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EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

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Entradas Etiquetadas ‘bachillerato’

Incógnitas y un punto de frío

Sábado, 23 de Enero de 2010 Sin comentarios

FríoVaya semanita en el instituto. Toda la clase de 2º de Bachillerato en revoloteo, muy inquieta, por la inminente entrega de sus trabajos de investigación (Treballs de Recerca), que han de exponer los días 1 y 2 de febrero frente a un tribunal formado por tres profesores. Vaya Treball el de la alumna a quien he dirigido.

(…)

Vaya semanita. Todavía suena el trueno, aún se me cimbrean los pelillos del oído con el recuerdo del regreso al aula, esta mañana, de una alumna de 2º de Bachillerato, que es de las mayores, algo delgada, muy morena, con experiencia laboral. Continúa pasando el tiempo del día, esa rueda dentada, y sigue retumbando el recuerdo del regreso a clase de esta muchacha. Camino de su pupitre, tras cerrar la puerta, la muchacha insiste en soltar el latigazo realista de las siguientes palabras:

—¡Qué frío hace en el lavabo! ¡Se te queda el chocho helado!

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un tatuaje

Sábado, 19 de Diciembre de 2009 Sin comentarios

Un tatuaje

Ayer, una alumna de 2º de Bachillerato dejó claro en clase que no le gusta el Quijote.

—¡Don Quijote es un friki!

Ay, Dios, el bueno de don Quijote, con su rocosa nobleza humana y su locura parcial… Si el pobre Cervantes levantara la cabeza…

A veces pienso que esta clase de 2º de Bachillerato más bien parece un corral de gallinas, con tanto cacareo de mujercitas consentidas; un corral de gallinas con dos gallos deslavazados, difuminados: el alumno Joan y yo. Ayer, por ejemplo, con la ocupación de un aula vacía —mi grupo de Literatura se traslada en mi hora desde unos módulos, o “barracas”, como los llaman, al edificio del instituto—, el cacareo de los primeros minutos se ciñó en un capítulo inédito, no presentido.

—Profe, ¿tienes un tatus?
—Claro.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Clases

Lunes, 9 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

¿La gramática como puzzle?

A día de hoy se nos ve a todos muy recuperados. No puedo dejar de afirmar que este grupo que encontré devastado por la tos, es de lo mejorcito que he hallado en mis siete años de experiencia. Guardan silencio. Atienden. Absorben. Preguntan. Se transforma en gozada poder transmitirles mis trucos gramaticales, comprobar cómo se quedan boquiabiertos con ellos, con caras de luz.

—Es atractivísima la gramática, ¿eh? —les digo en broma.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

