Miedos evadidos

—Menos mi Magdalena, a mí ya todo me importa un carajo —sentenció, ahora con una voz rígida y sonora—. Se acabaron los miedos.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 83).

Lobos

Nos vienen como ovejitas y, por dentro, son unos putos lobos: por sus frutos los conoceréis.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 82).