El Lazarillo, el agua, Cervantes

Ayer me pegué el primer chapuzón de la temporada en mi vieja y queridísima playa de Castelldefels. El calor, lleno de pringue. El agua, algo turbia, sin bacterias con hambre de lo malo. A un metro de profundidad, apenas se me veían los graciosos pies. Hubo sesión de fotos. Todas las que me hice recién salido del agua, con las manos mojadas en la cámara, no valen: se me vislumbra un diminuto moco blanquecino en la aleta derecha de la nariz, tan pequeño como traidor, tan reblandecido como pingüe, que se mofa de todo el mundo. Y de mí. A veces pasa. Y a mí me pasó.

Por fin, ayer, un pequeño paréntesis en mi incansable laboriosidad. Ya le estoy viendo un maravilloso punto final al Lazarillo, a la “traducción” al castellano moderno que estoy haciendo del Lazarillo. Todo gozo y sorpresa. La sintaxis, ya ordenada. Con el destierro sin pena de entrañables fósiles, como el famoso “Vuestra Merced”. Con la paginación de Sebastián de Covarrubias, que me guarda las espaldas, siempre a mano. Y la sombra de Cervantes. Sí, voy a “traducir” el Quijote. Para empezar, los capítulos escogidos que salen en Bachillerato, en la Selectividad. Que al menos los alumnos tengan la opción de encontrarse el pastel digerible. En la introducción de esta edición parcial, tan sólo voy a incluir las explicaciones de cada capítulo, lo que hay que tener en cuenta de cada capítulo, unas explicaciones que tengo escritas a mano, para las clases, desde 2006.

Habiendo pasado lo peor con el Lazarillo —por ahora he reescrito la novelita tres veces—, abordo la posibilidad de una pequeña escapada, de un viaje estival. No es nada seguro todavía. Todo lo dejo supeditado al Lazarillo. Si consigo dejar lista la edición antes de que termine este mes, me escapo hacia una zona cercana: Peñíscola y Valencia. Ya se verá. Como vengo haciendo los últimos años, dejaré anunciado mi viaje en la cabecera de este blog. Con este último párrafo, le estoy dando respuesta a la pregunta de un querido y ya viejo alumno de segundo de Bachillerato que aún no sabe si está admitido en Periodismo: “Una curiosidad, Antonio: ¿este año no haces ningún viaje de los tuyos por la España literaria?”.

Indudablemente, por ahora es la pregunta del millón.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Balance del curso 2009-2010

Al final, irremediablemente, terminó recordándome a las morenazas de las películas que hacen de mala.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

San Andrés de la Barca

Sant Andreu de la Barca, a la salida de la A-2

Fin en San Andrés de la Barca. Fue bonito mientras duró: seis meses justos. No es fácil, es muy difícil llegar a tan gran armonía, a tan buena armonía en un centro. Casi ocho años batallando por los andurriales de los institutos del país… y un disco rayado, cuando no por un flanco por otro, es la tónica dominante. Efectivamente, la primera vez que hablo tan bien de un instituto a lo largo de mi trayectoria. Y no sólo bien. Por su carácter singular, atípico, prácticamente inencontrable, diría que he trabajado entre los blancos algodones de una oculta utopía. Si no lo vivo no lo creo. Formidable cercanía con todo el personal en nómina. Con todos. En todos los niveles. Desde conserjería y secretaría, pasando por cada uno de los departamentos del profesorado, e incluso deteniéndome en el equipo directivo al completo. No sólo he tenido risas con todos, sino carcajadas. No puede pedirse más. Si no lo vivo no lo creo. Y sobre la diaria docencia a pie de pupitre, tan sólo me ha faltado apuntalar la optativa de Literatura de 2º de Bachillerato, esa agreste fosforescencia domesticada. Siempre recordaré, por otro lado, las positivas consecuencias de una gran fundida general, muy a tiempo, en una tanda de exámenes de 4º de ESO, en el grupo de «los listos». El grupo, ensoberbecido por sus grandes notas, ya no prestaba atención. Gran lección de humildad por el rapapolvo de un examen en su justo momento. Ahí tenía ya a los chavales, atendiendo con la picardía que he intentado insuflarles.

