El nacionalismo y Pío Baroja (VII)

(El nacionalismo y Pío Baroja, séptima entrega)

(Sobre el nacionalismo) Pío Baroja

Un dibujo de Pío Baroja realizado por Ramón Casas.

Volvieron mis amigos a la carga y a reprocharme mi pereza. Yo decía: ¡Pero si mi oratoria no es brillante, ni original! Si no empleo más que lugares comunes, y he llegado a la gran vergüenza de decir: Yo entiendo, señores, como los diputados de la mayoría. ¿Para qué voy a hablar? ¿Llevo yo dentro algún sermón de la Montaña, como Cristo? ¿Yo soy un Séneca o un Pedro Corominas, un Gladstone o un Bertrand y Musitu? No; por eso no quería hablar. Pero me han pedido tantas veces que dijera algo que, al último, he tenido que ceder para no parecer terco, y en el salón del hotel me he puesto a escribir estas cuartillas y a hilvanar unas cuantas vulgaridades acerca de Barcelona.

Yo lo siento por vosotros, porque os vais a sentir defraudados, os vais a aburrir, pero acordaos de que hoy es día de Viernes Santo, día de ayuno y de abstinencia de carne, y que no está mal el mortificarse un poco. Tomad, pues, mis palabras escritas por una vigilia, por algo así como espinacas espirituales y consideradlas como una pequeña mortificación propia de Semana Santa.

No tengo embotellado nada para soltarlo entre vosotros, no tengo ningún libro en mi maleta; no puedo consultar nada: ni apuntes, ni periódicos, ni revistas; todo mi equipaje se reduce a unos cuantos cuellos y puños postizos, ya usados, y a un reloj de bolsillo, que tiene el minutero torcido y que me daría mucho que hacer para averiguar la hora, si mi reloj tuviese la humorada de andar. Afortunadamente, no anda. Se me cayó hace un año en la Plaza de San Pedro, de Roma, y desde entonces está parado, con una consecuencia extraordinaria. Así que, más que para saber la hora, lo llevo de lastre. Como digo, todo mi equipaje es este y unas cuantas ideas, más o menos arbitrarias, que tengo en la cabeza.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 72).

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El nacionalismo y Pío Baroja (VI)

(El nacionalismo y Pío Baroja, sexta entrega)

Pío Baroja (entregas del nacionalismo y el autor)

Pío Baroja, posando como si estuviera leyendo.

No sé si tenéis alguna opinión, buena o mala, acerca del que escribe estas líneas; si la tenéis, no intentaré yo modificarla; si no la tenéis, os diré que soy yo un hombre ingenuo y sincero, poco social, poco político y un tanto vago. Me dijo en un artículo Pompeyo Gener que yo era un ogro finés injerto en un godo degenerado; yo no me siento ni tan degenerado, ni tan finés, ni tan ogro; por ahora no me he comido ningún niño crudo, y me figuro que no llegaré a adquirir estas raras aficiones gastronómicas.

Yo me había opuesto a dar una conferencia aquí, porque, realmente no tengo grandes cosas que decir y, además, porque poseo un sentido pedagógico tan pequeño, tan poco confiado, que me impulsa a sospechar si todo el mundo tendrá razón, aunque todo el mundo defienda cosas distintas.

Estaba, pues, en la situación expectante y tranquila de un curioso; había convencido a mis amigos de que mi oratoria es, como dice La Publicidad de ayer, con gran exactitud, ni brillante ni original, sino llena de lugares comunes, de tópicos de mitin y de vulgares frases efectitas, cuando apareció un artículo en El Poble Català pidiendo que hable en el Ateneo y ejerza de ogro, diciendo desde allí cosas fuertes, si es que me atrevo a decirlas.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 71).

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Carmen Forcadell, recuerdos nostálgicos

Carmen Forcadell

Carmen Forcadell, en la foto, como todos los políticos catalanes independentistas con cargos políticos, ofrecen la vergonzante imagen internacional de escupir en la mano de quien te da de comer, de quien te paga un sueldo mensual, de quien te proporciona, paradójicamente, ese mismo cargo: el Estado de España, a través de la “subordinada” Generalidad de Cataluña.

