Un resto de noche

Poquito a poco, todo el gentío del Paseo se va evaporando como lo hace la madrugada.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 31).


Poquito a poco, todo el gentío del Paseo se va evaporando como lo hace la madrugada.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 31).

—No tienes nada. Ven, vivo ahí delante. Voy a curarte.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Calafell Playa» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 137).

—¿Y qué ponían en la tele?
Me quedo como desencajado.
—¿Por la tele?
Me lo pienso y prosigo.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Calafell Playa» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 135).

Se restableció el silencio de los chavales. El estrépito de la tele había cambiado.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 92).

Los tres se reían de todo. Sin prisas, sin renunciar a la carcajada, ya con dolor de tripa,
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 91).

Escucho una frase. Cuando levanto los ojos, la muchedumbre de siempre camina con la misma cara de siempre, evitando mis ojos.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 39).

Observaba la puerta sin pensar en cosas claras, sin pensar, con las quijadas entreabiertas, sin beber ya, sin moverse ya, con la puerta iluminada en sus pupilas rectangulares, verticales, mientras la noche se expandía.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 9).
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