Sí, ha sido muy grato mi paso por este instituto de Sant Andreu de la Barca. Sensación de que el alumnado aprende, de que asume, con placer, mi estilo. Y hoy, nuevos nombramientos, nuevos institutos. El pez que se muerde la cola.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Incógnitas y un punto de frío

FríoVaya semanita en el instituto. Toda la clase de 2º de Bachillerato en revoloteo, muy inquieta, por la inminente entrega de sus trabajos de investigación (Treballs de Recerca), que han de exponer los días 1 y 2 de febrero frente a un tribunal formado por tres profesores. Vaya Treball el de la alumna a quien he dirigido.

(…)

Vaya semanita. Todavía suena el trueno, aún se me cimbrean los pelillos del oído con el recuerdo del regreso al aula, esta mañana, de una alumna de 2º de Bachillerato, que es de las mayores, algo delgada, muy morena, con experiencia laboral. Continúa pasando el tiempo del día, esa rueda dentada, y sigue retumbando el recuerdo del regreso a clase de esta muchacha. Camino de su pupitre, tras cerrar la puerta, la muchacha insiste en soltar el latigazo realista de las siguientes palabras:

—¡Qué frío hace en el lavabo! ¡Se te queda el chocho helado!

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Un tatuaje

Un tatuaje

Ayer, una alumna de 2º de Bachillerato dejó claro en clase que no le gusta el Quijote.

—¡Don Quijote es un friki!

Ay, Dios, el bueno de don Quijote, con su rocosa nobleza humana y su locura parcial… Si el pobre Cervantes levantara la cabeza…

A veces pienso que esta clase de 2º de Bachillerato más bien parece un corral de gallinas, con tanto cacareo de mujercitas consentidas; un corral de gallinas con dos gallos deslavazados, difuminados: el alumno Joan y yo. Ayer, por ejemplo, con la ocupación de un aula vacía —mi grupo de Literatura se traslada en mi hora desde unos módulos, o “barracas”, como los llaman, al edificio del instituto—, el cacareo de los primeros minutos se ciñó en un capítulo inédito, no presentido.

—Profe, ¿tienes un tatus?
—Claro.

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Clases

¿La gramática como puzzle?

A día de hoy se nos ve a todos muy recuperados. No puedo dejar de afirmar que este grupo que encontré devastado por la tos, es de lo mejorcito que he hallado en mis siete años de experiencia. Guardan silencio. Atienden. Absorben. Preguntan. Se transforma en gozada poder transmitirles mis trucos gramaticales, comprobar cómo se quedan boquiabiertos con ellos, con caras de luz.

—Es atractivísima la gramática, ¿eh? —les digo en broma.

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La mala suerte de Cervantes

Presumible retrato de Cervantes

De nuevo el desgraciado espíritu de Miguel de Cervantes erizándose triste frente a mis ojos, en mi silenciosa madriguera, por las emigradas aulas de Bachillerato. Qué mala suerte tuvo Cervantes a lo largo de su vida. Qué gran ejemplo de resignación benigna. Qué gran horno crematorio su hígado, que convertía en cenizas la mala sangre de la vida.

Publicado bajo el epígrafe de Artículos dominicales, en Dietario en Red, el 8 de noviembre de 2009

Batalla naval de Lepanto

La mala suerte de Cervantes pertenece al libro titulado Artículos fronterizos

El día antes

Playa de Castelldefels (martes por la tarde, recién comido)