El editorial de hoy de El País, que suscribo, compara a Carmen Forcadell con Juana de Arco. Yo, como fui más castizo, comparé a Carmen Forcadell con Agustina de Aragón.

Refresquemos aquel recuerdo, ya, nostálgico:

Semana 23 en Twitter
(del 12 al 18 de abril 2015)

@ Pablo Iglesias, @ Podemos, @ Irene Montero, @ Gemma Ubasart, @ Podemos Barcelona, @ Ada Colau, @ Marc Bartomeu:

“Patriotismo es defender que haya hospitales y escuelas públicas; Linde es un antipatriota” Irene Montero en

Holadesde Barcelona.Patriotismo tb es ser antinacionalista.Sé valiente.Sé antinacionalista y tendrás Cataluña

. “Lo que hace falta es tener un gobierno que se comprometa por su gente y genere empleo estable”

 

Hola desde Barcelona. Irene tb habló d patriotismo. Sed valientes.Sed antinacionalistas y tendréis Cataluña.

10 de abr.

El canvi arriba a Barcelona. Acte de amb i . Grans!

Según El País, estáis estancados. Sed valientes. Sed antinacionalistas y tendréis Cataluña.

@l Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), @ la editorial Tusquets:

Sobre la infiltración nacion.: «como la vigilancia de selección d profesorado».Una prueba:

@ Carmen Forcadell, @ Maticatradio, @ la Asamblea Nacional Catalana, @ Isaac Alonso:

No perdem temps ni energies contestant insults i provocacions. L’estat espanyol no té solució.L’única solució és la independència

Ni el Estado español tiene solución para ti, ni tú tienes solución para el Estado español. O sea, música de grillos

Com queda l’ amb la marxa de ? La presidenta de l’ANC a “El matí de Catalunya Ràdio” [8.25].

La ANC queda devastada. Carme, con su preciosa y lúcida histeria, ha hecho + por la indep. q nadie

13 de abr.

Para el Estado Español no, pero tenemos solución para nosotros.

Isaac, ¿sólo para vosotros? ¿sólo? ¿Cataluña está ubicada en el planeta Marte? ¿Sabes dónde vives?

(1) Se va Carme, presidenta de la ANC La Asamblea Nacional Catalana queda devastada.

(2) Carme, con su preciosa y lúcida histeria, con sus rabietas, ha hecho + por la indep. d Cat. q nadie

(y 3) Agustina de Aragón, con su espontánea proeza, queda en nada comparada con Carme Forcadell.

@l periodista Enric Juliana, con motivo de la presentación de un libro sobre la historia del catalanismo, @ Podemos Cataluña, @ Gemma Ubasart, @ Ciudadanos:

(1) Ayer, en la presentación d un ensayo sobre el catalanismo, en el CCCB, a la vuelta de la esquina

(2) Todos los conferenciantes, deslavazados, brumosos, por la tangente, y adrede; menos uno, Enric Juliana , q habló más claro.

(3) Dijo E.J. q si se forman 2 bandos nítidos, como dibujados con rotring,el catalanismo (léase independentismo) perderá,y q sería peligroso

(4) Discrepo con Juliana. Si se forman dos bandos nítidos, independentismo-noindependentismo, no pasará nada grave.

(y5) Los noindep. no pasan de gran asombro;y los indep, no pasan d entusiasmo familiar,d salir con los niños a las fotos con la bandera inde

El nacionalismo y Pío Baroja (V)

(El nacionalismo y Pío Baroja, quinta entrega)

Pío Baroja y el nacionalismo

Excelente imagen sobre el hombre, el mono y el cerdo.

Con relación al interés parece lógico y práctico a primera vista que las regiones ricas se quieran separar de las pobres. Es un sentimiento egoísta, mezquino, pero muy natural. Quizá a la larga no sea tan práctico como parece. Lo sea o no lo sea, lo que no comprendo es que se odie a la región pobre y a sus habitantes por pobres. Esto será siempre una aberración, un sentimiento despreciable para un verdadero chapelaundi. (…).

