Inimaginable quién era

Pepín, el camarero trasnochado
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 167).


Pepín, el camarero trasnochado
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 167).

—Déjeme espacio, que no me deja pasar.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 166).

Los camareros, al final de su briega, respiran el aire fresco del ciprés
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 165).

El esqueleto Federico, por el que nadie apuesta un duro, camina por las solitarias callejas de las fábricas.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 163).

El mariquita José tuvo días de esplendor
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 161).

Dejemos en paz a la muerte
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 159).

El cielo da un tumbo.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 158).

Casi todos los muertos se conocen
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 157).

“Así te dieras un tropezón y te saltaras los sesos”.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 153).

Los granizos ya sólo forman parte de la memoria.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 152).

Sus hijos todavía no lo odian, sólo lo temen.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 151).

sale por pies, despavorida, ante la imprevista avalancha de granizos como piedras
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 150).

con sus ya inamovibles cincuenta y cinco años, rolliza, tetona, tontiloca.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 149).

—¡Hijoputa —dice—, que te voy a partir la boca!
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 148).

Tiene las marcas de su silla señaladas en el culo.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 147).

le arrea tal mamporro que el crío sale despedido.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 146).

—Tú, en esta vida, vas a ir de puto culo si mueves las manos así.
Texto perteneciente a la novela titulada EL PASEO DE LOS CARACOLES (pág. 145).
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