Sesión satisfecha

Látigo masoquista

Había subestimado su inteligencia. Reconozco que la ciudad ofrece muchas posibilidades.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 21).

Cosas de profesionales

Luis de Góngora, padre del Culteranismo

A veces, con la adrenalina tocándome la chumbera del culo, me pongo filósofo, redicho, como culterano fracasado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 20).

Una compañía

Sadomasoquismo

—Sí, ama.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El fragor de la sangre» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 19).

En otro bar

¿Un váter de bar?

—Espérame un momento, que voy a echar una meada.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 15).

Por la noche

San Sebastián, por la noche

El rubiasco alargaba sus pisadas como si nada. Otra callejuela. Una sirena muy distante. El rostro sin novedad de los transeúntes.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 14).

En un bar

Puerta abierta para el delirio

—Caballero, ¿se encuentra bien?
—Sí, por supuesto.

El camarero se justificó, carraspeó en su soflama.

—Parecía como acalorado.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 13).

Bajo la lluvia

Lluvia en la ciudad

No hallaba la postura adecuada refugiado dentro del abrigo. Los cascajos del escalofrío siempre alcanzaban su hueco, estremeciéndolo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 12).

En la playa de La Concha

Playa de La Concha, San Sebastián

La islilla reverberaba de frescura, exigía ideas frescas.

—¡Yo qué sé!

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 11).

Delirios

Placa de la Guardia Civil

—A sus órdenes.

La fortaleza de Segis, enconada, resquebrajó el teléfono al colgarlo.

—¡Cabronazos!

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 10).

Difícil respuesta

Interrogantes muy vitales

Observaba la puerta sin pensar en cosas claras, sin pensar, con las quijadas entreabiertas, sin beber ya, sin moverse ya, con la puerta iluminada en sus pupilas rectangulares, verticales, mientras la noche se expandía.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 9).

Muerte cercana

Etarras

—Sí, por qué.
—Porque lo acaban de hacer picadillo en Bilbao, junto a un teniente y varios rasos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 8).

Entorno amenazante

El miedo

Una inmensa nube de tormenta, con ojos como fauces, raía el azul diáfano del cielo. Se cimentaba con violencia, instalaba sus sacos de pedrería helada, sus aguas granizadas. Los relámpagos mostraban sus múltiples ojos para que las personas de la calle conocieran el rostro de las almas atormentadas: unas fauces amortiguadas por la quemazón del rayo y la Goma-2 de los truenos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 7).