En todos los pueblos del mundo la política produce un elemento ambicioso, arribista, bajo e inmoral. Político y chanchullero son sinónimos. (…)

Y si las gentes mezquinas que necesitan que España se disgregue están en mayoría, que se disguegue, que se separen las regiones unas de otras y se vaya cada cual por su lado, pero hagamos la despedida general más bien con una sonrisa que con una amenaza. Al fin y al cabo, por esto no se ha de hundir el mundo, ni la tierra de España ha de desaparecer en los mares.

Si las patrias y los templos se derrumbaran, no lloremos por ellos, pensemos que se levantarán otros mejores y que al fin y al cabo la patria del hombre es el mundo; y el mejor templo, la naturaleza.

Si hacemos esta disosiación sin muertes, asolamientos ni otros disparates y el hacerlo es un error más de los españoles, al menos si tenemos que reunirnos mañana de nuevo y no hay sangre de por medio no habrá tampoco un obstáculo grave para la unión.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 55).

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El nacionalismo y Pío Baroja (IV)

(El nacionalismo y Pío Baroja, cuarta entrega)

Pío Baroja y el nacionalismo

Pío Baroja, en la cuarta entrega del nacionalismo, y siguiendo con su pragmatismo.

¿Así que no hay diferencia regional ninguna? -me preguntarán-. Sí, sí la hay, pero es una diferencia que apenas puede trascender a la política. Hay, no cabe duda, un matiz sentimental especial en cada región, pero este matiz se encuentra vagamente expresado en la poesía y en la música populares, en las costumbres; puede servir para informar una clase de literatura o de arte, pero no bastará para hacer leyes distintas.

Así un político catalán, castellano o vasco no se diferencian en nada, usarán todos las mismas ideas y los mismos lugares comunes; en cambio, un escritor y un músico se distinguirán.

Yo, por ejemplo, no siento hostilidad alguna para la gente del Mediterráneo, aunque me han acusado de esto los catalanes, pero tampoco tengo con sus escritores y artistas una hermandad espiritual.

A mí, en general, los escritores catalanes y todos los del Mediterráneo me aburren; me aburre Blasco Ibáñez, me aburre Salvador Rueda, me aburre también Ricardo León. Su obra entera me parece caligrafía pura.

Un pintor catalán me decía hace dos años en un café de Barcelona: “Cuando veo un tiempo como el de hoy, oscuro, lluvioso y triste me acuerdo de los libros de usted”.

Y yo, que encontraba muy lógico lo que me decía, le contestaba:

-Yo cuando leo a los escritores catalanes me parece que estoy en el gabinete de un dentista.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 52).

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El nacionalismo y Pío Baroja (III)

(El nacionalismo y Pío Baroja, tercera entrega)

Una reseña biográfica de Pío Baroja

Una reseña biográfica de Pío Baroja. Gracias al periodismo, Baroja fue un escritor viajado, una buena dosis contra el nacionalismo.

Julio César, que conocía muy bien a los pueblos, dijo a los españoles unas frases muy severas después de la batalla de Munda.

“Habéis aborrecido siempre la paz de tal manera, que nunca pudo el Pueblo Romano dejar de tener entre vosotros las legiones. Los beneficios los recibís como injurias y estimáis por favores los agravios. Así, jamás habéis podido conservar ni la concordia en la paz ni el valor en la guerra”.

Aun descontando la irritación de César, yo me temo que en estas palabras severas haya un gran fondo de verdad.

Por lo menos, la concordia en la paz bien claramente se ve que no la sabemos conservar.

Si se llega a establecer la autonomía de Cataluña a disgusto de los demás españoles, es de temer que éstos vayan hasta la ruina con tal de perjudicar a los catalanes, y los catalanes, a pesar de ser comerciantes y prácticos, hagan cualquier absurdo para mortificar a los castellanos.

Es así la raza: fácil para la saña, para la venganza, como es fácil también para el entusiasmo y la cordialidad. ¡Qué obra la de los catalanistas y los bizkaitarras! ¡Excitar el odio interregional, fomentar el kabilismo español ya dormido! ¡Qué pobreza! ¡Qué miseria moral! ¡Qué fondo de plebeyez se necesita para emprender esa obra!

Esas gentes que llevan barretina, que es como un calcetín puesto en la cabeza, o esos vascongados de Bilbao, que gastan una boina tan pequeña que parece un solideo, no pueden discurrir como nosotros. Son chapelchiquis.

