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EL PASEO DE LOS CARACOLES, una cita de cada página, en ABIERTO

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Entradas Etiquetadas ‘barcelona’

Alegría transversal

Sábado, 28 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Un chupete

—Dale agua al niño.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 102).

¿Legítima defensa?

Jueves, 26 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Pira humana

Pensó que el dedo de Colón la señalaba.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 101).

Amoríos

Jueves, 19 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Amoríos

El bar y la calle combinaban una constante agitación de voces, de pasos sedientos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 95).

En un bar barcelonés

Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Erotismo de bar

—¡Soy la reina de la tierra, la reina de los mares!

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 94).

Billetes

Martes, 17 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Travestidos

Otros volcaban su admiración sobre el conjunto de su lencería,

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 93).

Prostitución en el coche

Miércoles, 11 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Prostituta a punto de subir a un coche

—¿Por una mamada, amor?
—Sí.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 88).

Prostitución en Barcelona

Martes, 10 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Prostitutas por los aledaños del Camp Nou, Barcelona

Flor besó su cruz, como hacía siempre después de espolvorear palabras indecentes.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 87).

Piso sucio

Viernes, 6 de Noviembre de 2009 Sin comentarios

Suciedad

Los fragmentos de pizza se endurecían en los rincones, igual que algunos calzoncillos apergaminados, acastañados de sucia brisa anal.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 85).

La paciencia

Martes, 13 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Imagen que connota paciencia

El yanqui pillaba al vuelo algunas palabras que lo estremecían. El yanqui no era estúpido. El yanqui no era de piedra.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 62).

Nerviosismo

Lunes, 12 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Nerviosismo

—¿Te gusta cargarte españoles?
Yes, sí, claro. Como todo el mundo.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 61).

Felicidad

Domingo, 4 de Octubre de 2009 Sin comentarios

Imagen de la felicidad

¡Qué de puta madre! Esta vida que llevo es de puta madre.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «El itinerario» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 55).

En la Plaza Cataluña, por la noche

Jueves, 24 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Plaza Cataluña, Barcelona, por la noche

Me desmorono en el césped de la plaza Cataluña. Los ojos de la infancia me observan.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 45).

En una plaza nocturna de Barcelona

Lunes, 21 de Septiembre de 2009 Sin comentarios

Plaza nocturna

El sueño llama a la puerta. El cine, el banco y la poca luz son unas compañías muy gratas.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Sobre los escombros» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 42).

Arranca mi viaje a Toledo

Martes, 21 de Julio de 2009 Sin comentarios

Frente al anuncio del inmigrante pueblerino

Complacida y esperada madrugada la de hoy. Estoy sentado en el AVE desde las seis y diez. Me estoy refiriendo al tren de alta velocidad, que cojo por primera vez aquí, en Barcelona. Voy directo a Madrid, sin paradas en las estaciones. Y en Madrid, me espera un transbordo para Toledo, la imperial Toledo. Se ve por aquí, en el coche 6 del AVE, mucho encorbatado de traje, con el Excel conectado en sus portátiles. El vagón reluce, parece recién comprado. Ni una viruta de polvo, ni la sospecha de un leve y tímido manchurrón. Todo como recién salido de fábrica, ataviado de limpieza y automatismo. Se anuncia que el lavabo dispone de ducha, y se me rompe el esquema de los lavabos de los trenes españoles, cuyos retretes, emponzoñados, rebosan meados esparcidos por el suelo. Lo que son las cosas: ducha en un lavabo de tren. El vagón esplende. Parece un hotel cinco estrellas. Hay dos filas de asientos dobles, espaciosos, cómodos, que alternan la visión de la ventanilla con la gris lasitud de un tabique cerrado sin compasión. Si te tocan los asientos del tabique, no ves un churro del exterior. A mí me ha tocado ventanilla. Supongo que será porque compré el billete hace un mes. Hay un señor gordísimo que va de camiseta. Tiene por costumbre sacar media lengua y quedarse como embobado, como mirando las cosas por primera vez en su vida. Aunque parece lelo, no lo es. Su ordenador hierve de comercio. Y deja mandados de facturar a través de su teléfono móvil, tanto en catalán como en castellano. El tren va a la carrera, muy suave. Parece que no se nota su embalado trajín. La seducción de la suavidad. Y El Llobregat al costado. Y poco después, por Tarragona, consigo ver, como en un flas, mi torre; y en un par de segundos, la larga calle de chalés adosados de la esquina. Estamos yendo casi a 300 km/h. He rebasado mi torre a los veinticinco minutos de partir. Continúa la marcha embalada. Reconozco, a lo lejos, la Seu Vella, de Lérida, con su larga torre en cuya cumbre cierto día clavé mis pies. Sigue la carrera embalada. Campo. Los pinares catalanes, y el paisaje llano y devastado que ha dejado la siega en Aragón y Castilla. Me planto en Madrid en dos horas y media. La velocidad punta ha sido de 301 km/h.

