La lluvia de Barcelona

—¿Y quién eres tú para que la lluvia te haga caso? —preguntó Magdalena con un inconfundible tono de incredulidad, matizado por un hilo de incipiente divertimento.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 105).

Como ositos de peluche

Ositos de peluche

Las risas y los juegos giraron por toda la vivienda como ositos de peluche ensalzados, apretados.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 104).

Un bendito

Pensó que a un bendito se le debía todo el respeto posible, que no se le podía gritar ni de lejos ni de cerca, ni desde la distancia del váter.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 103).