Hay que tener en cuenta que el insultarse no es necesario ni aun para la separación. Los noruegos no necesitaron insultar a los suecos para separarse de ellos; pero estos eran chapelaundis.

Cierto que un escritor como Maragall reaccionó contra esta tendencia y ensalzó a todas las regiones de España; pero en sus versos laudatorios se notaba en el fondo la política.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 39).

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El nacionalismo y Pío Baroja (II)

(El nacionalismo y Pío Baroja, segunda entrega)

Pío Baroja y la palabra verdad

Pío Baroja: “Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices” (aquí no se nos escapa otro pecado del nacionalismo)

Enfrente de esta vanidad, de este deseo de figurar, está el español pasivo, perezoso, sin deseo, que no siente la gran necesidad de figurar en el mundo. Ante esta necesidad, el catalán se irrita. (…). Por extraño contraste, el catalán, que tiene más apetito de gloria que el castellano, no tiene una tradición tan gloriosa como éste, sobre todo para el resto del mundo.

Para el extranjero, España es el Cid, es don Juan, es el Quijote, es La vida es sueño, son los cuadros de Velázquez y de Goya, es la conquista de América, son los chapelaundis del Bidasoa. Y en todo esto los catalanes han colaborado poco. Es decir, que la representación de la España gloriosa está, principalmente, en Castilla.

Castilla y las provincias unidas a ella tuvieron la suerte en el pasado de producir sus hombres más ilustres y de realizar sus más altas empresas en el momento en que la luz del mundo se dirigía muy principalmente a ellas.

Después vino la penumbra de España, cosa natural, porque la Península no tiene la pasta mineral catalana necesaria para ser una gran nación, y su explendor tenía que ser un explendor pasajero. ¿Cómo luchar desde la modestia de nuestros medios económicos actuales con ese momento brillante que dejó en el mundo la impresión de algo definitivo?

La cosa es difícil y tiene que desanimar a quien la emprenda.

De aquí la acritud, la amargura de los catalanes al verse excluidos de unos hechos históricos definitivos e irremediables, y al comprobar que esos hechos deslucen los intentos modernos.

Esta es para mí la razón principal de que los catalanes no tengan amor por España. Se me dirá que la mayoría de los españoles tampoco tiene amor por Cataluña. Cierto. Esperar que unas regiones amen a otras, que unos individuos tengan cariño por otros, es una utopía para todo el que no sea un chapelaundi; pero al menos podíamos contentarnos con que el “Amaos los unos a los otros” fuese en la práctica: “Soportaos los unos a los otros”.

Tampoco, sin duda, esto es posible ni en los individios ni en las regiones.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 36).

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El nacionalismo y Pío Baroja (I)

El nacionalismo vasco quiere basarse sobre la idea de la raza, así es de endeble y de raquítico. Es una teoría de chapelchiquis.
El que no tiene los cuatro apellidos vascos no es vascongado, según nuestros nacionalistas.

El nacionalismo y Pío Baroja (I)

El nacionalismo y Pío Baroja (I)

Ya podemos los que no estamos en ese caso preparar la maleta para el momento en que triunfen los bizkaitarras. Lo extraño es que uno de los primeros que tendrá que largarse del país será uno de los jefes bizkaitarras: el Sr. Sota.
Los nacionalistas catalanes, más enterados que los vascongados y más cucos, no han hecho hincapié en esta idea de la raza: aquellos datos de los índices cefálicos del doctor Robert los abandonaron como una fantasía sin valor, y han ido a afirmar la nación a la manera que la afirmaba Renan, como un todo espiritual, con una idea, con un lenguaje y con una dirección.
Otros sostenes además de la raza tiene el nacionalismo, la religión, el idioma, la cultura, la historia, la simpatía y la antipatía, y, por último, el interés.

Hablaré de todo ello de una manera rápida, no desde el punto de vista político y práctico, sino desde un punto de vista espiritual literario chapelaundiano.
De todos estos factores del nacionalismo, para mí en el catalanismo y el vasquismo influyen, más que nada, la antipatía y el interés.