Pasa el tiempo. No llama. Llega la hora de comer. Pelo patatas. Y no llama. Frío las patatas. No llama. Casco un huevo frito en la sartén. Con el estrépito, salgo de la cocina para oír el timbre del teléfono, que no suena. Saco el huevo frito con la yema entera. Y no llama. Me frío un filete de lomo. Ninguna llamada. Llevo el plato a la mesa. Las bebidas. Empiezo a comer. Ningún telefonazo. Pienso que a lo mejor se me ha anotado mal el teléfono. Cuando me queda un pelín de comida, un par de bocados, suena el teléfono. Me levanto. Consciencia de que tengo la boca llena, de que así es imposible hablar inmediatamente. Detengo mis pasos. Trago a la carrera. Con el cuarto timbrazo, descuelgo el teléfono. Hablamos por fin.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Repeticiones

Poética ondulación del mar

Comida en la playa de Castelldefels, como en los viejos tiempos. Probando la sombra fresca de los pinos del primero de octubre. Esquivando los todavía despiadados rayos del sol de la siesta. Y el azul del mar en mi retina, con el vaporoso y delicioso sabor del chorizo aún entre mis dientes. Aire bueno. Sol como espadas. La tranquila ondulación del mar. Los días que se repiten tras más de un lustro de separación. Naturaleza apacible como mayor rasgo.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

En Esparraguera, hacia la derecha

Aparcamiento de Esparraguera, con la montaña de Montserrat al fondo

Y en ella mis ojos tirando hacia la derecha hasta vislumbrar, muy lejos, el río Llobregat, una pequeña curva inerte en el horizonte, como el descuidado manchón de un óleo. Y mis ojos tirando hacia la derecha hasta vislumbrar, muy lejos, la humilde ermita románica de Santa María del Puig. Y en ella mi mirada, como quien respira un manojo de siglos serenos, en un instante. Y mis ojos tirando hacia la derecha hasta contemplar la inmensidad de la montaña de Montserrat, esa prominencia de roca pulida y oronda, el alma de las mujeres, puesta en estampa sorprendente delante de la ciudad para impresionar, para que se evaporen los espíritus sensibles, para que las pequeñas pupilas se llenen de inmensidad, de admiración, de imaginación.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Esparreguera, de refilón

Ermita de Santa María del Puig, en Esparraguera

Esparreguera es un pueblo, milenario, que produce buenas vibraciones. Sé que tiene una ermita románica; y un pequeño muro, como restos de un castillo medieval; y una iglesia forjada, entre los siglos XVI y XVII; y el río Llobregat, mi viejo conocido; y un torrente, con fama de traidor; y el perenne macizo de Montserrat, tan a la vista que se nota su aliento de hinojo, un macizo tan claramente delimitado y redondo que parece barriga de preñada. A lo mejor tengo tiempo de fijarme, con más precisión, en todos estos elementos.

Fragmento perteneciente a DIETARIO EN RED 2009-2010

Situación embarazosa

Hoy recibo las vacaciones de Navidad. Tengo una guardia, y se acabó. Hasta el 8 de enero.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Hipocresía

Se retira la semana laborable con una bonita expectativa. Por un lado, ya es humo —humo porcino— la jornada en que se me montó el primer gran pollo en 1º de ESO; por otro, me llegan los libros de las memorias resumidas de mi niña Paz, posiblemente el martes. (…)

Bien. Y la semana que viene, posiblemente el martes, con el libro de mi niña Paz en la calle. Ante la noticia, las personas implicadas en las memorias de mi niña están reaccionando de una manera exquisita. El escritor José María Albert de Paco me dio la sorpresa ayer. Me confesó que sus atenciones hacia la niña Paz llegaron muy lejos, que incluso hace un año le presentó a Silvia Querini, de la editorial Lumen, un proyecto editorial sobre mi personaje, una sinopsis excelente que tuvo la gentileza de remitirme y que incluyo a continuación en estas memorias prematuras (qué paradoja: uno creyéndose un infeliz hace un año –lo soy– mientras alguien, secretamente, miraba por uno). Aquí va la recensión de Albert de Paco:

