Y encima, la nariz

cuando la turbamulta del infernal universo mundo se ve del color de las rosas y cobran vida los angelitos de un cielo siempre claro, agitando sus albinas alas de la gloria sobre las fantasiosas ideas de todos los niños de la Tierra.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 92).

Haciendo memoria

Mire usted, don Peliforte, nombre en obvia decadencia, se apellidaba de los Palotes y Cascanueces.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«La molondra de don Peliforte» , del libro Cuentos agrios (pág. 91).

La última discusión

Hubo una gran sorpresa. Los compañeros me redujeron. Y durante el forcejeo se escapó un tiro que me rasgó la cara.

Fragmento perteneciente al relato titulado
«Mataperros» , del libro Cuentos agrios (pág. 78).

Perfume de mujer

Perfume de mujer

Parece, señor Inspector, que esto de matar puede crear adicción cuando maduran y se olvidan las primeras conmociones.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 82).

Hermanos

Bote de Valium

Adiós, hermano.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 80).

Desconfianza

Imagen de desconfianza

Qué asco me dio pensar que otro cipote había hurgado por allí.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 79).

Apenas una reacción

Imagen de burla

¿Por qué dispongo de tan poco espíritu?

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Síntomas» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 78).