se conocen en el mundo, más que nada, por sus revueltas románticas, por el ansia de ideal de su población proletaria.

(…). Barcelona que, por su aspecto, por su sentido colectivo y por su población obrera es una gran ciudad, es, por sus intelectuales, por sus genios catalanistas, de una mezquindad bastante grande, de una cursilería bastante pintoresca.

Yo no les odio, ni mucho menos; aunque creo que si fuera catalán les odiaría; ¿pero cómo tomar en serio estas pedanterías pesadas de mi amigo Corominas, de este gran hombre cuyos pensamientos están como nadando en grasa, ni considerar como definitivas las brillantes flatulencias de Gabriel Alomar, ni dar importancia al esnobismo sin gracia ni ligereza del Xenius de La Veu de Catalunya? Yo, como digo, no les odio; pero me parecen insignificantes, más insignificantes todavía que nosotros, los del resto de España; porque allí, al menos, el pueblo no nos oye ni nos hace caso; pero aquí, sí; aquí está atento, aquí no se puede desvariar sin tener una grande responsabilidad. Allí los que escribimos somos como oficiales honorarios, que no tenemos soldados; aquí, no; aquí son como oficiales poltrones de un ejército admirable. Aquí el pueblo es culto, aquí el pueblo tiene un fondo social que no tiene el resto de España.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 79).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

Calor del Ampurdán

(sobre el calor del Ampurdán). Josep Pla a la mesa, en su "mas"

Josep Pla a la mesa, en su “mas”

Estos últimos días ha hecho calor, pero en la última madrugada llovió dos o tres horas. Por la tarde, la mezcla del bochorno de la tierra y del frescor del aire, es deliciosa.

Voy al “mas” por la carretera del cementerio. Desde Morena se ve un gran panorama: los Pirineos al fondo, blancos, sobre un cielo inmenso (…); en primer término el pequeño Ampurdán es como una miniatura dibujada, preciosa.

La lluvia ha refrescado el verde de los pinares y de las alfalfas. Todo está brillante, bruñido. El trigo está en el momento del paso del verde a la espuma blanca y rubia de la madurez. (…). Los colores son fuertes y lustrosos y los perfiles muestran una incisión profunda, una rugosidad precisa. El paisaje me hace pensar en las pinturas de los primitivos que a veces veo reproducidas en las revistas ilustradas. ¿Me será posible ver esa pintura algún día?

A las tres de la tarde la temperatura es elevada y la luz es cruda. Cuando entro en la gran sala del “mas”, abro un poco el balcón y el viento hincha, ligeramente, la cortina. Afuera, en las acacias inmediatas, se oyen los gorriones. La presencia de los pájaros parece aumentar el silencio. El silencio siempre sorprende. Es una cosa insólita, que tiene una punta de misterio. Paso un rato, sentado en una silla, perplejo. El viento hincha y deshincha la cortina.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 92).

Escritos míos donde aparece Josep Pla:

Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
En la tumba de Josep Pla: (iBookstore, Tagus, Google Play)
Josep Pla en movimiento: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Triste hervidero: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Rutina de la mala gente: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Adiós, Vallirana: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Carta a una amada: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cerrazón: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Primero la verdad que la paz: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)

El nacionalismo y Pío Baroja (IX)

(El nacionalismo y Pío Baroja, novena entrega)

(Foto incluida en la serie sobre el nacionalismo catalán). Pío Baroja, enfermo de muerte, con Ernest Hemingway.

Pío Baroja, enfermo de muerte, con Ernest Hemingway.

Barcelona me parece una ciudad exuberante, que, a pesar del cosmopolitismo que producen los puertos concurridos como el suyo, se mantiene íntimamente hispánica, extraordinariamente española.

En cambio, la producción intelectual barcelonesa, ¿qué impresión da? Hay drama en catalán que parece escrito en la Noruega; versos, que parecen confeccionados en el bulevar de Montmartre; comedias lacrimosas, como las de Rusiñol, en las cuales uno se encuentra como disuelto en un mar de merengue internacional; hay de todo: sueco, noruego, dinamarqués y hasta tártaro; lo que no se ve es que haya nada catalán: por lo menos, nada alto, nada fuerte, nada digno del país.

Todos los productos de la intelectualidad catalanista me parecen híbridos, sin el sello de la raza. Me dan la impresión de esas comidas de hotel y de sleeping-car, que todas se parecen, que todas se componen de una tortilla a la francesa y de un pollo desabrido envuelto en ensalada.

Aquí, en las cocinas de esos primates del intelectualismo catalanista, se huele a Emerson y a Carlyle, a Nietzsche y a Ruskin; lo que no aparece por ningún lado es el olor a la tierra.

