Suenan doce campanadas

Recreación de una vampira

Él se sienta sobre mis piernas, pero gran parte de su cuerpo descansa en sus rodillas, que se clavan en los cojines. Él me deja las manos libres y con las suyas expande hacia atrás mi cabello.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 62).

Era verdad

Estoy convencida de que él, halagüeño y sádico, masoquista y dulce, es un vampiro que desea beberse mi gélida sangre.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 61).

Como en un juego perverso

Lóbulo de una oreja

Ahora todo el salón es de color negro, él es de color negro y las seis amenazas son de color negro.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 60).

Tema del vampiro

Yo intento patalear, golpear, escurrirme de aquella masa apisonadora. Y no me canso de repetirle, histérica, que me quiero marchar.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 59).

Sobre el sofá

Y él me dice, sonriendo como sólo los ángeles saben sonreír, con una voz afable y sosegada, que es que no es de este mundo.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Doce campanadas de cálido carmesí» , del libro Cuentos agrios (pág. 58).

Desde el otro mundo

Sus manos ardían de dolor, y sus pies, más lejos de lo normal, se achicharraban

Fragmento perteneciente al relato titulado
«En los dientes de la noche» , del libro Cuentos agrios (pág. 48).

Razonamientos

Luz del día

Miró el cuello de su esposo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El acoso» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 109).

Desvaríos

Uno de los gestos del desvarío

—No levantemos la voz… los críos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El acoso» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 107).

¿Legítima defensa?

Pira humana

Pensó que el dedo de Colón la señalaba.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 101).

Difícil respuesta

Interrogantes muy vitales

Observaba la puerta sin pensar en cosas claras, sin pensar, con las quijadas entreabiertas, sin beber ya, sin moverse ya, con la puerta iluminada en sus pupilas rectangulares, verticales, mientras la noche se expandía.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 9).

Muerte cercana

Etarras

—Sí, por qué.
—Porque lo acaban de hacer picadillo en Bilbao, junto a un teniente y varios rasos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 8).

Entorno amenazante

El miedo

Una inmensa nube de tormenta, con ojos como fauces, raía el azul diáfano del cielo. Se cimentaba con violencia, instalaba sus sacos de pedrería helada, sus aguas granizadas. Los relámpagos mostraban sus múltiples ojos para que las personas de la calle conocieran el rostro de las almas atormentadas: unas fauces amortiguadas por la quemazón del rayo y la Goma-2 de los truenos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Un puzzle gris» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 7).