El catalán tiene una vanidad vidriosa, y le molesta y le irrita ser de un país, como España, que no figura hoy en el mundo. Ahí está el caso de la guerra actual. España no ha figurado, no ha tomado parte en el conflicto; los catalanes no podrán estar entre los aliados entre músicas, banderas y colgaduras. Esto le entristece al catalán, y ha llegado a creer que el resto de los españoles ha tenido la culpa, porque se acomodan a vivir sin brillo y sin fanfarria.
El catalán quiere ser interesante a toda costa. Así ha dicho Cambó: “Cataluña es el país más idealista y más romántico del mundo”. Mañana dirá: “Cataluña es el país más realista y menos romántico del mundo”, y se quedará tan tranquilo. Los hombres del “Debe” y “Haber” son así.

Fragmento perteneciente al libro de Pío Baroja, Momentum catastrophicum (pág. 34).

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El premio Planeta

El premio Planeta, como artículo individual, aquí.

Nacionalidad catalana

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Nueva tirada de artículos periodísticos

Arranca una nueva tirada de artículos periodísticos. Puede decirse que los artículos serán dominicales, ya que irán apareciendo todos los domingos, preferentemente antes de las once de la mañana. Se anunciarán en la sección de Periodismo, aquí. ¡Que los disfruten!

Artículos de Antonio Gálvez Alcaide

Eugeni d’Ors

eugeni ors

A las generaciones futuras les parecerá extraño que una de las causas del éxito inicial del Glosari de Eugeni d’Ors en este país fuese el hecho de que Xènius ha sido el primer escritor del renacimiento -palabra demasiado presuntuosa para ser de mi gusto, que utilizo porque no dispongo de ninguna otra-, que manejó con naturalidad o, al menos, con una naturalidad relativa, en diarios de cinco céntimos, alguna que otra idea gratuita; quiero decir desprovista de utilidad práctica inmediata. Fue un deslumbramiento.
(…) Si tuviéramos que hacer la historia de la taberna de Gervasi, tendríamos que presentar la historia de nuestra querida villa natal. Esta historia sería curiosa porque, además de ser muy corta tendría la particularidad de no contener ni hechos gloriosos ni personajes de fama y de renombre. Sospecho que esta falta de tradición brillante entristecería a mucha gente. A mí me encanta haber nacido en un pueblo que no ha producido ningún redentor ni ningún coleccionista de sensaciones raras, ni ningún predicador estentóreo. Esto me da una sensación de ligereza y de libertad.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 84).

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Santiago Rusiñol

Santiago Rusiñol

Hace días intento concretar en pocas líneas la impresión que me ha hecho una reciente lectura de El Poble Gris de Santiago Rusiñol.
El libro podría ser exacto, excelente, perfecto y no lo es. La idea, la realidad, el tema, la impresión dada en cada capítulo, no puede ser más concreta y precisa. Todas las personas que vivimos en un pueblo -aunque este pueblo sea un poco más agradable, menos aragonés (diríamos), menos caricaturesco que el pueblo gris- sabemos que cada capítulo del libro responde a una realidad observada, directa, indiscutible, pero Rusiñol coge estos hechos, los desliga, los manipula, los deforma, los exagera, los aumenta o los empequeñece, proyecta sobre ellos su monótono mecanismo humorístico y convierte una cosa viva, palpitante, en un juguete, en una banalidad, en una irrisoria maquinita. Ante la realidad maravillosa, Rusiñol no tiene ningún tacto, es incapaz de la menor delicadeza. La interpreta mecánicamente, con la frialdad de un engranaje, con la ineluctabilidad de una rueda que produce frases y coloca adjetivos siempre igualmente rusiñolescos. Esto hace que, cuando se tiene una cierta práctica en la lectura de sus libros, se pueda adivinar, a frase leída, lo que dirá el autor en la frase siguiente.
Esta manera de hacer, constatada página tras página, fatiga positivamente, sobre todo en los momentos en que el autor trata de hacer poesía, pues no hay nada más fatal, en poesía, que adivinar, indefectiblemente, después de una frase, la que tiene que venir.
Pienso que a través de Rusiñol, se puede llegar a comprender con claridad que la peor tara que puede tener un escritor es el manierismo.
Rusiñol, que se burla siempre de las máquinas -ahora acaba de publicar una máquina para azucarar fresas dibujada por él- es el autor más maquinal de la literatura catalana moderna.
En todo caso Rusiñol es un caso de dilapidación, de prodigalidad de facultades impresionante, sin precedentes.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 77).

