Cierta inquietud, con viento

Un cielo violeta, bajo una amanecida de domingo, la del 18 de diciembre.  Recién abofeteado por la fuerza del viento, el viejo profesor abre la puerta de su casa. Piensa que parece un zarandillo.

Fragmento perteneciente a las memorias noveladas de la serie El viejo profesor

Amor y viento

Es la mañana de un sábado, la mañana del 17 de diciembre. Son las ocho menos cuarto, y con bocanadas de aire frío en la calle. El viejo profesor, tras sentarse en el sofá de su casa, habiendo encendido poco antes la estufa y el portátil, nota su conocido ensanchamiento de caderas después de varias horas de amor entusiasta.

Fragmento perteneciente a las memorias noveladas de la serie El viejo profesor
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Soledad y tiempo

Llevaba un mes sin afeitarse. Le crecieron pelos de loco, unos pelos tiesos y desorientados, escarolados y enredados. Una mañana se percató de que no temblaba de miedo, sino de frío, y sospechó que había perdido la noción del tiempo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 27).

Doce campanadas de cálido carmesí

Doce campanadas de cálido carmesí es un relato de juventud. Recuerdo que, durante su escritura, mediaba mi veintena de años, estrenaba mi primera novia «oficial», o «formal», como diría mi anterior generación, y poco tiempo después el Ayuntamiento de Cornellá de Llobregat le otorgó a la narración el premio Sant Jordi. Quise tensión para Doce campanadas de cálido carmesí, y estilo: todo junto. Y me salió una historia que ahora sale por separado y en e-book, con portada de un modernísimo Ernst Stöhr, en una ilustración del año 1899.

Un precioso colorín

Un colorín

El colorín Bigfredo, desde la alegría de sus aires, despierta cada mañanica a nuestra niña Margarita. Y cuando esto sucede, un haz de luz, delante de ella, traza los más caprichosos óleos, las más fantásticas y admirables pinturas.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Anhelos y luces» , del libro Cuentos agrios (pág. 39).

Abrazados a la esperanza

mientras el plomo le silbaba por encima de su cara

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El indiano Zacarías» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 39).

Besos, besos

Mis besos se ahogan

Fragmento perteneciente al relato titulado
«El día aquel del cementerio» , del libro Relatos del fuego sanguinario y un candor (pág. 31).

Ana, mi novia

Es lo que se entiende por amor a primera vista.

Es mentira pero verdad.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Balance del curso 2009-2010

Al final, irremediablemente, terminó recordándome a las morenazas de las películas que hacen de mala.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un idiota en mi entorno

Hay un bobo que, por culpa de la influencia de una mujer, me mira como a un mamarracho. Apenas lo conozco. Apenas nos conocemos. Yo, de él, tan sólo he tenido indicios clarísimos de su memez. Tenemos a un bobo que me mira mal, por culpa de una mujer. Es largo de estatura, corto de miras, un bobo que se me atreve con palabras chamuscadas precisamente porque es bobo. No sabe dónde se mete. Psicológicamente, pueden volarle los dientes.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Pasiones y muerte

La tirante Esperanza está enterrada en el cementerio de San Juan Despí.

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 79).

La tirante Esperanza

Noviazgo

La tirante Esperanza era una mujer muy chocante desde el primer momento,

Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 78).

Calle Monturiol, a tope

Four Roses

Tengo un buen cebollón. Probablemente se me nota.

Fragmento perteneciente a
TRENZADO DE HOMICIDAS
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Tiger Woods, casado infiel

Tiger Woods, mandando callar a sus críticos

¡Ay, Tiger, campeón imbatible de golf, que me dicen que abandonas tu inquebrantable trono deportivo por la dolorosa presión del dedo acusador!

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 13 de diciembre de 2009

Tiger Woods, casado infiel pertenece al libro titulado Artículos fronterizos

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En la Plaza Cataluña, por la noche

Plaza Cataluña, Barcelona, por la noche

Me desmorono en el césped de la plaza Cataluña. Los ojos de la infancia me observan.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 45).

Perdición

Camarón de la Isla

Escucho el cante de una radio que está por ahí, y me altera la figura de Camarón, su cante, el mejor regalo que podía ofrecerte en los cumpleaños.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 38).

Surge su vaca Gálvez…(133)

Antonio Gálvez Alcaide. ¿Antonio Gálvez Alcaide?

¡¡¡Me ha eskrito mi gran vaca Gálvez!!!

(…)

Hola, Paz. Qué dios ni

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 139).

* * *

Nota del autor. Como vi que Iván Tubau estaba ya perdiendo literalmente la cabeza por mi niña Paz, un ente de ficción, un experimento literario que llevé con un secreto hermético, no tuve otro remedio que salir yo mismo como personaje, una vaca sagrada de la niña que no encontraría competencia en amores (así, supuse, se le bajaría un poco el encoñamiento al amigo Iván Tubau, un encoñamiento que me resultaba, a esas alturas, embarazoso).

Con mi ordenador Eeepc…

Foto realizada con disparador automático. En memoria de mi último amor (jijiji)

…y mi último amor, chica de la que no sé si consiente esta foto en la internet, porque la tengo ilocalizable. Se dice que todos los que escribimos en un blog tenemos algo de exhibicionistas. No me extrañaría que cualquier día saliera aquí la fotografía de mi culo. Tampoco me sorprende presenciar cómo las personas de mi entorno, en cuanto se enteran  de que escribo la historia de mi vida, con la espontaneidad que ofrecen los bits, se alejan de mí para que no saque a relucir, sobre todo, las taras que se les escapan relacionándose conmigo.

Todo sea por las tecnologías de la información.