Inquietante declaración

Una imagen que simboliza el paso de la vida a la muerte

Reconozco que me estoy acojonando. Las palabras de esta chica contienen ciertas inclinaciones sobrecogedoras.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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¿Surge una sirena?

Una chica en la playa

—¿Eres una sirena?

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Rara hospitalidad

Camiseta con sangre

Me bajo la camiseta escandalosamente impregnada de sangre.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Un solo golpe

Compasion

—No tienes nada. Ven, vivo ahí delante. Voy a curarte.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Desde el vientre

Vientre de mujer

Encoge la barriga para que mi mano resbale sin dificultad.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Mayúsculo trago

Un cubata

—¿Y qué ponían en la tele?

Me quedo como desencajado.

—¿Por la tele?

Me lo pienso y prosigo.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Cuestión de edad

Funeral de Francisco Franco

—Estoy muy intrigada. ¿Es verdad que tienes treinta y tres años?
—Por supuesto. Nací a finales de 1963.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Mujer, literatura y noche

literatura

—Me han dicho que escribes, que te han publicado un libro.

Yo no sé qué decir. ¿Quién es este chocho? ¿De dónde ha salido? Aparenta unos veinte años.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Calle Monturiol, a tope

Four Roses

Tengo un buen cebollón. Probablemente se me nota.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Explicaciones amorosas

Pelo negro

El impulso del amor me empuja hacia la calle. No dejo de pensar en la morena de la calle.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Historia de sexo

Una morera

Una chica escandalosamente gorda. Me sorprendió que en menos de un minuto los dos se comieran la boca.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Surge el amor

Artística imagen que representa al amor

Me estoy enamorando.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Caluroso erotismo

Bailando en la barra de un bar

La chica regala. Con el mentón alzado no le quito ojo.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Un vídeo casero robado

Mis amigos creyeron que lo iba a echar de casa a hostias.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Un vaticinio

Raya de una costa

Hoy el horno de la noche está de nuestra parte. Lo sé. Aunque parezca que se confude.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Fingiendo una propuesta

Coche en la noche

Cuando se baja los pantalones hasta las rodillas, una de las nenas se muestra insolidaria y abandona a su amiga cambiando de acera.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Fiera anécdota

Una navaja

Rebasa al nota un par de metros, echa el freno de mano, deja el coche en marcha, empuña una navaja de la guantera, deja su portezuela abierta de par en par y se dirige hacia el nota abriendo la navaja.

—¿Tú acabas de pedirme un cigarro?

Fragmento perteneciente a TRENZADO DE HOMICIDAS.

Escaramuzas

Prototipo de un guardia de seguridad

Toda la colegada se queda de piedra. Todos nos vamos muy rápido a la puta calle. Y en la puta calle, los seguratas y unos mamarrachos nos vacilan.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Recuerdos de la noche

Cierta imagen de la soledad

Otra vez la noche y su fiesta, los bares y las discotecas, y sus borracheras, y las tías de aquí para allá, enrojecidas por el sol, calientes, dulces, prominentes. ¿Adónde puede ir mejor un menda solitario como yo?

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS.

Noches de fiesta

Manel, yo, Tete, Carmelo, Jorge, Vale

De calentura se presenta la noche. Las noches calurosas son las mejores. Las tías sudan más, beben más, se les va la olla antes. Tengo la sensación de que la noche se presenta de puta madre. Nosotros somos seis, los seis: el Manel, el Tete, el Vale, el Carmelo, el Jorge y yo. Somos los mejores, los de más palique.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS.

La primavera…

Suicidio en la secta Heavenis Gate

Las primeras golondrinas de la temporada le regalaron sus ruidosos cánticos,

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El acoso» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 118).