Alguien me dirá que yo no puedo juzgar esto; que yo no conozco ni el idioma, ni la tierra, ni las costumbres. Cierto. Hace algunos años, cuando se llegaba a Barcelona y se encontraba uno con aquellos intelectuales que entonces se distinguían por la melena y por la pipa, lo primero que decían era: ¡Ah! Usted no conoce el problema.

Es verdad; yo no conozco el problema. Además, es muy posible que no haya problema, y que todo el problema catalán sea como el problema español: una cuestión solamente de libertad y de cultura.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 77).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja (VIII)

(El nacionalismo y Pío Baroja, octava entrega)

(Serie sobre el nacionalismo) Pío Baroja al óleo.

Pío Baroja al óleo.

No voy a poder entreteneros hablándoos de la Grecia, ni de la Macedonia, ni de la China; ni de Antropología, ni de Geología, ni de nada; os tengo que hablar de mis cuellos postizos, del catalanismo, del nacionalismo, de literatura y de otras cosas igualmente vulgares y sin importancia. (…).

Esta situación especial del hombre retado a decir cosas duras, me obliga a no manifestar mi entusiasmo que en el fondo siento por esta ciudad esplendorosa y magnífica (Barcelona).

Hablaré, pues, entreverado; ya que no puedo ser pájaro, ni quiero ser rata, me dedicaré a ser un poco murciélago.

Yo, ciertamente, no he negado a Cataluña nunca, y menos a Barcelona; lo que sí he negado en su mayor parte ha sido la intelectualidad de Barcelona.

Yo veo aquí una porción de mentiras, acumuladas con intenciones más o menos piadosas, acerca de Cataluña en sí misma y de Cataluña con relación al resto de España.

Yo no veo aquí la acomodación espiritual entre lo que es Cataluña en sí y lo que es Cataluña representada por su docena y media de escritores y periodistas.

A mí Cataluña me da la impresión de ser casi más española que las demás regiones españolas. Los catalanistas, en cambio, aseguran que no, que Cataluña casi no tiene nada que ver con España, que es un país con otra raza, con otras ideas, con otras preocupaciones, con otra constitución espiritual.

Por diferenciarse, encuentran los catalanistas una porción de contrastes étnicos, psicológicos y morales entre catalanes y castellanos. Son los castellanos individualistas, los catalanes son colectivistas; son los castellanos fanáticos, los catalanes, tolerantes; son los castellanos místicos y arrebatados, los catalanes son prácticos. Yo nunca he visto estas oposiciones ni estos contrastes, y no digo esto como patriota, sino como un hombre más o menos observador.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 75).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

Otra vez el poeta Josep Carner

Josep Carner

Josep Carner

Recuerdo que, en el invierno pasado, Joan Climent me decía en Barcelona que la literatura de Carner es exquisita. Yo la encuentro más que exquisita: Carner es un gran poeta. Lo es, diríamos, en el sentido técnico, de ejercicio escolar. En este plano, Carner es un enorme escritor, probablemente uno de los más considerables del mundo. Esto que acabo de escribir se comprende, sobre todo, si se tiene presente que Carner trabaja una lengua que literariamente está por hacer, pobre, envarada, anquilosada, muy limitada de léxico, llena de zonas corrompidas, seca como los huesos, de una anarquía ortográfica mantenida por núcleos intelectuales del país, desarrollándose en una ciudad caótica e inmensa, en medio de la indiferencia de una gran parte de la sociedad, en un núcleo humano que tiene, más que la dureza de un cristal de contraste, un poder de absorción meramente biológico, la aspiración de una enorme esponja. En este sentido, el catalán vive en tragedia permanente.

Tendremos, pues, que agradecer siempre a Carner el esfuerzo que hace, el esfuerzo técnico.

Pero después hay una segunda parte: la literatura de Carner no prende mucho, no tiene profundidad humana; a pesar de que nunca es frívola, tiene poco que ver con la vida y las obsesiones de la gente de la época: a veces hace el efecto de un provenzalismo de vitrina, siempre muy gracioso y elegante, pero de poco peso en las vísceras.

Carner, claro, tendrá discípulos. (Y quizá esto es lo que no convendría). Los que exploten su parte de marquetería y de juego verbal, llegarán rápidamente a la insignificancia. Los que traten de aplicar la retórica carneriana a la propia confusión mental parecerán poetas ingleses o escandinavos traducidos. Carner es un caso de agotamiento de una fuente poética.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 90).

Escritos míos donde aparece Josep Pla:

Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
En la tumba de Josep Pla: (iBookstore, Tagus, Google Play)
Josep Pla en movimiento: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Triste hervidero: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Rutina de la mala gente: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Adiós, Vallirana: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Carta a una amada: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Cerrazón: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)
Primero la verdad que la paz: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo)

El nacionalismo y Pío Baroja (VII)

(El nacionalismo y Pío Baroja, séptima entrega)

(Sobre el nacionalismo) Pío Baroja

Un dibujo de Pío Baroja realizado por Ramón Casas.