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Montaigne y Josep Pla

Montaigne

No me canso de leer los Ensayos de Montaigne. Así paso horas y horas de la noche en la cama. Me hacen un efecto plácido, sedante; me dan un reposo delicioso. Encuentro a Montaigne de una gracia casi ininterrumpida, lleno de continuas, inagotables sorpresas. Una de estas sorpresas proviene, creo yo, del hecho de que Montaigne tiene una idea muy precisa de la insignificante posición que tiene el hombre sobre la tierra.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 75).

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Tabernas

Caricatura de una borracha
En la explanada había cinco o seis tabernas de mala muerte, ahumadas y grasientas. Se vendía horchata de pícaro y caña sin rebajar. Exteriormente tenían un aire miserable y desgarrado; pero dentro me encontraba bien. Me gustaba, sobre todo, un bergantín minúsculo que colgaba del techo rojizo de una taberna, pintado de blanco y negro, al cual no le faltaba nada. La persona más importante de aquel barrio era la Rosa, una mujer alta, cuadrada, pálida como una muerta, que bebía la caña como si fuese agua. La Rosa ratoneaba por el muelle, fumaba medio caliqueño detrás de los bocoyes y se entretenía con los embarcados. La Rosa llevaba unas medias con rayas rojas; sabía tres o cuatro canciones de su época, pero no podía cantar porque siempre tenía la boca seca. A la Rosa no la había visto nunca nadie borracha, y el notario de Palamós, que llevaba una capa llena de desgarrones, decía que el hígado de aquella mujer debía de ser soluble en alcohol.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 71).

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Cataluña-España, ¿petición de amparo?

Efectivamente, sobre el tema Cataluña-España, ¿algo más de la mitad de Cataluña, la Cataluña no independentista, tiene que verse obligada a algo parecido a una petición de amparo al Gobierno de España?
Como he dicho en Twiter hace un instante (ver más abajo), en los años 90 el nacionalismo catalán me atropelló, me dejó prácticamente KO, casi marginado socialmente. Como yo era uno más de la gente de a pie, y mi caso era un caso muy particular (el mismo que el de unos cuantos centenares), ni siquiera pensé en la necesidad de pedir amparo al Estado, al Gobierno de España.
Qué gracia. Hoy, con la vida absolutamente resuelta, veo que el nacionalismo catalán atropella, nada menos, que al Estado, al Gobierno de España, utilizando la triquiñuela que le otorga el poder de un parlamento autonómico (con mayoría de escaños, no de votos, que es, redondeando al alza, de un 48 %), un parlamento que actúa violentando su propia ley (de ahí el adjetivo “sedicioso”). Sería impensablemente ridículo que el Estado, el Gobierno de España, se pida amparo a sí mismo por el atropello del nacionalismo catalán. Estoy completamente seguro de que el Estado, de que España, un país absolutamente serio y consolidado, ejercitará la Ley, actuará con la Ley en la mano, y dará todos los pasos necesarios que se esperan de un país normal, sin ni siquiera despeinarse el flequillo.

(1) A finales d los años 90 me vi atropellado por el nacionalismo catalán, casi marginado socialmente…

(2) Hoy, con la consecución d parlamento autonómico d mañana, con una realidad d minoría independentista,

(3) Hoy, quien se ve atropellado por el nacionalismo catalán es, nada menos, q todo un Estado, España…

(4) Espero q, con el atropello nacionalista, el Gobierno d España no se pida, a sí mismo, AMPARO, y actúe.