La mala suerte de Cervantes

Domingo, 8 de Noviembre de 2009 2 comentarios

Presumible retrato de CervantesDe nuevo el desgraciado espíritu de Miguel de Cervantes erizándose triste frente a mis ojos, en mi silenciosa madriguera, por las emigradas aulas de Bachillerato. Qué mala suerte tuvo Cervantes a lo largo de su vida. Qué gran ejemplo de resignación benigna. Qué gran horno crematorio su hígado, que convertía en cenizas la mala sangre de la vida. De nuevo el vivo fantasma de Cervantes bajo el colchón de mi cama, la tierna sonrisa de su punzante tristeza, su constante pleitesía a una pluma sin recompensa, a unas letras totalmente insertas en la negra sombra de su miserable vida sin suerte. La vida. La muerte. Una muerte. Un nacimiento. Murió el conquistador Hernán Cortés en 1547. Nació Miguel de Cervantes en 1547. El ciclo de las personas que dejan su nombre, como grabado a fuego, en la solitaria y estrecha senda de la posteridad. Cervantes, y su mala suerte como inmortal consejera. Cervantes, nada menos que en los tercios de Nápoles, con sus veintitantos años, con su mala suerte como negra sombra, como fiel compañera. La batalla naval de Lepanto contra los turcos, en 1571. Y Cervantes ardiendo en calentura, negándose a quedarse rebajado en la cámara de una galera. Salió a luchar como todos, en plan suicida, pero con la mala suerte de sus fiebres a cada paso. Un arcabuzazo le dio en el pecho; y otro, lo dejó manco, asuntos que ocurrían casi todos los días. Al poco se encontró con que su paga tuvo ese mes cuatro ducados más, dado su valor suicida. Sí, la acojonante suerte de Cervantes de nuevo frente a mis ojos, como una negra sombra que se repite cíclicamente trayéndome el fantasma del desgraciado escritor, para notarlo dormido debajo de mi cama. Qué mala suerte tuvo Cervantes. Josep Pla, ahí está otro humilde de espíritu, grande en letras, que vuelve para descerrajarme sus palabras sobre Cervantes, que vuelve para recordarme que se preguntaba por qué nadie habla de Cervantes como realmente fue, «un hombre muerto de hambre, de asco y de tristeza». Josep Pla, otro fantasma que a veces duerme debajo de mi cama. Cervantes. Su triste suerte. Le costó sudor y lágrimas hacerse con unas cartas de recomendación para su vuelta a España, como mutilado de guerra. Y cerca de Palamós, en la Costa Brava, a punto de emprender el camino de su tierra, unos piratas secuestran su galera y se lo llevan a Argel. Y en Argel estuvo cinco años. Qué pronto se dice. Con la negra suerte de su vida como fiel compañera. Con cuatro intentos de fuga, completamente acabezonado, sin escarmentar, como único responsable, sin importarle las réplicas de la tortura, las mazmorras aisladas y los cardenales de sus cadenas. Su madre —qué no hace una madre—, y los frailes trinitarios del convento de su localidad pagaron su rescate. Y llegó a España, con su negra suerte, con sus inclementes trabajos. Recaudó víveres para la Armada Invencible, de tan negra y salpicada suerte también. Y se puso a recaudar impuestos por esos pueblos de Dios. Y lo timó un comerciante, que desapareció con un tanto de lo recaudado. Así que Cervantes pisó la cárcel, donde gestó su Quijote, que nunca lo sacó de pobre ni le mudó su negra suerte. Se fue el hombre a donde iba la corte, por ver si gestionaba alguna paga. Y nada. Siempre con el triste sino de su vida. Batalla naval de LepantoTerminó la primera parte del Quijote en 1605, con tan sólo un libro publicado veinte años antes, una novela pastoril, de género, al uso de la época. Terminó  la primera parte del Quijote con cincuenta y ocho años de edad, y no encontró a ningún escritor reconocido, o persona eminente, que le escribiera unas letras, unos poemillas de elogio para el prólogo, siguiendo el uso de la época. Su mala suerte. Su mala fama como poeta. Ni siquiera el duque de Béjar, la persona a la que va dedicada la primera parte del Quijote, se enteró de la dedicatoria. La mala suerte de Cervantes. Se casó con una jovencita, y la cosa fue fatal, presumiblemente fría, sin hijos. No hay archivos. Pero a Cervantes le bailaron los pantalones, seguramente por poco tiempo y con pocas alegrías, y le puso los cuernos a un tabernero, a cuya mujer le creció la barriga y le nació una niña que el eterno y desgraciado escritor reconoció. Problemas. Y va Cervantes y atiende en su casa a un hombre al que le han dado una cuchillada y que se le muere allí mismo. Problemas. Y el éxito de la primera parte del Quijote, que rompía moldes, no lo saca de pobre, por las cosas de su negra suerte, con aquella delegación extranjera que quedó vivamente impresionada al comprobar la pobre vida del insigne autor del Quijote. Y eso que Cervantes contó con mecenas desde 1613, el conde de Lemos, migajas de pan y agua con saludo como sólido nutriente. Mierda. Y más mierda con la mierda de los parásitos como Avellaneda, el anónimo escritor del Quijote apócrifo, en 1614, dineros escamoteados y estúpidos insultos al bueno de Cervantes. Así que tenemos a un Cervantes, con sesenta y ocho años, poniéndole un punto final acelerado a su segunda parte del Quijote, en un libro que rompía el molde definitivo de la narrativa renacentista e inauguraba lo que se entiende hoy día por novela. Fue en 1615. Unos meses después, ya en 1616, la negra suerte de Cervantes alojó la agonía en su cuerpo. Y el pobre Cervantes, acordándose del mecenas aristócrata que le pagaba con mendrugos de pan y agua la manutención de su casa, le dedicó, como ya era costumbre, su nueva obra, su última novela entre manos, porque es de bien nacido ser agradecido. Así que tres días antes de morirse, aún con ánimo de servicio, le escribió al conde de Lemos, que se encontraba malucho, lo que sigue: «Ayer me dieron la extremaunción. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies de V. E., que podría ser fuese tanto el contento de ver a V. E. bueno en España, que me volviese a dar la vida». Cervantes. Escribiendo incluso agonizando. Con su ánimo de servicio. Escribiendo. Siempre escribiendo para nada, o para obtener puerca miseria como recompensa. Una cantilena que se repite entre los más grandes. El pez que se muerde la cola. Cervantes y su malísima suerte. Siempre poniéndole buena cara a la mala cara de su vida. El bueno de Cervantes. Ni siquiera se conoce el punto donde yace enterrado. Su mala suerte. Sus seis dientes desparejos, supervivientes, que apenas le servían. Igual que no le sirvieron los rotundos esfuerzos de su vida.

