Una sonrisa
El pecho del golfante respondió
Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 60).

El pecho del golfante respondió
Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 60).
Ya no volvieron a existir más viernes de calentura y aguas para Ranchito.
Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 59).
su cabeza y sus pasos encallaron
Fragmento perteneciente al relato titulado
«Vuelos de deseo y grietas» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 58).
Parece que la esté viendo allá encimita de la loma
Fragmento perteneciente al relato titulado
«En un rincón oscuro» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 46).
mientras el plomo le silbaba por encima de su cara
Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 39).
Allá se hacinaron unos encima de otros.
Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 37).

Mis besos se ahogan
Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 31).
Y añadió: ya veo que no se te da nada meterte en un pudridero.
Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 29).

Parecía triste. Sus ojos cerrados y sus cejas mantenían el arco de los tristes.
Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 28).

De repente me hallé con un despojo dentro de una sábana.
Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 27).
Es lo que se entiende por amor a primera vista.

Es mentira pero verdad.
Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

La hermana me dijo que me mataron al novio.
“Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 25).

La niña Eduvigis creció con mimo y amor, como corresponde a una santa.
Fragmento perteneciente al relato
titulado «Eduvigis Lindavista» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 17).

Al final, irremediablemente, terminó recordándome a las morenazas de las películas que hacen de mala.
Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Hay un bobo que, por culpa de la influencia de una mujer, me mira como a un mamarracho. Apenas lo conozco. Apenas nos conocemos. Yo, de él, tan sólo he tenido indicios clarísimos de su memez. Tenemos a un bobo que me mira mal, por culpa de una mujer. Es largo de estatura, corto de miras, un bobo que se me atreve con palabras chamuscadas precisamente porque es bobo. No sabe dónde se mete. Psicológicamente, pueden volarle los dientes.
Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Es muy posible que los sueños torturen esta noche a Fernandín
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 155).
El descampado del cementerio, tras una tormenta como la de hoy, disfruta de una mansedumbre ejemplar.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 154).
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