Como he de estar aquí, en Atocha, algo más de una hora, a la espera del AVE que me trasladará a Toledo, en media hora, asomo la cabeza por la calle. Me detengo nada más salir. Me hace gracia un anuncio. Dicen sus letras: «¡Esto no hay quien lo conozca! Ahora en Atocha hay hasta un Burger King». Aparece el retrato gigante de un pueblerino inmigrante de los años 50 y 60. Boina, canasta con gallina, maleta de madera, ingenuidad, estupefacción, afanosas manos. Me encanta esa gente, ya casi desaparecida. Son mis orígenes. Recuerdo que una maleta semejante a la del anuncio, la maleta de madera que se llevó mi tío José a su mili, la he estado viendo en la torre hasta el año 2002, como caja de herramientas. Qué cosas. Delante una carretera de Madrid. Un autobús que anuncia llegar a la Cibeles. La mole del Ministerio de Agricultura. Algunas madrileñas guapas. Regreso a la estación. Me espera el Avant, un tren de alta velocidad de media distancia.

Oootro e-mail de Iván Tubau…(143)

Jueves, 2 de Julio de 2009 Sin comentarios

bikini

…Vegalópez, amor, léete mi articulillo «Donde está la razón sobran los dioses» y dime si te gusta y estás de acuerdo o no. Si es que sí, dame la piruleta.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 149).

* * *

Nota del autor: Vuelvo a recordar que todos los mensajes y e-mails que recibió mi niña Paz fueron reales. Se trataba de los momentos estelares en que mi personaje saltaba de la ficción a la realidad.

Barcelona, y el último día en el instituto

Martes, 30 de Junio de 2009 Sin comentarios

Evaporación

Toda la mañana en Barcelona, en la Clínica Barraquer, de Oftalmología, con mi madre. Te mandan a la tercera planta. Se entra por una puerta. Se entra por otra puerta. Y por otra. Se te dice que ahora a la séptima planta. Y así.

Estábamos en casa, anteayer domingo. Nos comíamos un cocido, a solas, mi madre y yo. Dos andaluces en paz. De buenas a primeras, con toda la tranquilidad del mundo, como si el asunto ocurriera todos los días en cualquier casa del mundo, mi madre me dice lo que sigue:

—Este ojo lo tengo ya perdido.

*

Ayer terminé con el instituto. Ayer entregué las notas a los chavales de mi tutoría, a las diez de la mañana. Había un nene que tenía ojos de cloro, unos ojos colorados e inflados como tomates, el salitre de las piscinas. Desde las 11 hasta la 13 h consumí el último Claustro. Qué bien. Entregué las llaves de la ciudad galáctica al conserje, un buen tipo. Me despedí de él con anchas sonrisas. Y salí a lo mío. Y llegué a casa. Y encendí el ordenador. Y no hice el balance del curso 2008-2009. Porque tenía prisa. Porque salí del instituto con mucho asco. Creía que el asco, en mi última jornada, sería desbordante. No lo fue. Todo quedó en mucho asco. Un asco producido por los adultos, que es el que no tolero. Los niños malos no me producen asco. Son críos. Yo también fui un crío. Los niños malos sólo me pellizcan ciertos nervios esporádicos, muy desagradablemente, eso sí, lo desagradable del que escucha un estruendo, y luego me olvido, puesto que tomarse completamente en serio a los críos es de idiotas. Lo dicho, no escribo el balance del curso 2008-2009. No estoy de humor. Lo dejo para más adelante, a lo mejor para finales de julio, cuando haya regresado de Toledo, cuando se haya diluido el ardor guerrero inoculado por este instituto, esa lava escamosa, en la consecución de doscientas sesenta y cuatro meadas, más o menos. Evaporación.

En Castelldefels…(119)

Lunes, 15 de Junio de 2009 1 comentario

Castillo de Castelldefels

En el chalé, la piscina muy chula, con su sombra y su césped. Pero yo ya estoy saliendo a la calle —una carretera larga que por una punta desemboca en la playa; y por la otra, en el pueblo— y ya estoy preguntando por un cíber.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 125).

Cibercafé de Barcelona…(79)

Martes, 5 de Mayo de 2009 Sin comentarios

Maremágnum, Barcelona

Resulta sorprendente, nenes, el silencio elocuente del blog/diario. Con lo que me habéis enmierdado… Sé que mi cuento os ha dejado mudos.

Texto perteneciente a la novela titulada CALIENTE (pág. 85).

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