Bucolismo y bar

Sacié mi sed junto a la higuera,
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 72).


Sacié mi sed junto a la higuera,
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 72).

—La única pena que tenemos es que no nos hayas visto hasta hoy
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 71).

—Porque te estás muriendo
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 70).

A la muerte se la mira mal. Casi ninguna persona la quiere ver.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 69).

—¡Ahora no te duermas!
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 68).

El agonizante, vaya usted a saber por qué, supone que su pueblo fue engullido por la necesidad.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 67).

La muerte y los muertos dominan hoy a la gente del Paseo.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 66).

Viéndose a sí misma, le asoman las primeras lágrimas.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 64).

Nadie la escucha, ni siquiera le dedican una mirada fugaz.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 63).

Que tú hace dos días estabas viva, y ahora muerta.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 62).

Otra vez digo que los olores traen recuerdos.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 61).

Todo el pueblo estaba impregnado de la fragancia de muchos cipreses.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 60).

Los olores traen recuerdos.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 59).

El malaespina Antolín se acicala en el lavabo.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 58).

Este malaespina se está convirtiendo en un malaespina muy próspero.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 57).

Llora, patalea y parece que su ensañamiento nunca tendrá fin.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 56).

El esqueleto Federico está más frío que la difunta Mercedes.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 55).
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