Volvieron mis amigos a la carga y a reprocharme mi pereza. Yo decía: ¡Pero si mi oratoria no es brillante, ni original! Si no empleo más que lugares comunes, y he llegado a la gran vergüenza de decir: Yo entiendo, señores, como los diputados de la mayoría. ¿Para qué voy a hablar? ¿Llevo yo dentro algún sermón de la Montaña, como Cristo? ¿Yo soy un Séneca o un Pedro Corominas, un Gladstone o un Bertrand y Musitu? No; por eso no quería hablar. Pero me han pedido tantas veces que dijera algo que, al último, he tenido que ceder para no parecer terco, y en el salón del hotel me he puesto a escribir estas cuartillas y a hilvanar unas cuantas vulgaridades acerca de Barcelona.

Yo lo siento por vosotros, porque os vais a sentir defraudados, os vais a aburrir, pero acordaos de que hoy es día de Viernes Santo, día de ayuno y de abstinencia de carne, y que no está mal el mortificarse un poco. Tomad, pues, mis palabras escritas por una vigilia, por algo así como espinacas espirituales y consideradlas como una pequeña mortificación propia de Semana Santa.

No tengo embotellado nada para soltarlo entre vosotros, no tengo ningún libro en mi maleta; no puedo consultar nada: ni apuntes, ni periódicos, ni revistas; todo mi equipaje se reduce a unos cuantos cuellos y puños postizos, ya usados, y a un reloj de bolsillo, que tiene el minutero torcido y que me daría mucho que hacer para averiguar la hora, si mi reloj tuviese la humorada de andar. Afortunadamente, no anda. Se me cayó hace un año en la Plaza de San Pedro, de Roma, y desde entonces está parado, con una consecuencia extraordinaria. Así que, más que para saber la hora, lo llevo de lastre. Como digo, todo mi equipaje es este y unas cuantas ideas, más o menos arbitrarias, que tengo en la cabeza.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 72).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

 

El nacionalismo y Pío Baroja (VI)

(El nacionalismo y Pío Baroja, sexta entrega)

Pío Baroja (entregas del nacionalismo y el autor)

Pío Baroja, posando como si estuviera leyendo.

No sé si tenéis alguna opinión, buena o mala, acerca del que escribe estas líneas; si la tenéis, no intentaré yo modificarla; si no la tenéis, os diré que soy yo un hombre ingenuo y sincero, poco social, poco político y un tanto vago. Me dijo en un artículo Pompeyo Gener que yo era un ogro finés injerto en un godo degenerado; yo no me siento ni tan degenerado, ni tan finés, ni tan ogro; por ahora no me he comido ningún niño crudo, y me figuro que no llegaré a adquirir estas raras aficiones gastronómicas.

Yo me había opuesto a dar una conferencia aquí, porque, realmente no tengo grandes cosas que decir y, además, porque poseo un sentido pedagógico tan pequeño, tan poco confiado, que me impulsa a sospechar si todo el mundo tendrá razón, aunque todo el mundo defienda cosas distintas.

Estaba, pues, en la situación expectante y tranquila de un curioso; había convencido a mis amigos de que mi oratoria es, como dice La Publicidad de ayer, con gran exactitud, ni brillante ni original, sino llena de lugares comunes, de tópicos de mitin y de vulgares frases efectitas, cuando apareció un artículo en El Poble Català pidiendo que hable en el Ateneo y ejerza de ogro, diciendo desde allí cosas fuertes, si es que me atrevo a decirlas.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 71).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

El nacionalismo y Pío Baroja (V)

(El nacionalismo y Pío Baroja, quinta entrega)

Pío Baroja y el nacionalismo

Excelente imagen sobre el hombre, el mono y el cerdo.

Con relación al interés parece lógico y práctico a primera vista que las regiones ricas se quieran separar de las pobres. Es un sentimiento egoísta, mezquino, pero muy natural. Quizá a la larga no sea tan práctico como parece. Lo sea o no lo sea, lo que no comprendo es que se odie a la región pobre y a sus habitantes por pobres. Esto será siempre una aberración, un sentimiento despreciable para un verdadero chapelaundi. (…).

En todos los pueblos del mundo la política produce un elemento ambicioso, arribista, bajo e inmoral. Político y chanchullero son sinónimos. (…)

Y si las gentes mezquinas que necesitan que España se disgregue están en mayoría, que se disguegue, que se separen las regiones unas de otras y se vaya cada cual por su lado, pero hagamos la despedida general más bien con una sonrisa que con una amenaza. Al fin y al cabo, por esto no se ha de hundir el mundo, ni la tierra de España ha de desaparecer en los mares.