La impostura de la adolescencia: el personaje de Paz Vega López.
El 30 de enero de 2004, Paz Vega López irrumpía en el blog de Arcadi Espada (sección Nickjournal). Se presentaba a sí misma como una joven madrileña de dieciocho años que estudiaba el primer curso de filología y ansiaba convertirse en escritora. Sus intervenciones en el blog solían ceñirse al “menú del día”. Paz, no obstante, no despreciaba la ocasión de dejar retazos de su rutilante y caótica vida. Día a día, fue volcando en esas páginas sus delirantes obsesiones de escritora en ciernes, sus filias y fobias literarias, sus progresos en el conocimiento de tal o cual autor. No todo lo que escribía tenía que ver con la literatura. Paz también dejaba anotaciones de su temprano despertar al sexo, de la animadversión que sentía por su padre, de sus amores frustrados. Su madre, según aseguraba Paz, ignoraba que ella participaba en el foro en el que descubría su intimidad a los internautas. Pocos participantes sospechamos, por entonces, que el personaje de Paz era una construcción literaria del escritor Antonio Gálvez, que incluso había arropado a su criatura con una página web desde la que impulsó debates sobre el flamante debut de Paz, la novela Loko y brillante. La comedia bufa de Gálvez llegó al punto de enviar el manuscrito de ese relato a editoriales como Anagrama, Poliedro, Anaya, o a la revista Lateral. Paz Vega aireó las respuestas de los editores en el blog de Espada: los “noes” diplomáticos de Horacio Vázquez-Rial, Paula Canal, Mihály Dés… La prosa de Paz pretendía ser mordaz, frenética, impertinente. Pretendía, en suma, asemejarse a la prosa que, supuestamente, emplearía cualquier escritor arribista que quisiera codearse con Lucía Etxebarría. El uso de la letra “k” en lugar de las letras “c” y “q” apuntalaba su carácter díscolo, juvenil, libérrimo.
Un año y medio después, el propio Gálvez se desprendió de la máscara en su propio blog. La impostura de Gálvez fue tan eficaz que mantuvo engañados a decenas de escritores, periodistas, profesores y demás intelectuales durante más de un año. Algunos de ellos cayeron en la tentación de flirtear con Paz con la muy literaria coartada de erigirse en pigmaliones. Evidentemente, todos fracasaron en el intento.
Creo que convendría estudiar la posibilidad de transformar la aventura literaria de Gálvez en un diario apócrifo, en una novela a lo Bridget Jones cuya protagonista fuera, en lugar de una mujer angustiada por la báscula, una joven ingenua y descarada dispuesta a saltar la banca del mundo literario.
Antonio Gálvez tiene publicadas en Alba las obras El paseo de los caracoles y Relatos del fuego sanguinario y un candor.
Materiales adjuntos:
Algunas de las intervenciones de Paz Vega López en el blog de Arcadi Espada.
Página web de Paz Vega López.
Blog de Antonio Gálvez: fragmento en que el autor se despoja del personaje de Paz Vega.

Entradilla fragmentada. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

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Nota del 17 de julio de 2008.
José María Albert de Paco, editor y profesor, o la deriva hacia la hipocresía, hacia la impotencia. A su pandillita la tengo calada desde que dio el primer estornudo. La dio mirando tan para otro lado que apenas se notaba.

De su blog:

“20 de septiembre.
Recibo un mail de Antonio Gálvez, el escritor que se hizo pasar por una adolescente en el blog de Arcadi. Me cuenta que la próxima semana verán la luz los fragmentos que la niña Paz dejó en el Nickjournal. La niña Paz hablaba como sólo hablaría un hombre que fingiese ser mujer. Como esos adultos que pretenden aniñarse gritando chupiguai”.

Otra prueba de su hipocresía e inmadurez (hay más, evidentemente).

Terrible aguacero en carretera

Hoy es un día en blanco. Como es un día nada de nada, he aprovechado su insustancialidad para hacer algo. He entrado en una peluquería y me han cortado el pelo.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006

Sobre el curso actual

Sobre los cursos a mi cargo en el nuevo instituto, parece que chirría tenerlo todo dentro de una media jornada: primer ciclo, segundo ciclo y bachillerato.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006