Espaguetis

Como pasó el día tumbado en la cama, aislado de los estragos del mundo, los espaguetis que se llevaba a la boca, ya entrada la noche, representaban su desayuno, su comida y su cena, como en múltiples ocasiones.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 30).

Orines y vivienda

Hombre orinando en plena calle

De nuevo se enclaustró en su vivienda, sobrecogido, tembloroso, cada día más pálido y huidizo.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 26).

Suciedad y cerveza

Salvador, en busca de su portal, tropezó con una botella de cerveza, un envase vacío de litro que rodó un par de metros sin quebrarse.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 25).

Matar, suicidarse

Una "pequeña pistola"

—Bien. Pasando. Oye, me he estado quedando con tu cara desde hace un rato. Y me parece que te gustaría matar a alguien.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 24).

Unas piernas

Piernas y medias

—Va, Salva, que me estás poniendo muy cachonda con ese carácter que tienes. Que parece que te haces de rogar, que estás de vuelta de todo. Mírame las piernas.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 23).

Un escote

Un escote

Salvador notó que una mano de mujer, en su barbilla, le levantaba la cara. Lo primero que descubrió fue un considerable escote, unos pechos de mayúscula fortaleza, de piel dorada y maravillosamente cálida.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 22).

Sábana Santa de Turín

Allí, junto al sillón, apareció un rostro con los ojos cerrados, una faz de tamaño natural, una tez barbada, rigurosamente exacta a la que todavía hoy se conserva en la llamada Sábana Santa de Turín.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 21).

Aire de mujer y empuje

Cierta esencia

—Me falta empuje. Todo se está poniendo muy feo —dijo entre dientes—. Me falta empuje. Estoy clavado.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 20).

Pasaje del Reloj

Pasaje del Reloj, frente al número 57 de la calle Escudellers, la vivienda de Salvador, el protagonista de la novela El solitario

Otra bifurcación notoria, aunque olvidada y silenciada desde 1864, es el Pasaje del Reloj.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 16).

La calle Escudellers

Salvador vivía en Barcelona, en el número 57 de la calle Escudellers.

Fragmento perteneciente a la novela titulada El solitario (pág. 15).

El ebook Cosa de tres

Sí, ya está Cosa de tres por libre, en solitario, como ebook. Recuerdo aquella etapa de la escritura de este relato como una etapa rebosante de nervio narrativo. Tenía algo entre manos en el barrio barcelonés de Ciutat Vella, muy cerca de la plaza del Pedró, que sale como uno de los espacios en esta historia, así como la calle Escudellers, del barrio de la Ribera, no demasiado lejos de esta plaza mencionada, y que luego -no mucho después-, sirvió de espacio principal en la novela El solitario. Tenía algo entre manos, como digo, y el relato Cosa de tres fue una desembocadura, con la novela El solitario, como ancho mar. El antiguo barrio chino barcelonés, qué tiempos, y la prostitución de los aledaños del Camp Nou, la que conocí en mi lejana época de obrero, cuando salía del turno de noche y me iba a rodar el coche con unos compañeros de curro, todos como observadores, en aquellas noches invernales de las seis de la madrugada. Aquellos descampados… y Cosa de tres.

Amoríos

Amoríos

El bar y la calle combinaban una constante agitación de voces, de pasos sedientos.

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 95).

En un bar barcelonés

Erotismo de bar

—¡Soy la reina de la tierra, la reina de los mares!

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 94).

Billetes

Travestidos

Otros volcaban su admiración sobre el conjunto de su lencería,

Fragmento perteneciente al relato
titulado «Cosa de tres» , del libro TRENZADO DE HOMICIDAS (pág. 93).

Paseo barcelonés

Agradable paseo por Barcelona. El paseo estrella. El que más me gusta caminar. Consiste en salir por la boca del metro que se llama Diagonal, en Rambla Cataluña, y en llegar caminando al Paseo Marítimo, en la Barceloneta. Hoy he hecho una excepción.

Entradilla inicial. Texto de DIETARIO EN RED 2004-2006