Si las patrias y los templos se derrumbaran, no lloremos por ellos, pensemos que se levantarán otros mejores y que al fin y al cabo la patria del hombre es el mundo; y el mejor templo, la naturaleza.

Si hacemos esta disosiación sin muertes, asolamientos ni otros disparates y el hacerlo es un error más de los españoles, al menos si tenemos que reunirnos mañana de nuevo y no hay sangre de por medio no habrá tampoco un obstáculo grave para la unión.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 55).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

 

El nacionalismo y Pío Baroja (IV)

(El nacionalismo y Pío Baroja, cuarta entrega)

Pío Baroja y el nacionalismo

Pío Baroja, en la cuarta entrega del nacionalismo, y siguiendo con su pragmatismo.

¿Así que no hay diferencia regional ninguna? -me preguntarán-. Sí, sí la hay, pero es una diferencia que apenas puede trascender a la política. Hay, no cabe duda, un matiz sentimental especial en cada región, pero este matiz se encuentra vagamente expresado en la poesía y en la música populares, en las costumbres; puede servir para informar una clase de literatura o de arte, pero no bastará para hacer leyes distintas.

Así un político catalán, castellano o vasco no se diferencian en nada, usarán todos las mismas ideas y los mismos lugares comunes; en cambio, un escritor y un músico se distinguirán.

Yo, por ejemplo, no siento hostilidad alguna para la gente del Mediterráneo, aunque me han acusado de esto los catalanes, pero tampoco tengo con sus escritores y artistas una hermandad espiritual.

A mí, en general, los escritores catalanes y todos los del Mediterráneo me aburren; me aburre Blasco Ibáñez, me aburre Salvador Rueda, me aburre también Ricardo León. Su obra entera me parece caligrafía pura.

Un pintor catalán me decía hace dos años en un café de Barcelona: “Cuando veo un tiempo como el de hoy, oscuro, lluvioso y triste me acuerdo de los libros de usted”.

Y yo, que encontraba muy lógico lo que me decía, le contestaba:

-Yo cuando leo a los escritores catalanes me parece que estoy en el gabinete de un dentista.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 52).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)

 

El nacionalismo y Pío Baroja (III)

(El nacionalismo y Pío Baroja, tercera entrega)

Una reseña biográfica de Pío Baroja

Una reseña biográfica de Pío Baroja. Gracias al periodismo, Baroja fue un escritor viajado, una buena dosis contra el nacionalismo.

Julio César, que conocía muy bien a los pueblos, dijo a los españoles unas frases muy severas después de la batalla de Munda.

“Habéis aborrecido siempre la paz de tal manera, que nunca pudo el Pueblo Romano dejar de tener entre vosotros las legiones. Los beneficios los recibís como injurias y estimáis por favores los agravios. Así, jamás habéis podido conservar ni la concordia en la paz ni el valor en la guerra”.

Aun descontando la irritación de César, yo me temo que en estas palabras severas haya un gran fondo de verdad.

Por lo menos, la concordia en la paz bien claramente se ve que no la sabemos conservar.

Si se llega a establecer la autonomía de Cataluña a disgusto de los demás españoles, es de temer que éstos vayan hasta la ruina con tal de perjudicar a los catalanes, y los catalanes, a pesar de ser comerciantes y prácticos, hagan cualquier absurdo para mortificar a los castellanos.

Es así la raza: fácil para la saña, para la venganza, como es fácil también para el entusiasmo y la cordialidad. ¡Qué obra la de los catalanistas y los bizkaitarras! ¡Excitar el odio interregional, fomentar el kabilismo español ya dormido! ¡Qué pobreza! ¡Qué miseria moral! ¡Qué fondo de plebeyez se necesita para emprender esa obra!

Esas gentes que llevan barretina, que es como un calcetín puesto en la cabeza, o esos vascongados de Bilbao, que gastan una boina tan pequeña que parece un solideo, no pueden discurrir como nosotros. Son chapelchiquis.

Hay que tener en cuenta que el insultarse no es necesario ni aun para la separación. Los noruegos no necesitaron insultar a los suecos para separarse de ellos; pero estos eran chapelaundis.

Cierto que un escritor como Maragall reaccionó contra esta tendencia y ensalzó a todas las regiones de España; pero en sus versos laudatorios se notaba en el fondo la política.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 39).

Escritos míos donde aparece Pío Baroja:
Dietario en Red 2004-2006: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Dietario en Red 2007-2008: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Artículos fronterizos: (iBookstore, Amazon, Tagus, Kobo, Nook)
Cae Nueva York: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Madera de perdedor: (iBookstore, Amazon, Tagus)
Escapada a Salamanca: (iBookstore, Amazon, Tagus)