La escritora Víctor Català

Escritora Víctor Català (seudónimo)
Leyendo a Víctor Català me he preguntado muchas veces si entre los payeses hay la profusión de dramas que la escritora les supone y les ve. Hay un drama enorme en este mundo -el dinero-, pero me parece que no es exclusivo del ruralismo. Es muy general. En la montaña no sé si hay tantos dramas. En el llano, seguramente, no tantos. No conozco la montaña. Víctor Català la conoce más, claro está. Conoce muchas montañas y el Montgrí -un Montgrí quizá demasiado escenográfico, efectista y meterlinkiano.
La gran impresión que causa esta escritora proviene quizá del hecho de que, leyéndola, uno siente que, si se desnudase su obra de escenografía, costumbrismo, naturalismo y sociología artisticorrecreativa, resultaría una creadora de novelas policíacas considerable.
(…)
A veces me paseo por las calles con el exclusivo objeto de mirar la cara de los hombres y de las mujeres que pasan. La cara de los hombres y de las mujeres que han pasado de los treinta años, ¡qué cosa más impresionante! ¡Qué concentración de misterios minúsculos y oscuros, a la medida del hombre; de tristeza virulenta e impotente, de ilusiones cadavéricas arrastradas años y años; de cortesía momentánea y automática; de vanidad secreta y diabólica; de abatimiento y de resignación ante el Gran Animal de la Naturaleza y de la vida!

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 64).

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La CUP dice NO

Final del president Mas

¡Ay, mae, qué agonía! ¡La CUP dice NO! ¡Ya era hora!

(1) Uf, , la dice NO: ¡Jajajajaja! Siga pareciendo un niño travieso, porfa, que la mitad de se troncha de risa.

(2) , siga tan egoísta como un niño travieso, porfa. O usted preside o ¡NO HAY INDEPENDENCIA de , COÑO!

(3) , siga tan egocéntrico, q no decaiga la afilada punta d sus cejas. O Vd, o se van a tomar por ful los indepes d

(y 4) , siga tan semidiós infantil, para vergüenza d . No se corte la coleta, q le dolería como si fuesen els cojons.

Las mujeres

Mujeres

Después de darle vueltas, resulta que las mujeres, naturalmente, me interesan, pero no recuerdo haber hecho nunca ningún esfuerzo por tener una de verdad, hasta el punto de que ahora mismo puedo decir con el poeta:
Flamma d’amor nel cor non m’è rimasta.
Quisiera estar en todas partes y no me muevo nunca de casa. Lo querría acaparar todo y en realidad todo me es indiferente. Querría tener dinero y a la primera dificultad me vuelvo atrás. Querría, querría… ¿Querría, qué?
Con este temperamento ¿qué podré hacer en la vida? ¿Haré algo más que charlar, pasar, vagar, deliberar, huir? Me pasa lo mismo que a aquel hojalatero de Palafrugell que un día me decía:
-¿Sabes lo que hago cuando no me tengo de trabajo, cuando me acosan por todos lados? Pues ahora se lo diré: me voy a dormir…
(…)
Casi todos los vecinos de la casa que habitamos en la calle del Sol están reñidos. Están a matar. Se odian y se pelean constantemente. Cuanto más pequeño es un pueblo, más fuertes son los estragos de la proximidad de la gente.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 61).

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Jacinto Verdaguer

Jacinto Verdaguer

Durante la madrugada trato, una vez más, de leer a Verdaguer. No he podido, hasta ahora, terminar ni un solo canto de La Atlántida o del Canigó. Me avergüenzo, incluso, de confesarlo… Hago otro esfuerzo. Clavo el diente. El paquete no pasa. Toda esta enorme geología, todas estas historias desorbitadas, no me producen el menor interés. Comprendo que estos escritos son una gran cosa y que las literaturas tienen que contener estas baluernas de la misma manera que en los grandes palacios tiene que haber enormes chimeneas que no calientan, meramente decorativas, y tapices colgados de las paredes. Comprendo, asimismo, que mi sensibilidad es muy incompleta. Pero no puedo hacer más. La sensación de vacío, la escombrera de verbalismo, glorioso, efectista, pero totalmente desligado de la vida humana auténtica, la sonoridad grandiosa de las estrofas, me esterilizan toda posibilidad de atención o de curiosidad.
He oído suspirar alguna vez:
-¡La mística, la poesía mística de Verdaguer…!
Pero yo querría que alguien me explicase qué relación tiene este país, poblado de esta clase de payeses, de esta clase de palurdos, de la industria y del comercio, con la mística. Querría que alguien me explicase qué intención tenía Verdaguer en tratar de ligarnos, a través de la mística, con una literatura tan intrísecamente forastera.

Fragmento perteneciente al diario de Josep Pla, El cuaderno gris (pág. 53).

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