Texto perteneciente al libro titulado ARTÍCULOS DOMINICALES

El día antes

Jueves, 15 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Playa de Castelldefels (martes por la tarde, recién comido)

Pasa el tiempo. No llama. Llega la hora de comer. Pelo patatas. Y no llama. Frío las patatas. No llama. Casco un huevo frito en la sartén. Con el estrépito, salgo de la cocina para oír el timbre del teléfono, que no suena. Saco el huevo frito con la yema entera. Y no llama. Me frío un filete de lomo. Ninguna llamada. Llevo el plato a la mesa. Las bebidas. Empiezo a comer. Ningún telefonazo. Pienso que a lo mejor se me ha anotado mal el teléfono. Cuando me queda un pelín de comida, un par de bocados, suena el teléfono. Me levanto. Consciencia de que tengo la boca llena, de que así es imposible hablar inmediatamente. Detengo mis pasos. Trago a la carrera. Con el cuarto timbrazo, descuelgo el teléfono. Hablamos por fin.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Repeticiones

Lunes, 5 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Poética ondulación del mar

Comida en la playa de Castelldefels, como en los viejos tiempos. Probando la sombra fresca de los pinos del primero de octubre. Esquivando los todavía despiadados rayos del sol de la siesta. Y el azul del mar en mi retina, con el vaporoso y delicioso sabor del chorizo aún entre mis dientes. Aire bueno. Sol como espadas. La tranquila ondulación del mar. Los días que se repiten tras más de un lustro de separación. Naturaleza apacible como mayor rasgo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

En Esparraguera, hacia la derecha

Miércoles, 30 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Aparcamiento de Esparraguera, con la montaña de Montserrat al fondo

Y en ella mis ojos tirando hacia la derecha hasta vislumbrar, muy lejos, el río Llobregat, una pequeña curva inerte en el horizonte, como el descuidado manchón de un óleo. Y mis ojos tirando hacia la derecha hasta vislumbrar, muy lejos, la humilde ermita románica de Santa María del Puig. Y en ella mi mirada, como quien respira un manojo de siglos serenos, en un instante. Y mis ojos tirando hacia la derecha hasta contemplar la inmensidad de la montaña de Montserrat, esa prominencia de roca pulida y oronda, el alma de las mujeres, puesta en estampa sorprendente delante de la ciudad para impresionar, para que se evaporen los espíritus sensibles, para que las pequeñas pupilas se llenen de inmensidad, de admiración, de imaginación.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Esparreguera, de refilón

Jueves, 17 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Ermita de Santa María del Puig, en Esparraguera

Esparreguera es un pueblo, milenario, que produce buenas vibraciones. Sé que tiene una ermita románica; y un pequeño muro, como restos de un castillo medieval; y una iglesia forjada, entre los siglos XVI y XVII; y el río Llobregat, mi viejo conocido; y un torrente, con fama de traidor; y el perenne macizo de Montserrat, tan a la vista que se nota su aliento de hinojo, un macizo tan claramente delimitado y redondo que parece barriga de preñada. A lo mejor tengo tiempo de fijarme, con más precisión, en todos estos elementos.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Una propuesta…(84)

Martes, 12 de Mayo de 2009 Sin comentarios

Trio

Ingrid, una compañera de primero de bachillerato, me estuvo comiendo el tarro dos días seguidos. Me dijo que su novio, que muchas veces la esperaba a la salida del insti, últimamente quería tirársela en compañía de otra chica.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 90).

Situación embarazosa

Jueves, 21 de Diciembre de 2006 Sin comentarios

Hoy recibo las vacaciones de Navidad. Tengo una guardia, y se acabó. Hasta el 8 de enero.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Hipocresía

Viernes, 22 de Septiembre de 2006 Sin comentarios

Se retira la semana laborable con una bonita expectativa. Por un lado, ya es humo —humo porcino— la jornada en que se me montó el primer gran pollo en 1º de ESO; por otro, me llegan los libros de las memorias resumidas de mi niña Paz, posiblemente el martes. (…)

Bien. Y la semana que viene, posiblemente el martes, con el libro de mi niña Paz en la calle. Ante la noticia, las personas implicadas en las memorias de mi niña están reaccionando de una manera exquisita. El escritor José María Albert de Paco me dio la sorpresa ayer. Me confesó que sus atenciones hacia la niña Paz llegaron muy lejos, que incluso hace un año le presentó a Silvia Querini, de la editorial Lumen, un proyecto editorial sobre mi personaje, una sinopsis excelente que tuvo la gentileza de remitirme y que incluyo a continuación en estas memorias prematuras (qué paradoja: uno creyéndose un infeliz hace un año –lo soy– mientras alguien, secretamente, miraba por uno). Aquí va la recensión de Albert de Paco:

La impostura de la adolescencia: el personaje de Paz Vega López.
El 30 de enero de 2004, Paz Vega López irrumpía en el blog de Arcadi Espada (sección Nickjournal). Se presentaba a sí misma como una joven madrileña de dieciocho años que estudiaba el primer curso de filología y ansiaba convertirse en escritora. Sus intervenciones en el blog solían ceñirse al “menú del día”. Paz, no obstante, no despreciaba la ocasión de dejar retazos de su rutilante y caótica vida. Día a día, fue volcando en esas páginas sus delirantes obsesiones de escritora en ciernes, sus filias y fobias literarias, sus progresos en el conocimiento de tal o cual autor. No todo lo que escribía tenía que ver con la literatura. Paz también dejaba anotaciones de su temprano despertar al sexo, de la animadversión que sentía por su padre, de sus amores frustrados. Su madre, según aseguraba Paz, ignoraba que ella participaba en el foro en el que descubría su intimidad a los internautas. Pocos participantes sospechamos, por entonces, que el personaje de Paz era una construcción literaria del escritor Antonio Gálvez, que incluso había arropado a su criatura con una página web desde la que impulsó debates sobre el flamante debut de Paz, la novela Loko y brillante. La comedia bufa de Gálvez llegó al punto de enviar el manuscrito de ese relato a editoriales como Anagrama, Poliedro, Anaya, o a la revista Lateral. Paz Vega aireó las respuestas de los editores en el blog de Espada: los “noes” diplomáticos de Horacio Vázquez-Rial, Paula Canal, Mihály Dés… La prosa de Paz pretendía ser mordaz, frenética, impertinente. Pretendía, en suma, asemejarse a la prosa que, supuestamente, emplearía cualquier escritor arribista que quisiera codearse con Lucía Etxebarría. El uso de la letra “k” en lugar de las letras “c” y “q” apuntalaba su carácter díscolo, juvenil, libérrimo.
Un año y medio después, el propio Gálvez se desprendió de la máscara en su propio blog. La impostura de Gálvez fue tan eficaz que mantuvo engañados a decenas de escritores, periodistas, profesores y demás intelectuales durante más de un año. Algunos de ellos cayeron en la tentación de flirtear con Paz con la muy literaria coartada de erigirse en pigmaliones. Evidentemente, todos fracasaron en el intento.
Creo que convendría estudiar la posibilidad de transformar la aventura literaria de Gálvez en un diario apócrifo, en una novela a lo Bridget Jones cuya protagonista fuera, en lugar de una mujer angustiada por la báscula, una joven ingenua y descarada dispuesta a saltar la banca del mundo literario.
Antonio Gálvez tiene publicadas en Alba las obras El paseo de los caracoles y Relatos del fuego sanguinario y un candor.
Materiales adjuntos:
Algunas de las intervenciones de Paz Vega López en el blog de Arcadi Espada.
Página web de Paz Vega López.
Blog de Antonio Gálvez: fragmento en que el autor se despoja del personaje de Paz Vega.

Entradilla fragmentada. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

*   *   *

Nota del 17 de julio de 2008.
José María Albert de Paco, editor y profesor, o la deriva hacia la hipocresía, hacia la impotencia. A su pandillita la tengo calada desde que dio el primer estornudo. La dio mirando tan para otro lado que apenas se notaba.

De su blog:

“20 de septiembre.
Recibo un mail de Antonio Gálvez, el escritor que se hizo pasar por una adolescente en el blog de Arcadi. Me cuenta que la próxima semana verán la luz los fragmentos que la niña Paz dejó en el Nickjournal. La niña Paz hablaba como sólo hablaría un hombre que fingiese ser mujer. Como esos adultos que pretenden aniñarse gritando chupiguai”.

Otra prueba de su hipocresía e inmadurez (hay más, evidentemente).

Terrible aguacero en carretera

Viernes, 15 de Septiembre de 2006 Sin comentarios

Hoy es un día en blanco. Como es un día nada de nada, he aprovechado su insustancialidad para hacer algo. He entrado en una peluquería y me han cortado el pelo.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Sobre el curso actual

Viernes, 8 de Septiembre de 2006 Sin comentarios

Sobre los cursos a mi cargo en el nuevo instituto, parece que chirría tenerlo todo dentro de una media jornada: primer ciclo, segundo ciclo y bachillerato.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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